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Mostrando entradas de junio, 2014

Matute

Ana María Matute (1925-2014)

Con 17 años escribió su primera novela, Pequeño teatro, y ha muerto con 89 dejando una novela  inacabada, Demonios familiares.
Olvidado rey Gudú, publicada en 1996 tras años de silencio, marca un antes y un después en la obra de Ana María Matute. En esta novela encontró un territorio propio, un mundo mágico presidido por la fantasía y la fábula que caracterizó su última etapa como novelista.
"Hubo una época en que escribir una cosa no realista era muy complicado", dijo recientemente en una entrevista en La Vanguardia. Y, en efecto, este es el recuerdo que guardo de la lectura de La torre vigía (1971): el de ir a contracorriente del realismo y el experimentalismo que predominaban en aquel momento.  
Ana María Matute gozó de una envidiable longevidad vital y creativa. Su larga carrera literaria estuvo llena de premios y reconocimientos. Además, y no menos importante, fue una escritora que no solo suscitó admiración sino que se hizo querer.
Descanse…

Sueño leriniano

LA CASA

Regresé a los treinta años de mi muerte. La casa, vieja, sin aquella mano de pintura que nunca pudimos dar; los libros sepultados por el polvo; los muebles, devorados por la carcoma. Ni rastro de los míos. Mi mujer, enterrada lejos, en el sur seco y amarillo. Mis dos hijos, a los que tanto quise, irremisiblemente borrados, sin pistas para saber qué habrá sido de ellos. Subo y bajo escaleras, cojo el ascensor, recorro el inmenso garaje, paseo por la acera, pero no conozco a nadie, no queda nadie de aquel tiempo. Y no puedo preguntar a esa gente extraña, porque no me oyen y, quizá, ni me ven. No debí volver.

(Francisco Ferrer Lerín, Mansa chatarra. Edición a cargo de José L. Falcó. Jekyll & Jill, 2014)

González Mateos

Una de las más insólitas y estrafalarias autobiografías que conozco se debe a Santiago González Mateos, presbítero y beneficiado de la villa de Laguardia (La Rioja), quien en La vida trágica del Job del siglo XVIIIy XIX (1809) nos cuenta sin tapujos los muchos lances y calaveradas de su disparatada vida. González Mateos, clérigo afrancesado que creía en Dios "a su manera", fue odiado y denunciado por sus vecinos y perseguido por la Inquisición. Para Javier Pérez Escohotado, que preparó la edición de este relato autobiográfico (Inventario de disidencias, suma de calamidades, Pepitas de Calabaza, 2010), la Vida de González Mateos "interesa no solo por su descarnado estilo narrativo, sino por el apicarado relato de las fortunas y advesidades de un incómodo sujeto, de un singular ejemplar".
He aquí un breve ejemplo:
" Entre los acasos y juveniles desatinos que como inconsiderado ejecuté, solo diré el siguiente, con solo el qual quedará el lector bien apestado, p…

Problemas

"¿Estás mal, eh? ¿Problemas de amor o problemas de dinero? Escucha, Frank. Yo los he visto todos. He visto todos los problemas del mundo y se resumen en esos dos: o estás solo o estás arruinado."

(Mary Astor a Van Heflin en Acto de violencia, 1948, de Fred Zinnemann. Guion de Robert L. Richards)

Salvadoriana

El mes pasado se abrió al público, en el Instituto Botánico de Barcelona, la exposición Salvadoriana, en torno al gabinete de curiosidades creado y mantenido por los Salvador, familia de boticarios y naturalistas barceloneses, a lo largo de los siglos XVII a XIX. La parte más interesante de la exposición es la recreación del citado gabinete, una auténtica cápsula del tiempo y una verdadera joya del patrimonio científico dieciochesco. De él se muestran gran parte de los muebles originales, así como una selección de los 1.400 volúmenes, del excepcional herbario con 4.700 pliegues y de los 30.000 especímenes pertenecientes a los tres reinos de la naturaleza  (plantas, animales, fósiles, minerales, rocas...).
De todos los Salvador, sin duda el más relevante es Joan Salvador i Riera (1683-1725), nieto del iniciador de la saga. Discípulo de Tournefort, con quien estudió en el Jardin de Plantas de París, destacó como botánico y mantuvo correspondencia, entre otros, con Boerhaave, John Ray,…

Muerte en plomo

Fabray sonrió malignamente. Su mano descendió rápida hacia el revólver. También Mullendore hizo lo propio.
    Todos vieron cómo en la mano de Roy Leiver (...) aparecía un revólver y surgían dos llamaradas.
    Todo en décimas sde segundo. Como por arte de magia. Aquella mano parecía llevada por el diablo.
    Fabray y Mullendore se derrumbaron junto con sus revólveres. Los dos llevaban una estrella de sangre en la frente, en el lugar exacto por donde les había entrado la muerte en plomo.

(Robert Keating, A punta de látigo. Colección Rutas del Oeste, Ediciones Toray, 1967)



Escritores y lectores

Hay escritores cursis. Pedantes, abstrusos y lipogramáticos. Comerciales, oportunistas, basurillas, desvergonzados, fanáticos y rijosos. Escritores que no se toman en serio a sí mismos. Escritores que no saben poner las comas y escritores que buscan un sillón en la Academia. Juguetones y sesudos, rurales y anoréxicos. Exagerados, pretenciosos, llorones y autocompasivos. Escritores acojonados. macarras, alcohólicos, envidiosos, costumbristas y más pesados que un plomo. Preocupadísimos por la pela, la posteridad o los Me gusta.Escritores que parecen escribir en chino. Hiperactivos. Espectaculares. Gafapastras o de elegancia british. Escritores que le toman el pelo al lector o que hablan con la boca pequeña. De piñón. Soberbios y narcisistas. perezosos, engreídos, vanidosos, insoportables, muermos y jodidamente intelectuales... También hay escritoras con los mismos defectos.
    A menudo merecidamente se adorna al escritor con mil calificativos, pero el lector es siempre el lector a sec…

Muir

John Muir (1838-1914)
El naturalista John Muir es una figura relevante en la historia del conservacionismo y ambientalismo americanos. Nacido en Escocia emigró con su familia a los Estados Unidos, asentándose en una granja en Wisconsin. Estudió botánica y geología en la universidad de Wisconsin. Desde 1863, cuando dejó la universidad, y 1868, en el que se instaló durante seis años en una cabaña en el valle de Yosemite, siguiendo las enseñanzas de su admirado Thoreau, Muir viajó miles de millas a pie desde Canadá hasta Florida y México. Exploró también Alaska, contribuyendo a los estudios de glaciología. 
A lo largo de su vida Muir luchó contra la destrucción paisajística provocada por la explotación comercial e industrial y en favor de la preservación de los ambientes naturales. Fundó el Sierra Club y sus artículos y libros sobre Yosemite y otros entornos naturales de gran belleza en la Sierra de California fueron decisivos en el desarrollo del movimiento de los Parques nacionales es…

Mil

Si el contador de Blogger no me engaña, esta es la entrada número 1.000 de este blog.
Si me llegan a decir, cuando empecé "Obiter dicta" en septiembre de 2006, que alcanzaría el millar de posts, no me lo hubiera creído.
Pero, con la ayuda de todos ustedes, lectores amigos, esto ha sido posible.
Mi más sincero agradecimiento.
El lema con el que inauguraba la primera entrada era: Ne quid nimis (nada en demasía).
Espero seguir manteniéndolo.