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Mostrando entradas de diciembre, 2012

2013

La Rueda Perpetua, ideada por el maestro Domenico Varni, de Narni, que aparece en el Calendari dels Pagesos pronostica para el 2013 un año Estéril. 
Pese a todo, ¡Feliz año 2013 a todos!    



Cuentos navideños

"El espectro de Marley". Ilustración de John Leech  para Christmas Carol (1843), de Charles Dickens.
Dickens inventó el "libro navideño". Canción de Navidad fue escrito expresamente para ser  comercializado justo por estas fechas navideñas. La idea fue un éxito, y a este le siguieron otros Christmas books en años sucesivos. Aunque ya en alguno de sus libros anteriores había incluído alguna escena navideña, como el episodio de Dingle Dell en Los papeles de Pickwick, fue la historia de Scrooge la que realmente marcó la pauta en lo se conoce como "espíritu de la Navidad".
A Christmas Carol fue publicado en 1843 tan solo unos pocos días antes del 25 de diciembre, y a pesar del apremio se vendieron 6.000 ejemplares el mismo día de su publicación. Sin embargo, dados los costes de la edición, Dickens solo cobró del editor Chapman & Hall, por los seis mil ejemplares vendidos, la cantidad de 230 libras esterlinas, mucho menos de lo que esperaba. Lo cierto es que…

Un árbol de Navidad llamado Stevenson

Desmond MacCarthy (1944), por Duncan Grant.

"Cada página de Stevenson es como un árbol de Navidad. Es verdad que a veces enciende demasiadas velas, pero compadezco a aquellos que no disfrutan con el brillo".

(Portraits, 1931, Desmond MacCarthy)

Dryden, apaleado

John Dryden (1631-1700)
Los poetas suelen ser muy sensibles a las alusiones personales en los versos de otros colegas. Las  consecuencias no pasan la mayoría de las veces de escaramuzas verbales, aunque en algunas ocasiones los sarcasmos han provocado que se llegase a las manos.  John Dryden ayudó a componer el poema Essay on Satire, que firmaría su patrón John Sheffield (más tarde duque de Buckingham). En él se contenía una descalificadora alusión a John Wilmot, segundo conde de Rochester, el más depravado poeta de la época. Casualmente (o no tan casualmente), la noche del 18 de diciembre de 1679, en un oscuro callejón de Covent Garden, Dryden fue asaltado por tres matones y brutalmente apaleado. Jamás pudo probarse que fuera Rochester quien urdiese la emboscada. Unos días después la London Gazette publicaba el siguiente anuncio:
El señor John Dryden fue bárbaramente agredido y herido en Rose-street, Covent Garden, por varios desconocidos el lunes 18 de los corrientes, por la noche, …

Cuestión de números

"El primero es el primero; y el segundo es nadie".

(Richard Conte en Agente especial, 1955, de Joseph H. Lewis. Guión de Philip Yordan)

Presentación

Mañana viernes, 14 de diciembre, a las 20 horas, tendrá lugar en la galería de arte LOCALIZARTE (c/ San Melchor García Sampedro, 15, bajo), una doble presentación.
David Fueyo presentará su plaquette Mi primera colección de perdedores, editada por 45rpm; y un servidor presentará su edición privada de RLS, un folleto que reúne las entradas publicadas en este blog en torno a Robert Louis Stevenson.
Amenizará musicalmente la velada Santiago Bertault, "El Rémora".
Os esperamos.

Un poema de Edgar Lee Masters

Edgar Lee Masters (1868-1959)
EDITH CONANT

Por aquí andamos. Nosotros, los recuerdos.
Apartamos los ojos porque nos da miedo leer:
"17 de junio de 1884. 21 años y 3 días".
Todo ha cambiado.
Nosotros, los recuerdos, seguimos aquí, solos,
pues no hay ojo que pueda vernos ni saber por
qué estamos aquí.
Tu marido ha muerto. Tu hermana vive lejos.
A tu padre ya le dobla la edad.
Te ha olvidado, apenas
si sale sde casa.
Nadie que recuerde tu rostro delicado,
tu voz aflautada.,
ni cómo cantabas, incluso la mañana en que te hirió
el intenso dulzor de un dolor palpitante
hasta la llegada del hijo que murió contigo.
Todo está olvidado, salvo por nosotros, los recuerdos,
que hemos sido olvidados por el mundo.
Todo ha cambiado, salvo el río y la colina...
Pero también ellos han cambiado.
Solo el sol ardiente y las plácidas estrellas son iguales.
Y nosotros, nosotros, los recuerdos, seguimos aquí, aterrados,
los ojos anegados por el el cansancio de las lágrimas,
con un inmenso cansancio.

Nickleby

De las novelas de Dickens adaptadas al cine se suelen destacar las dos realizadas por el director británico David Lean: Grandes esperanzas(1946, el por qué en España se cambió el título por Cadenas rotas me resulta un misterio) y Oliver Twist (1948). Sin embargo de esta época hay otra película, menos conocida, basada también en una novela de Dickens, que quisiera destacar. Se trata de Vida y aventuras de Nicholas Nickleby (1947), producción de los londinenses estudios Ealing, dirigida por el director brasileño Alberto Cavalcanti.
Para su adaptación al cine el guionista John Dighton (autor asimismo de una de las comedias más celebradas de dichos estudios: El hombre del traje blanco, 1951, de Alexander MacKendrick, con Alec Guinness de protagonista) elimina personajes y subtramas y se queda con lo esencial que afecta a las peripecias de Nicholas Nickleby, interpretado aquí por Derek Bond. La película tiene una cuidada ambientación y cuenta con una excelente partitura muisical debida al…

El sueño de la India

En la India los sabios pueden provocar fuertes vientos. Por esa razón comen en secreto.

Hace tanto calor que a los hombres les cuelgan los cojones hasta las rodillas y han de atárselos y aplicarse ungüentos especiales.

No hay un solo sastre en la India, pues todos se pasean desnudos.

Allí hay una raza de gente que sólo mide treinta centímetros de estatura. Siempre tienen que estar atentos para que no se los lleven las cigüeñas. Alcanzan la madurez a los cuatro años de edad y son ancianos a los ocho.

En la India hay largas serpientes llamadas crocodilos que viven en tierra de día y en el agua de noche. En invierno no comen, sino que lo pasan tendidas, soñando. Matan hombres y, llorando, los devoran.

Hay hombres sin cabeza con ojos en el estómago.

Allí no hay adúlteros.


Y vi a uno de sus santones de pie, desnudo, de cara al sol cubierto con piel de pantera, y seguí mi camino. Dieciséis años después por casualidad regresé al mismo lugar y allí estaba, inmóvil.

(De "El sueño de la…