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Mostrando entradas de febrero, 2016

La nota del tiempo

Henry James (1843-1916)
Como es bien sabido en 2016 se celebran los cuatrocientos años de la muerte de dos colosos: Shakespeare y Cervantes. Sin duda van a ser estos dos aniversarios los que van a acaparar la atención en cuanto a efemérides literarias se refiere. Pero ayer, 28 de febrero, se cumplió otro aniversario: el centenario de la muerte del escritor Henry James en su casa del londinense barrio de Chelsea. Aunque seguramente no será tan celebrado como en el caso de los dos autores citados, bien merece el autor de Retrato de una dama ser recordado; y esto es lo que,  modestamente, me propongo hacer en este blog dedicándole una serie de entradas a lo largo de los próximos meses.
Si la memoria no me falla, la primera vez que leí a Henry James fue en un volumen de Obras escogidas, publicado por la editorial Acervo de Barcelona en 1967. Se trataba de una selección (la 1ª, según se anunciaba) de sus cuentos y novelas cortas, traducidos por José María Aroca, y entre los que figuraban: …

Gente de Dublín

En El tenedor de libros (Xordica, 2015), amena y erudita recopilación de artículos del bibliófilo zaragozano José Luis Melero, hay uno dedicado a "Traducciones célebres" en el que se menciona la correspondiente al libro de cuentos Dubliners de James Joyce. El libro del escritor irlandés se publicó en 1914, pero hubo de esperar a 1942 para verlo traducido al castellano en su integridad (los quince cuentos). Fue en la editorial barcelonesa Tartessos, dentro de la colección "Narraciones contemporáneas"·que dirigía el escritor Félix Ros. El libro adopta el título de la edición francesa, Gente de Dublín, y figura como traductor I. Abelló (es decir, Isabel Abelló de Lamarca). Lleva en la sobrecubierta un reclamo que dice "El libro que descubrió al novelista más discutido del mundo".
La versión de Abelló es algo descuidada y con bastantes licencias, pero en general correcta, y casi con seguridad tuvo a la vista la traducción francesa de 1926  Lo más curioso es …

Eco

Con Umberto Eco, en el Hotel de la Reconquista de Oviedo  (27 de octubre de 2000)
Otro fallecimiento, esta vez el de Umberto Eco, pone de nuevo de luto al mundo de la literatura. Eco ya era un ensayista famoso cuando se decidió a escribir novela. El nombre de la rosa se convirtió en todo un fenómeno literario, renovó la novela histórica con su mezcla de erudición, misterio y aventura y se hizo aún más famoso y conocido. Luego escribiría otras novelas en la misma línea, pero sin alcanzar, en mi opinión, la frescura y la sabia combinación de la primera.
En octubre de 2000, con motivo de la venida a Oviedo de Umberto Eco para recibir el Premio "Príncipe de Asturias" de Comunicación y Humanidades, y gracias a la intermediación de Melchor Fernández Díaz, ex director del diario La Nueva España, tuve ocasión de conocerle personalmente, mostrar mi admiración por su obra y entregarle un ejemplar de Gabinete de Ciencias Asturales (1981), que había escrito con Juan Luis Martínez Álvarez…

Harper Lee

Harper Lee (1926-2016)
Ha muerto Harper Lee. Seguramente la historia de la literatura norteamericana le reservará un hueco  preferente por una sola obra: Matar a un ruiseñor (o Matar un ruiseñor, como apareció originalmente en España de la mano de Bruguera). Pero en los corazones de muchísimos lectores, entre los que me cuento, hace tiempo que ocupaba ya un lugar de privilegio entre las lecturas más conmovedoras que hayamos hecho.
En una entrevista concedida a Roy Newquist en 1964, Harper Lee confesaba: "Quiero emplear de la mejor manera que pueda el talento que Dios me ha dado. Abrigo la esperanza de que cada novela que escriba sea mejor y mejor, no peor y peor... Me gustaría dejar constancia del tipo de vida que existió en  un mundo muy pequeño. Espero hacer esto en varias novelas... En otras palabras, todo lo que quiero ser es la Jane Austen del sur de Alabama."
Desgraciadamente, Lee no escribió más novelas, pero le bastó con la primera para dejar constancia de su buen h…

Corrida dieciochesca

El golpe en vago (1835) es una novela histórica de José García de Villalta (1801-1846) que se distingue del resto de las de su género por su carácter anticlerical, en concreto antijesuítico. Es este infrecuente componente, y su colorista prosa, lo que hace que la novela no se caiga de las manos a las primeras de cambio, como la mayoría de novelas históricas españolas de este período. García de Villalta ambienta su obra en Andalucía a mediados del siglo XVIII y proyecta en esta época de ilustración y barbarie su pensamiento netamente liberal. El carácter romántico se refleja tanto en los personajes como en las situaciones y escenarios. En ella entran y salen toreros, curas, bandoleros, majos, gitanos, magistrados, barateros, aristócratas, presidiarios... Los malos, por supuesto, son jesuitas y sus adláteres, a los que Villalta nunca menciona por su nombre sino por el de "alquimistas".
En el capítilo IV del tomo tercero se decribe una corrida de toros. El comienzo no puede ser…

Un poema de Melcón

EL MUNDO DEVANA SU MADEJA

Callad, no preguntéis nada.
No preguntéis por qué
esto es así y aquello
de otra manera. El mundo
es una suma de dispares cosas,
de errores continuados
y torcidos senderos
pero necesarios. El mundo,
con sus muñecos de trapo
y muñecas de blanda cera,
devana lentamente su madeja.

(María Luz Melcón, Poemas del siglo XX (1965-1970): Mientras Occidente agoniza. Ediciones Libertarias, 2015)


Honradez peligrosa

Publio Cornelio: Perdimos demasiado tiempo. Es hora de actuar. Comprende que si Marco Valerio le nombran procónsul será el mal para todos nosotros. Es honrado, y la honradez es peligrosa.

Flavio Metello: Pero si esta es la voluntad de Julio Severo, ¿cómo nos podemos oponer?

Publio Cornelio: Los muertos no tienen voluntad.

(Esclavas de Cartago, 1956, de Guido Brignone. Guion de Mario Guerra y otros)

Líneas rojas

Como el título de su novela sugiere, Jones pensaba en el combate como una condición de aguda y prolongada tensión psíquica que conduce a la locura. Los soldados en "Tommy" de Kipling son tratados como basura en el día a día del ejército, pero se transforman en la "Delgada línea roja de los héroes / Cuando los tambores empiezan a sonar". Esta hipocresía social es solo el principio, pues otro aspecto del título es que "hay una delgada línea roja entre el cuerdo y el loco".

(Frank McShane, Into Eternity. The Life of James Jones, American Writer, 1985)