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Mostrando entradas de octubre, 2011

Tarántula

Copio del Diario de Madrid: "El día 30 de junio de 1793, Un Pastor vecino de esta Villa (Hinojosa-Extremadura) fue picado por una Tarántula, y conducido a su casa, y acostándole en la cama se le observó mortal y aletargado." Estos son los antecedentes; estúdiese ahora la terapéutica. "De orden del Médico se mandó tocasen la guitarra, violín y bandurria, con la tocata del canario, y se observó al instante, con admiración de todos, que el enfermo hacía varios movimientos con los pies al compás de la música; de allí a poco sacó los brazos, siguiendo el tono; y por último se levantó del lecho, aunque por su debilidad no podía tenerse en pie, y se puso a baylar perfectamente al son de la tocata, como el mejor baylador; siendo de advertir, que ni de mozo ni de viejo jamás había baylado. Luego se mudó de bayle y también siguió él. Repitió varios días, y con esta única medicina de la música y bayle se ha puesto enteramente bueno."

(Del siglo de los chisperos, de Luis Martín…

El rostro de Scott

Walter Scott (1771-1832)

(Benkard, 56)

Alfieri

Retrato de Vittorio Alfieri, por François-Xavier Fabre

Vittorio Alfieri (1749-1803) redactó un diario de noviembre de 1774 a febrero de 1775 y, después de un intervalo, de abril a junio de 1777. El primero fue escrito en francés, la lengua más familiar al poeta; el último en italiano. Son las únicas páginas diarísticas que se han conservado y se publicaron por primera vez en 1861 con el título de Giornali, en una edición incompleta a causa de la censura.
Los diarios nos muestran al joven Alfieri en uno de los períodos más intensos de su vida, con grandes aspiraciones de triunfo. Escribe la tragedia Cleopatra y espera con ella conquistar el favor del público. Son momentos de maduración como hombre y como escritor, de grandes anhelos y temores de no poder alcanzar los ambiciosos objetivos que se había impuesto.
Lo interesante de estos diarios es que, al no ser pensados para su publicación, permiten a su autor ciertos desahogos íntimos que de otra manera hubieran quedado ocultos. Ellos nos…

Conexiones montserratinas

El monje benedictino Columbano Mª Cucurellla escribió El Montserrat del espítritu antes de 1936, pero no se publicó hasta bien pasada la guerra. Se trata de un tratado ascético, en el que dom Columbano, siguiendo el Ejercitatorio de la vida espiritual (1500), del monje de Montserrat dom García Jiménez de Cisneros, traza el "viaje de ascensión a las más altas cumbres del Montserrat del espíritu, con ánimo de establecerse y fijar la morada de ellas perpetuamente: llegando a hacer casi imposible el descenso, o el viaje de vuelta de las mismas." La obra tenía que constar de dos tomos, pero solo llegó a editarse el primero (el Montserrat material), que vio la luz, "en los tórculos de Pedro Bas de Igualada", en 1953.
Lo más curioso del libro es sin duda la cubierta. Encima de una panorámica de las erosionadas masas conglomeráticas que constituyen la Montaña, se erige un extraño edificio de aire futurista, que no es obviamente el monasterio, pero que se parece mucho al ras…

Silvina Ocampo

A quien le pueda interesar, en el último número (95) de Clarín. Revista de Nueva Literatura, se incluye el artículo titulado "Anotaciones (cuaderno veneciano). Manuscrito recobrado de Silvina Ocampo", del que son autores Eduardo San José y Jorge Ordaz.
En él se transcribe, edita y anota el original auntógrafo de "Anotaciones", texto con el que se cierra el libro de relatos Cornelia frente al espejo (1998), último libro que Silvina Ocampo publicó en vida.

Peregrinos a Samoa

Tumba de Robert Louis Stevenson en el monte Vaea, Samoa.

La fama y el exótico retiro en los mares del Sur de Robert Louis Stevenson atrajo la atención de no pocos escritores que, como James M. Barrie o Arthur Conan Doyle, esperaban poder ir algún día a Vailima a rendirle homenaje. Algunos, como Jack London, lo consiguieron; otros se quedaron a mitad de camino.
La devoción de Marcel Schwob por Stevenson nació el día en que, durante un viaje en tren, leyó La isla del tesoro. A partir de entonces el autor de Vidas imaginarias no solo se convirtió en el primer valedor de RLS en Francia sino que tradujo sus obras y mantuvo correspondencia con él. En 1901 emprendió su personal peregrinaje a Samoa para visitar la tumba del maestro y de paso buscar un lenitivo para su quebrantada salud. Pero el viaje no puede decirse que fuera un éxito.
Llegó Schwob a Upolu, en Samoa, muy debilitado tras el largo viaje. Lo que había imaginado leyendo los libros de su admirado Stevenson no se parecía en nada a …

Un poema de Edward Abbey

Edward Abbey (1927-1989)

PREGUNTA FRÍVOLA

Dices
que me quieres ahora.
Vale.
Pero, ¿me amarás
cuando sea viejo
y calvo y gordo
e impotente
como un calcetín vacío
y frío?

(Edward Abbey, Earth Apples, St. Martin's Press, New York, 1994)

Poeta

Warren William: "¿Y si damos un paseo en lancha? El lago está perfecto. Millones de estrellas flotan en el agua y la luna parece sacada de una obra de Omar Jayyam.
Jayne Hazard: "¡Qué romántico eres, Brett! La mayoría de hombres de por aquí no saben quién es Omar Jayyam. Si oyen su nombre creen que es un boxeador turco o algo así."

(Extraña ilusión, de Edgar G. Ulmer, 1945. Guión de Adele Conradini)

La desconocida del Sena

En Berlín, en los puestos de lance que hay a la entrada de la antigua Universidad Humboldt, en Unter den Linden, compré un libro. Dada mi ignorancia del alemán, me incliné por adquirir uno con muchas ilustraciones o "santos", como se decía antes. El libro elegido fue Das Ewige Antlitz (El rostro eterno), de Ernst Benkard. Es un libro singular. Se trata de un colección de máscaras mortuorias.
El libro, que lleva un prólogo del escultor Georg Kolbe, se publicó por primera vez en 1926 y alcanzó un gran éxito, siendo reeditado numerosas veces. Mi edición es de 1929 y contiene 128 fotografás de máscaras morturias de personas célebres, pertenecientes a diversas épocas. Los "rostros eternos" aquí mostrados van desde reyes a monjes, pasando por artistas y escritores. Pero entre tantas máscaras de caras conocidas destaca, por encima de todas, la número 112: L'Inconnue de la Seine.
Este extraordinario rostro, de una belleza angelical, corresponde a una joven de unos 16 a…

Darwinia

En 1912 Europa y sus habitantes desaparecen y en su lugar emerge una tierra extraña cubierta por espesas junglas y con plantas y animales salidos de otra evolución: pinos salvia, árboles mezquita, serpientes de pelo, corretocones, moscas toro... Es lo que las crónicas llaman el Milagro, o también la Conversión de Europa. El escritor Edgar Rice Burroughs describiría en El reino perdido de Darwinia este continente como una "antigua tierra perdida llena de dinosaurios, nobles salvajes y una colonia de malvados junkers para gobernarlos".
Una expedición decide adentrarse en un rincón remoto del continente para explorar sus ignotas tierras. Al mando de la expedición se halla el naturalista Preston Finch, autor de Geognosia diluviana y noachiana, un tratado de carácter creacionista y cataclismático. Para Finch, algunos rasgos antiguos de la Tierra no serían más que "creaciones anteriores, dotadas por su Autor con la apariencia de una determinada edad", lo que coincidiría c…