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Mostrando entradas de abril, 2019

Dominica in albis

Hace unos días, hallé entre las páginas de Aventuras de Dick Turpin ("Colección Historias" de editorial Bruguera), que alguien debió regalarme por el Día del Libro de 1957, una curiosa hoja volandera. Se trata de La Fiesta Santificada, una especie de hoja parroquial de cuatro páginas, editada por los padres claretianos o Misioneros del Corazón de María de Barcelona. La hoja en cuestión es la número 1725, y corresponde al 28 de abril de 1957, Segundo Domingo de Pascua o de la Octava, es decir, la Dominica in albis.
Como se explica en la entradilla: "En ese día se quitaba a los recién bautizados la vestidura blanca que les había sido impuesta al recibir el Bautismo el Sábado Santo. La vestidura blanca del Bautismo significa la gracia que en él se nos infunde. ¿Cuántos cristianos se acuerdan de la gracia y la conservan?"
La Fiesta santificada constaba de varias secciones fijas ("La Voz del Episcopado", "Estudiemos a Jesucristo", El Santo Evangeli…

El aspecto bélico

El espectáculo que se ofrecía ante sus ojos era dantesco. A lo lejos ardían los edificios de una ciudad cercana mientras los aviones se lanzaban en picado para completar la macabra labor.
Un poco más cerca, el tren parecía un animal moribundo en medio de la oscuridad de la noche, alumbrada por las siniestras antorchas de las casas incendiadas.
Por las distintas puertas y ventanas del ferrocarril continuaban saltando hombres, mujeres y niños sudvietnamintas en medio de un ensordecedror griterío y, del tableteo de las ametralladoras, y de las explosiones de las bombas.
Allí estaba el aspecto bélico. Fantástico, cruel, duro y repulsivo. No importaba quién tuviera razón, ni quién fuese amigo o enemigo. Era la guerra y en ella todos los hombres resultaban odiosos, todas las causas igualmente detestables.

(Clifford Hilton, Condenados al infierno. Ediciones Ceres, 1981).

Libros y flores

¿Recordáis la época romántica? En los últimos destellos, que alcanzan a los recuerdos ya lejanos de mi niñez, ocurría que apenas podíamos coger un libro sin que entre sus páginas no encontráramos aprisionada una flor disecada o los pétalos de una flor que se deshojó y allí estaban aislados, marchitos y amarillentos. La flor predilecta era el pensamiento, porque tiene un nombre con significación simbólica (...)
Y hoy cuando la vida se ha hecho más dura, más áspera, más rígida e ingrata, queremos las flores más cerca y sobre la mesa de trabajo hay un búcaro con flores frescas. Lo queremos así, porque cuando por el trabajo el entendimiento se nubla y se fatiga nuestra vista, levantamos la mirada y viendo la frescura de las flores y aspirando su perfume, recibimos como un sedante a nuestro espíritu, a nuestra mente inquieta y fatigada.

(P. Gual Villalbí, Meditaciones sobre el libro. Nuevo árbol del bien y del mal. Conferencia dada con motivo del la Fiesta del Libro en el Palacio de la Ca…

Xibia colosal

La existencia de algunas especies enormemente grandes de la familia de la xibia en los mares indios y del norte no puede ponerse en duda; y, aunque se hayan hecho narraciones muy exageradas, hay motivos suficentes para creer que tales especies exceden en su tamaño a todas las vistas en las costas europeas. Un naturalista moderno distingue esta tremenda especie con el título de la xibia colosal, y parece muy dispuesto a creer cuanto se ha dicho acerca de sus estragos.
Un navegante del norte, llamado Dens, contó que perdió hace algunos años a tres marineros en los mares de África por la aparición súbita de un monstruo de esta naturaleza. El monstruo embistió al navío cuando, durante una calma, se encontraban limpiando los costados de la embarcación. La xibia colosal agarró con sus brazos a esos tres hombres y los sumergió debajo del agua, sin que pudieran liberarlos, a pesar de sus esfuerzos. En la lucha le cortaron un brazo, tan grueso como un palo de mesana, y las acetábulas, del tam…

A la hora de empezar un libro

"La dificultad de empezar un libro es conseguir el tono", reconoció Muriel. "Es como afinar. Se parece mucho a la música, un libro, ya sabes. Tienes que tener un equilibrio, un ritmo. Lo primero de todo, ¿vas a contarlo en primera persona? ¿Y qué clase de afinidad quieres atraer? Si quieres atraer una gran cantidad de afinidad hacia un personaje, la primera persona es imbatible. Si estás contándolo en tercera persona, ¿entonces quién eres tú? Tú no eres realmente el autor. Yo me llamo Muriel Spark y no es eso. Este es otro personaje en la novela que cuenta la historia: el narrador. Y tú tienes que decidir cuáles son sus valores, y desde qué punto de vista. Y hacérselo entender al lector."

(Alan Taylor, Appointment in Arezzo. A friendship with Muriel Spark. Polygon, Edimburgo, 2017).

Un poema de Brossa

CONTRABANDA

Carlomagno, rey de espadas
Alejandro, emperador de oros
David, sultán de copas
César, príncipe de bastos

Recortadlos, por favor, de las cartas
              para que puedan sentarse.


(druïda. Poemas de Joan Brossa y dibujos de Antoni Tàpies. CEGE, Creaciones Gráficas, S. A., Barcelona, 1984).

Manypeeplia upsidownia

(Edward Lear, Nonsense Botany, Frederick Warne, Londres, 1927)