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Mostrando entradas de febrero, 2019

Respeto

-¡Respetar! Nosotros, los españoles de todas clases sociales y por los cuatro puntos cardinales, de nuestra piel de toro, debemos aprender a respetarnos. Respeto quiere decir que se pueden compartir juntas, de manera constructiva, todas las opiniones. Las que predominen deben ser las que dirijan. Entiéndame claro, ya que quiero decir mandar, es decir gobernar, es decir admnistrar con honradez, sin trampas y sin ambiciones personales, que es la única manera de que podamos creernos que se quiere a la patria (...) Mire bien que digo administrar, no politiquear. Hora es ya de que los políticos aprendan a pensar que los demás ya sabemos que lo suyo es una profesión, no un reguero de vanidades, categorías y posiciones, ni un motivo de almacenar prontas riquezas. Ya le he dicho que el mundo dio un tumbo estos años y que no son tan difíciles los problemas de administrar un país como para que no podamos resolverlos bien pronto, aunque sea copiando para ir más deprisa, como lo han hecho mejor …

El "caso" Boixadós (y III)

Después de Retorno María Dolores Boixadós publicaría otras tres novelas: Balada de un músico (Editorial Quevedo, Madrid, 1968), que trata de un pianista que debe afrontar problemas de parálisis progresiva; Aguas muertas (Punta Europa, Madrid, 1970), que había presentado al premio "Eugenio Nadal" de 1944; y Gabriel: coda final (Hogar del Libro, Barcelona, 1991). Su última obra publicada fue Identidades perdidas (Editorial Milenio, Lleida, 2004), sentido testimonio de los catorce años que pasó al cuidado de su esposo enfermo de Alzheimer.
No deja de resultar curioso que tanto Nada, de Laforet, como Aguas muertas compartan más de unn rasgo característico. Para empezar ambos títulos pretenden reflejar el clima existencial depresivo y estancado del momento. Ambas novelas tienen por protagonistas a chicas de provincias que llegan a una gran ciudad -Barcelona, Madrid- para estudiar. La protagonista de Aguas muertas, Elena Just, va a parar a una residencia de señoritas, un microsco…

El "caso" Boixadós (II)

Tras su frustante participación en el primer premio "Eugenio Nadal", María Dolores Boixadós guardaría silencio sobre el caso, hasta que en abril de 1989, estando de profesora de lengua y literatura españolas en la Universidad de Puerto Rico explicó, en una entrevista concedida a Concha Alborg, su versión de los hechos.
En 1944 había enviado su novela Aguas muertas a tres editoriales, entre ellas Destino, que "les pareció tremenda":

"C.A. Quedó finalista del Nadal ¿no?
M.D.B. Mira fue así. Santiago Nadal de Destino me dijo que habían creado un premio de cinco mil pesetas, dando la casualidad que yo había sido muy amiga de Eugenio Nadal porque él era del mismo grupo ya de profesores de Kimeta Comas. Me dijeron que con mi novela se había forjado la idea del premio, me hicieron fotografías y todo. Entonces, Ignacio Agustí se hizo muy amigo mío, me lo pasé muy bien yendo por la bahía con un barco... Pero parece ser que Ignacio Agustí tenía más que el interés polít…

El "caso" Boixadós (I)

"Mª Dolores es catalana y no puramente de nacimiento, como la triunfadora señorita Laforet, sino catalana auténtica, total, en tal alto grado que hasta es empleada de un importante Banco." Con estas palabras (y me ahorro calificativos) se refería el periodista Julio Sierra a María Dolores Boixadós, en un artículo en el que repasaba a los finalistas del recién fallado premio "Eugenio Nadal" ("Los novelistas de Destino", La Estafeta Literaria, nº 24, 5 de abril de 1945). Dicha joven escritora -contaba veintisiete años- se había presentado al premio con su novela Aguas muertas. No ganó, pero estuvo a punto de hacerlo.
Uno de los objetivos de los promotores del premio era el de propiciar el descubrimiento de jóvenes autores, de nuevos valores, tanto masculinos como femeninos, con la intención de revitalizar el depauperado panorama de la novelística de posguerra. Boixadós había publicado algunos cuentos en la revista Destino y en principio daba el perfil apro…

Premio Nadal 1944

En un artículo titulado "Premios literarios, cartas marcadas", publicado recientemente en un diario digital su autor Daniel Rosell analiza el trasfondo de premios tan prestigiosos como el Nadal y el Planeta a lo largo de su ya larga historia. Refiriéndose al primero de ellos, Rosell escribe: "Siempre hay alguien que recuerda que el el primer premio Nadal lo ganó una desconocida Carmen Laforet, que se impuso a González Ruano, a quien se le había garantizado el premio." Y añade: "Es emotivo, incluso tiene elementos épicos la historia de una joven desconocida que se alza con un galardón literario al que aspiraban los nombres -todos masculinos- consagrados de las letras de entonces, pero ¿por qué no poner el acento en González Ruano? (...) En otras palabras: a pesar del giro inesperado de la historia, aquel premio Nadal nació ya siendo un galardón preconcedido, pactado."
Dicho enfoque es interesante, pero exige algunas puntualizaciones. Veamos, en primer lug…

Un poema de Cruset

EL CAMINO

Resulta que el poema no es aquella
voz prematura que buscaba
el escondido nombre de la ausencia,
el amor solamente en unos labios,
los caminos inciertos.
Resulta que el poema
es la sencilla voz que va diciendo
tu infinita manera
en la rama de todo:
en las humildes cosas
-recobradas, nacidas nuevamente-,
en el feroz egoísmo de los fuertes,
en tu silencio inexplicable, hondísimo,
el encorvado cielo que cobija
a los tristes también y a los sencillos.

Resulta que el poema es otra cosa.


(José Cruset, La infinita manera. Librería Editorial Argos, Barcelona, 1961).

Entender de pianos

"Si entendieras algo de música sabrías que el mejor piano es el que ya ha sido tocado."

(Eleanor Parker a Charlton Heston en Cuando ruge la marabunta, 1954, de Byron Haskin. Guion de de Philip Yordan y Ranald MacDougall).

Sorpresiva irrupción del autor

Al principio del capítulo 85 de Moby Dick, titulado "La fuente", el narrador se asombra de que durante seis mil años, y quién sabe cuantos millones de siglos, las grandes ballenas hayan estado lanzando sus chorros por todos los mares y rociando de bruma los "jardines de las profundidades", y de que desde hace unos siglos miles de cazadores se hayan acercado a la fuente de la ballena, y que todo esto haya sido así hasta este mismo bendito minuto. Y entonces Melville, que esta redactando en aquel momento la frase, nos especifica exactamente cuándo tiene lugar el "bendito minuto" y escribe entre paréntesis: "(la una y quince minutos y cuarto de la tarde de este día dieciséis de diciembre del año 1850)". Más tarde, cuando se publique la novela se cambiará el año por el de 1851. Pero esto no es lo importante.
Lo realmente importante, y lo que hace de esta frase algo absolutamente insólito y genial, es la manera con la que el autor irrumpe audazmente…

Un poema de López Gradolí

LA DIFÍCIL TAREA

Algunas madrugadas escribo el resultado
de una meditación con descripciones,
las experiencias para que el lector reciba
el vaho del poema, una tensión con trama de pureza.
Miro mi alrededor de libros, la madera oscura
que los sostiene. Alineo mi pobre biografía,
reseña de una dorada trayectoria,
los recuerdos quemados por el desengaño,
rodeado de las palabras de otros, millones
y millones de letras de todos los que precedieron
a mi dedicación escéptica y fiel a los vocablos,
todos los que dijeron "mar" antes de que yo lo viera.
Estoy en una larga y deshabitada galería
y compruebo mi inermidad, mi escaso oficio
en el intento de ascensión hacia la claridad, resumen
de lo que fueron horas deslumbrantes.
La presencia poderosa del pasado tiempo,
relámpago hermosísimo sobre el azul musgoso,
ahora vuelve a esta mesa donde ensamblo palabras,
el armazón de los versos. Termina la noche
con su silencio delgadísimo. Algún día
hojearán estos poemas míos, resumirán esta …

Otra modesta proposición (al estilo de Swift)

Reconozcamos que, a través del crustáceo, todos hemos sido antropófagos de segundo grado y, como decía Octave Mirbeau, "las langostas, los cangrejos, rayas, rodaballos del Raz de Sein, a causa de los muchos náufragos que engullían, eran singularmenrte apetitosos y estimados". Bien, pues si la ciencia está de acuerdo, y ahora que son moda los asesinatos colectivos y que los cadáveres se desperdician lamentablemente, ¿por qué no instituir el canibalismo oficial y la distribución del manjar humano, ya gratuito, ya a bajo costo, ya como premio a la virtud cíviva, sobre todo entre las clases pobres, que así quedarían autorizadas a devorar periódicamente a tantos malhechores sociales -mera carne cebona- que los explotan y torturan?

(Alfonso Reyes, Memorias de cocina y bodega. Editorial Comba, 2015).