Ir al contenido principal

Salvadoriana



El mes pasado se abrió al público, en el Instituto Botánico de Barcelona, la exposición Salvadoriana, en torno al gabinete de curiosidades creado y mantenido por los Salvador, familia de boticarios y naturalistas barceloneses, a lo largo de los siglos XVII a XIX. La parte más interesante de la exposición es la recreación del citado gabinete, una auténtica cápsula del tiempo y una verdadera joya del patrimonio científico dieciochesco. De él se muestran gran parte de los muebles originales, así como una selección de los 1.400 volúmenes, del excepcional herbario con 4.700 pliegues y de los 30.000 especímenes pertenecientes a los tres reinos de la naturaleza  (plantas, animales, fósiles, minerales, rocas...).
De todos los Salvador, sin duda el más relevante es Joan Salvador i Riera (1683-1725), nieto del iniciador de la saga. Discípulo de Tournefort, con quien estudió en el Jardin de Plantas de París, destacó como botánico y mantuvo correspondencia, entre otros, con Boerhaave, John Ray, Hans Sloane, futuro fundador del British Museum, y Antoine de Jussieu, a quien acompañó en su viaje herborizador por España y Portugal. Murió a los cuarenta y dos de edad y dejó inéditos varios escritos. Como dice Miguel Colmeiro en La botánica y los botánicos de la península hispano-lusitana (1858), su muerte le alcanzó "hallándose en lo mejor de su vida y dejando en el mayor desconsuelo a su anciano padre, que le sobrevivió bastantes años".

Comentarios

  1. Sin duda, Jorge, uno de los grandes tesoros de Barcelona, que por fin ha visto la luz después de tantos años oculto.

    http://enarchenhologos.blogspot.com.es/2014/05/salvadoriana-el-gabinet-de-curiositats.html

    ResponderEliminar
  2. Coincido contigo: un tesoro por descubrir.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…