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Mostrando entradas de enero, 2017

Herida sangrante

María Félix: "¿Tú me quieres?"

Vittorio Gassman: "¿Acaso lo dudas?"
María Félix: "Soy como una herida que sangra, cuando aprendo a conocerme."

(La corona negra, de Luis Saslavsky, 1951. Guion de Jean Cocteau y Charles de Peyret-Chappuis).

La lectura como un riesgo

Leer ses un riesgo. Leer, querer leer y saber leer son costumbres cada vez menos garantizadas. Leer libros no es nada natural y necesario como caminar, comer, hablar o usar los cinco sentidos. No es ima actividad vital, ni en el plano fisiológico ni en en el social. Viene después, implica una atención especialmente consciente y voluntaria hacia uno msimo. Leer literatura, filosofía y ciencia, si no se hace por trabajo, es un lujo, una pasión noble o ligeramente perversa, un vicio que la sociedad no censura. Es tanto un placer como un propósito de mejora. Requiere cierto grado y capacidad de introversión y concentración. Es una forma de salirse de uno mismo y del ambiente que nos rodea. pero también es un medio para conocerse mejor, para ser más conscientes de nuestro orden y desorden mental.

(Alfonso Berardinelli, Leer es un riesgo. Círculo de Tiza, 2016).

Reencuentro con Faulkner

William Faulkner (1897-1962)
Hace unos días, mientras leía Intruso en el polvo, me percaté de que llevaba más de tres décadas sin leer a Faulkner. ¿Qué había pasado? ¿ Cómo era posble? ¿Por qué había tardado tanto tiempo en volver a leerlo? Cuando tenía unos veinte años descubrí al gran narrador sureño y comecé a leerlo con voracidad, deslumbrado por su escritura poderosa y fascinante. Leí la mayor parte de sus novelas y narraciones más importantes hasta que un día, después de terminar, no sin esfuerzo, ¡Absalón, Absalón!, dejeé de leerlo. No fue una decisión premeditada, simplemente sucedió. ¿Fatiga? ¿Saturación? No lo sé. Quería darme un respiro, seguramente, y orienté mis lecturas hacia otros autores y otras obras. Y cuando me quise dar cuenta Faulkner me quedaba lejos, demasiado lejos. Hasta ahora.
Ha sido un reencuenrtro gozoso. Se podría decir que he lo leído como si fuese la primera vez, con el asombro juvenil del descubrimento, pero también con el poso de la experiencia acumul…

Heraldos de una nueva Humanidad

Alfred Henschke "Klabund" (1890-1928)
Poeta, tú eres el heraldo de una nueva Humanidad, eres el sacerdote de un Dios que te ha impuesto la obligación de crear e intuir, no la de juzgar y prejuzgar. Debes guiar al pueblo, y no al populacho; debes ofrecer la palabra, pero no el discurso. No mires ni a la derecha ni a la izquierda; camina por tu recto sendero en el Mundo. ¡Sé justo! ¡Desata de tus ojos la venda y mira a la tierra! ¿No ves a tus pies abrirse flores rojas, azules, doradas? La luz eterna, la luz del sol ¿no brilla sobre tu frente como un santo resplandor= ¿No cruzan tu camino mariposas y aves de espléndido plumaje en la noche que avanza? Por los caminos galopan corceles esbeltos. Los gatos salvajes se agazapan, amansados, junto a luminosos muros. Y próximo al puente florentino, baja la mirada de sus bellos ojos, Beatriz encuentra al poeta enamorado. Siente éste latir con fuerza su corazón. Él,.que tanto ha sufrido y soportado, adquiere ahora una convicción: la de …

Un poema de Roger Wolfe

RETRATO DEL ARTISTA EXTRATERRESTRE

Esa sensación que siente uno
cuando está en un país extraño
cuyo idioma desconoce
y se ve obligado a interactuar
con sujetos que conversan entre ellos en vernáculo,
y tiene por momentos que apartarse
y hacerse el distraído,
incómodo, ligeramente
abochornado, sintiéndose ridículo,
hasta que alguien parece que se acuerda
y se vuelve y le dirige
de nuevo unas palabras en su lengua,
quizá pidiéndole disculpas...:
esa nisma sensación la experimentas
con casi todos tus supuestos semejanetes,
a nivel más o menos profundo,
mas o menos lacerante,
más o menos manifiesto,
desde que llevas pantalones largos.
Algo así como si el mundo,
hombres y mujeres
-y a veces hasta niños, has pensado-,
se pasaran la vida repitiéndote:
"En seguida estoy contigo.
Pero ahora déjame un momento,
que tengo personas entre manos"..

Roger Wolfe, Pasos en el corredor. Colección Solitaire, RavensWood Books Editorial, Almería, 2016).


Pas de chance

-¿Le interesa mucho la mujer que lleva?
   -Hombre, sí... es la mía.
   -"¡Pas de chance!"... Me gustaba. Usted perdone.
   (...)
   -No porque una mujer vaya acompañada...
   -Se va a pensar que no cabe otro acompañante...
   -"¡Vous avez raison, mon vieux!" Luego dicen que los extranjeros son tontos. Nunca se le habrá oído decir a André. Yo he tenido muy buenas ocasiones con ellos, pero todas se fueron al diablo.
   -¿Y eso por qué?
   Se encogió de hombros.
   - "¡Pas de chance!ª.

(César González Ruano, André Pas de chance. Ediciones G. P. Colección "Pulga", c. 1958).

Rubias platino que leen a Eliot

Lana Turner: "El tormento del amor callado"...
Richard Burton: Esto es muy bueno.
L.T.: Pero no muy original. Un poeta llamado Eliot lo dijo antes. Un tal T. S. Eliot.

(Las lluvias de Ranchipur, de Jean Negulesco, 1955. Guion de Merle Miller, basado en la novela de Louis Bromfield).

Choferes que leen a Eliot

Raymond Chandler (1888-1959)
    Al llegar a mi altura, la señora Loring se volvió hacia el chófer:

    -El señor Marlowe, me llevará luego al hotel, Amos. Gracias por todo. Lo llamaré por la mañana.
    -Sí, señora Loring. ¿Puedo hacer una pregunta al señor Marlowe?
    -Por supuesto, Amos.
    El chófer dejó el bolso de viaje junto a la puerta Linda Loring entró en la casa y nos dejó solos.
    -"Me hago viejo..., me hago viejo..., me remangaré las perneras del pantalón."¡Qué significa eso,  señor Marlowe?
    -Nada en absoluto. Suena bien, eso eso iodo.
    Sonrió.
    -Es de La canción de amor de Alfred J. Prufock. Otro verso. "En la habitación las mujeres van y vienen hablando de Miguel Ángel." ¿Le sugiere eso algo, señor Marlowe?
    Sí; me hace pensar que el autor no sabía mucho de mujeres.
    -Pienso exactamente lo mismo, señor. Siento, empero, una gran admiración por T. S. Eliot.

(Raymond Chandler, El largo adiós. Traducción de José Luis López Muñoz. Alia…