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Mostrando entradas de septiembre, 2018

El pan de su corazón

Prefiero los hombres comprometidos a las literaturas comprometidas. Ya bastante es tener valor en la vida y talento en las obras. Y además, el escritor se compromete cuando quiere. Su mérito es su movimiento. Y si de esto ha de hacerse una ley, un oficio o un terrorismo, ¿dónde está precisamente el mérito?
Al parecer, escribir hoy un poema sobre la primavera sería servir al capitalismo. Yo no soy poeta, pero disfrutaría sin prejuicios de una obra semejante, si fuera bella. O se sirve al hombre en su totalidad o ne se le sirve en absoluto. Y si el hombre necesita pan y justicia, y si hay que hacer todo lo posible para satisfacer esa necesidad, también necesita de la belleza pura que es el pan de su corazón. El resto no cuenta.

(Albert Camus, Carnets (1935-1951), Alianza Editorial, 2014. Traducción de Eduardo Paz Leston. Entrada correspondiente al año 1946).

Desilusión

-Raymond Bailey: "Debe prepararse para muchas desilusiones."
-Virginia Mayo: "Perdí la ilusión cuando vi que los conos de helado estaban huecos."

(Congo Crossing, 1946, de Joseph Pevney. Guion de Houston Branch y Richard Alan Simmons).

El dron de Balzac

Desde el punto de vista geográfico la Comedia Humana abarca toda Francia, pero Balzac pone sus mejores focos sobre su capital. París es, en buena parte de sus novelas, no solo el escenario elegido para desarrollar sus historias, sino, como en la serie "Escenas de la vida parisiense", su principal protagonista. Un mismo escenario en el que se mueven diferentes y variopintos personajes. Desde el París canalla y de los bajos fondos hasta el París del lujo y de los palacetes deslumbrantes. Gracias a Balzac la capital francesa adquiere una entidad literaria indiscutible, comparable al Londres de Dickens o al San Petersburgo de Dostoievski.
Sus descripciones urbanas alcanzan un grado de pormenor y de realismo sin parangón en su época (solo Sue y Hugo le siguen la estela). Balzac nos sumerge en este "admirable kaleidoscopio" y "vasto almacén de placeres" que es París y nos cuenta cómo viven, obran y sueñan sus habitantes. Como dijo Carlos Pujol, Balzac "sa…

Crabbia horrida

(Edward Lear, Nonsense Botany & Nonsense Alphabets, Etc. Frederick Warne & Co., Londres, 1927).

Sombra viviente

Allí, ante los ojos de José, había una sombra que vivía. Ya no yacía como sombra sin substancia sobre la roca. Era una forma real, sólida, que se alzaba como sombrío espectro de las profundidades de la cantera, asomando por el borde como la personificación de la venganza.
La terrible figura siguió ascendiendo hasta aparecer completa, alta y singular, vestida de negro. Era un ser que tenía semejanza humana. Envuelta en negra capa y con sombrero flexible, aquella aparición resultaba espantosa.

(Maxwell Grant, La muerte progresiva. Versión española de G. López Hipkiss. Editorial Molino, 1945).

Viento en los tuétanos

El efecto inmediato de su desobediencia fue la introducción por primera vez en Adán de la sensación de hastío. En el mismo momento en que comió del fruto, toda su alegría desapareció y la melancolía coaguló su sangre, igual que la luz desaparece cuando soplamos una vela, dejando el pabilo enrojecido y humeante, echando mal olor. Y hubo otra consecuencia sorprendente: Adán había conocido anteriormente los cantos de los ángeles y su propia voz era melodiosa en un grado sublime. Después de su pecado, sin embargo, se le metió en los tuétanos un viento horrendo que sigue estando hoy en día en todos los varones. Ese viento en los tuétanos convirtió su maravillosa voz en el sonido propio de los escarnios y los berridos más escandalosos. Tras los grandes ataques de risa espasmódica, se le llenarían los ojos de lágrimas, del mismo modo que la espuma de semen es expulssada en el ardor del placer sexual.

(Hildegarda de Bingen, citada en: Stephen Greenblatt, Ascenso y caída de Adán y Eva. Traduc…

Parecidos razonables

(Foto:Marina Peña)

Hamlet. ¿No ves aquella nube que parece un camello?
Polonio. Cierto, así en el tamaño parece un camello.
Hamlet. Pues ahora me parece una comadreja.
Polonio. No hay duda, tiene figura de comadreja.
Hamlet. O como una ballena.
Polonio. Es verdad, sí, como una ballena.

(William Shakespeare, Hamlet, acto tercero, escena XVIII. Traducción de Leandro Fernández de Moratín, 1798).  


mac

El pasado mes de julio murió, a los 92 años de edad, el reusense Macario Gómez Quibus, conocido profesionalmente por mac. Puede que hoy en día su nombre no suene de nada, pero en su día fue uno de los más prolíficos y afamados cartelistas de cine, junto a otros destacados colegas como Soligó, Jano o Montalbán.
Entre los carteles más conocidos de mac que han sido mencionados como representativos de su buen hacer figuran los de algunas grandes superproducciones de la época, tales como Los diez mandamientos, El Cid o El doctor Zhivago. Yo quiero rendirle mi pequeño homenaje entresacando, de mi colección de antiguos programas de mano, el de una de mis películas preferidas de los años cincuenta: El puente sobre el río Kwai (basada en la novela de Pierre Boulle, autor asimismo de El planeta de los simios), con su llamativo título sobrepuesto al puente y un desafiante William Holden en primer plano.


Gracias, mac, por hacernos soñar con las películas antes de verlas en la pantalla.