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Mostrando entradas de marzo, 2009

Mascotas

Foto extraída de Maurice Baring.
A Citizen of Europe de Emma Letley, 1991

Hay escritores con mascota y sin mascota. Entre los primeros los hay de perro, de gato y de otros animales. Así, por ejemplo, Colette y Léautaud eran muy gateros; mientras que Kafka y Virginia Woolf eran perreros. En cuanto a otros animales, los hay para todos los gustos. Lord Monboddo tenía un macaco y Cyril Connolly un lemur.
Yo no soy de mascotas. De pequeño tenía un periquito, que se murió y me dio mucha pena. Luego tuve otro y un buen día se escapó volando. No he vuelto a tener más.
Más tarde se me ocurrió pensar que uno se forja una leyenda de escritor cazando leones en África, o paseando un cocker spaniel por los jardines de Kensington, pero no dándole alpiste a un periquito.
Bueno, eso pensaba.
Hasta que un día, leyendo una biografía de Maurice Baring, di con una foto que me hizo cambiar de opinión. Era una instantánea de Baring en sus últimos…

Hundido

"Copperfield: tiene ante sí los tristes restos de un templo que contuvo a todo un hombre. Las flores se marchitan, los pétalos caen para siempre y el sol se desvanece en un lúgubre crepúsculo. Resumiendo: me han hundido para siempre."

(W. C. Fields -Mr. Micawber- en David Copperfield, 1935, de George Cukor)

Gallardo

El bibliógrafo extremeño Bartolomé José Gallardo (1776-1852) escribió el Diccionario crítico-burlesco (1812) para rebatir un denominado Diccionario razonado manual para inteligencia de ciertos escritores que por equivocación han nacido en España, atribuido al retrógrado canónigo Ayala. En su Diccionario -presidido por unos versos de "Jorge Pitillas": Guerra declaro a todo monigote,/Y pues sobran justísimas razones,/Palo habrá de los pies hasta el cogote. - Gallardo, que era un liberal acérrimo, arremete contra la reacción y el oscurantismo. Como era de esperar, su mordaz diatriba le valió la persecución y la condena de las autoridades eclesiásticas. En dicho Diccionario hay una entrada referida a la geología cuyo inicio dice así:

GEOLOGÍA. -- "Ciencia moderna, que demuestra las fábulas del Génesis, y con la que se prueba hasta la evidencia que Salomón por inspiración de Dios ha escrito lo mismo que Voltaire por sugestión del diablo." -- "¿Tal gerigonza se podrá…

Biopic

Se está rodando una película sobre la vida de un poeta muerto: Jaime Gil de Biedma. Me temo lo peor.
Al parecer el guión sigue la biografía que hace unos años publicó Miguel Dalmau. Más que una "biografía" la de Dalmau es una "patografía", en la que se hace excesivo énfasis en la vida privada e inclinación sexual del poeta. Además, está llena de inexactitudes, de especulaciones gratuitas, de cotilleos sin interés y de dudosas afirmaciones en las que no se cita la fuente. Si esta es la base de la película, vamos apañados.
Por si fuera poco, el título que le han puesto a la película es El cónsul de Sodoma. De espanto.


Cultura

He observado que, desde hace unas semanas, la habitual sección Sociedad/Cultura del diario La Nueva España ya no se llama así. Ahora aparece solo "Sociedad".
¿Y las noticias culturales?
Pues por ahí, sin sitio fijo.
¿Y tiene esto realmente importancia?
Supongo que ninguna.
¿Entonces?
Entonces, nada. Que tengan un buen día.

Ignífugos

Se halla atestiguado por Olivero Jacobeus, que en Londres vivía un hombre que manejaba en sus manos un hierro encendido roxo, lamiéndole con su lengua, y mascando ya una composición de azufre, cera y resina encendidas, ya carbones hechos ascuas, y haciendo cocer ostras a este fuego. Yo he observado, dice, la boca, lengua y paladar de este hombre, y no he podido advertir allí señal alguna de ningún estraño. Solamente he notado que su boca estaba empapada en una grandísima cantidad de saliva.
En las transaciones filosóficas se halla este caso, que tal vez será del mismo hombre que se acaba de hablar. Un químico inglés, llamado Richardson, había adquirido la rara propiedad de ser inatacable por el fuego: mascaba las ascuas que se veían aun ardiendo larguísimo tiempo en su boca. Derretía azufre, lo hacía arder en su manos, y luego lo llevaba todo encendido sobre la punta de la lengua. Ponía sobre esta una ascua de carbón, y hacía cocer un pedazo de carne cruda, y sufría sin pestañear que s…

Shelley

En el verano de 1816 el poeta Percy Bysshe Shelley (1792-1822) hizo un viaje por los Alpes. La contemplación del imponente macizo del Mont Blanc le causó una profunda impresión y excitó su imaginación poética componiendo la oda "Mont-Blanc. Lines Written in the Vale of Chamouni", que sería incluida, al año siguiente, en el libro History of a Six Weeks' Tour through a Part of France, Switzerland, German and Holland, escrito en colaboración con su compañera de viaje Mary Wollstonecraft Godwin, más tarde Mary Shelley. Al margen de los elevados pensamientos sobre las relaciones entre el hombre y la naturaleza, el poema de Shelley incorpora, como mínimo, dos aspectos con significado geológico. Uno es el interés por los glaciares - "ríos de hielo"-, las cuevas y la montaña en sí misma. En opinión de Wyatt es como si el Mont Blanc fuera hueco y los ecos de la ruina y la destrucción reverberasen en sus interioridades. El otro aspecto hace referencia al origen de la co…

Purdy

Ha muerto el escritor estadounidense James Purdy. Según las agencias que deben haber consultado la Wikipedia tenía 94 años, pero otras enciclopedias dan 1923 como fecha de nacimiento. Leo las necrológicas de la prensa y, como de costumbre, no escapan a la etiqueta, al tópico y al titular llamativo. El País: "escritor maldito"; El Periódico: "genio secreto". Pues bien, ni maldito, ni secreto. Purdy fue un narrador de más prestigio que fama, más apreciado por la crítica académica que por el gran público; minoritario, pero no un desconocido ni un incomprendido. Su condición de gay tiene mucho peso en su obra. En nuestro país tiene Purdy traducidas tres o cuatro obras, al castellano y al catalán. Leí Malcolm -una de sus novelas más notables junto con Habitaciones exiguas y Camino de la gloria- cuando se publicó a mediados de los ochenta. Trata de la búsqueda del padre por parte de un adolescente en medio de un mundo sombrío y depravado. Es una obra extraña, bizarra, de…

Avendaño

Antiguamente, por estas fechas cuaresmales, cientos de predicadores recorrían los caminos de España a fin de preparar a los fieles para la celebración de la Pascua. Los predicadores hacían uso de sus mejores galas oratorias y la feligresía acudía en masa a iglesias y templos para escucharles devotamente.
De la repercusión que tuvieron estos oradores sagrados nos habla la gran cantidad de sermonarios impresos en los siglos XVI al XVIII. Uno de estos oradoeres fue fray Cristóbal de Avendaño, carmelita de Medina del Campo, que dejó escritas, por lo menos, dos recopilaciones: Evangelios de Cuaresma (1623) y Sermones de Adviento (1630).
El estilo de Avendaño es, a diferencia del de otros, directo y sencillo; y se halla exento, por lo general, de florituras barrocas, preciosismos cultistas y plúmbeas sentencias. Avendaño es consciente de que se dirige a un público mayoritariamente analfabeto, por lo que utiliza situaciones cotidianas, símiles sencillos y un lenguaje llano, entendible y alejad…

Un poema de Roger Wolfe

DOS MIL AÑOS DE HISTORIA PARA ESTO

Lo poco que me queda
esta noche, en que la lluvia
tabletea como descargas de cartucho
por todos los cristales de la casa,
es no obstante un sólido refugio:
esta cálida cocina
en donde bebo
un vaso bueno
del mal vino de siempre, escribo
algún poema, leo
los versos de la gente a la que amo y odio
y alzo un momento la cabeza
-frente a las sombras inconexas del televisor
en el que danzan los pájaros de Hitchcock
mientras Tippi Hedren se lleva las manos
ensangrentadas a la cara-
para apurar plácidamente un cigarrillo
y mejor recrearme en el milagro:
el mundo,
qué duda cabe -a veces-
está bien hecho.

(Este poema se halla incuido en Noches de blanco papel (Poesía completa 1986-2001) de Roger Wolfe, editado por Huacanamo, 2008)

Petroleros

Aunque conocido desde la antigüedad con diversos nombres –asfalto, brea, betún de Judea, pez mineral- el petróleo no adquiere un papel preponderante hasta la segunda mitad del siglo XIX. Es entonces cuando la imagen de los derricks en los campos petrolíferos empieza a resultar familiar. Sin embargo, no es hasta los primeros decenios del siguiente siglo cuando la exploración y explotación del crudo alcanza niveles de suficiente importancia industrial y económica como para que la ficción literaria empiece a tomarlo como asunto para sus historias. En este sentido, la novela Petróleo (1927), del escritor norteamericano Upton Sinclair -cuya versión cinematográfica (Pozos de ambición, 2007) ha hecho que se reedite y vuelva a estar de actualidad-, puede considerarse como una de las más representativas entre las que tienen como trasfondo el negocio del "oro negro".
Otras novelas de esta temática sería Gigante (1952) de Edna Ferber, que nos narra la saga de los Benedict, propietarios …

Oficio

Dancing (1929), de J. Mompou

En la recomendable exposición antológica del pintor Josep Mompou (1888-1968) -hermano del músico Frederic-, que se celebra actualmente en la La Pedrera de Barcelona, encuentro esta cita de Mompou que bien podría aplicarse también al escritor: "De la misma manera que es indiscutible que el pintor tiene que dominar el oficio, el oficio no ha de ahogar el temperamento del pintor."

Coleridge

El interés de Samuel Taylor Coleridge (1772-1834) por la geología arranca de su estancia, cuando joven, en Gotinga y, en especial, de sus itinerarios por las montañas del Harz, ricas en yacimientos metalíferos. En aquella ciudad recibió enseñanzas del naturalista y catedrático de Medicina Johann Friedrich Blumenbach, notable paleontólogo interesado de forma especial en las relaciones entre la biología y la geología. También durante sus correrías por Alemania debió de conocer la labor llevada a cabo por el prestigioso profesor A. G. Werner de la Bergakademie de Freiberg.
En años posteriores es sabido que Coleridge mantuvo este interés por la geología, leyendo tratados de sus contemporáneos, como las Vindiciae Geologicae de Buckland o los Principles de Lyell. Por este último sentía admiración, pero disentía de sus hipótesis uniformitaristas, deudoras del actualismo de Hutton. Gustaba también Coleridge de asistir a conferencias y debates geológicos, tomando parte en las discusiones con su…