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Mostrando entradas de noviembre, 2006

Descripción de la realidad

En la novela de Arnold Bennett El cuento de las viejas (1908), hay un pasaje en el que se describe una ejecución pública. El americano Frank Harris, al hacer la crítica de la novela, dijo que se notaba que el autor nunca había sido testigo de un acto semejante y que su imaginación había distorsionado la escena. Harris pasó entonces a describir cómo era realmente una ejecución. Su relato resultó tan realista que Mr. Bennett le escribió diciendo: "Si su descripción hubiese aparecido antes que la mía, le aseguro que la habría utilizado. Por supuesto usted ha descubierto mi secreto. Nunca fui testigo de una ejecución." Frank Harris le contestó: "Ni yo tampoco".
Como dijo Josep Pla, escribir es describir. A lo que cabría añadir: convincentemente.

Esencias de Jaloux (II)

Entre otros apuntes, Essences, de Edmond Jaloux, recoge cuentos que en alguna ocasión oyó a sus amigos, así como relatos oníricos, propios y ajenos.

He aquí uno de los cuentos:

Había un inglés rico, de noble familia y muy respetado, que vivía solo en su casa de Mayfair. Un día, cuando salía de casa y se preparaba para subir a su carruaje, un hombre joven, de aspecto equívoco, salió de entre la niebla y le dijo bruscamente: "¡Yo conozco su secreto!". El hombre rico enrojeció y bajó la cabeza sin responder. Suspiró y condujo al joven adentro, a una salita de la casa. Una vez allí le preguntó qué es lo que quería. El joven fijó una cifra y aseguró que pasaría cada tres meses a cobrar su pensión. Su víctima no discutió. Pasaron diez años. El joven equívoco seguía visitando regularmente a su involuntario benefactor. Los encuentros transcurrían siempre en silencio. Pero una mañana de invierno el mayordomo negó al aventurero la entrada a la residencia. "Milord se está muriendo, …

Esencias de Jaloux (I)

Essences, del novelista y crítico Edmond Jaloux (1878-1949), se publicó en Ginebra, en 1944. Se trata de un libro de aforismos, comentarios, relatos oníricos..., una especie de concentrado muy personal de un escritor que ve que su época ya no existe y su vida se acaba.
He aquí algunas muestras de sus reflexiones literarias:

"La literatura no tiene por objeto copiar la vida; ésta se basta a sí misma. Por el contrario, la literatura debe probar que la vida que llevamos no es la única, que comporta otras interpretaciones, otras perspectivas, otras posibilidades. El arte del escritor consiste en modificar ligeramente los usos y los sentidos de esta vida, al tiempo que se deja creer al lector que él no la ha abandonado".

"En Roma, cuando un niño iba a nacer, se invocaba a la diosa Prosa. Solo ella estaba en disposición de hacer venir al mundo y de dirigirle de tal manera que se condujese ágilmente. En el antiguo latín, prosa, en efecto, significaba lo que es recto. Así, el nomb…

Vidas breves

William Harcourt.
Cuando el padre Harcourt padecía suplicio en Tyburne, y sus intestinos, etc. eran arrojados al fuego, un aprendiz de carnicero que estaba allí quiso tener un trozo de su riñón que estaba consumiéndose en el fuego. Se quemó mucho los dedos, pero lo consiguió; y un tal Roydon, cervecero en Southwark, se lo compró.
Lo prodigioso es que ahora el pedazo de riñón está totalmente petrificado. Pero no estaba tan duro cuando él lo obtuvo. De tanto llevarlo en el bolsillo se había endurecido en grado sumo, mejor que en el fuego, como una ágata pulida. Yo lo he visto. Él lo tenía en gran estima.

Madam Curtin.
Una buena fortuna de 3.000 libras, hija de Sir William Curtin, el gran mercader. Más tarde se casó con su lacayo, quien, poco después la golpeó, cogió su dinero, y huyó.

Thomas Cooper.
El Dr. Edward Davenant me contó que este instruido hombre tenía una arpía por mujer, la cual estaba tremendamente furiosa con él por culpa de que sentábase de noche hasta muy tarde compilando su D…

Metaliteratura

En el último número de Babelia se habla de metaliteratura. Al parecer estamos en un momento de auge de este tipo de escritura. Es posible, aunque en realidad siempre la ha habido. Desde el principio la literatura se ha ido alimentando de sí misma y los escritores se han ido inspirando unos en otros. Puede decirse que toda la literatura occidental ya está en Homero. El resto es glosa.
En palabras de Coleridge, el material se toma prestado de un escritor a otro y de generación en generación, "en una serie de imitadas imitaciones, sombras de sombras de sombras de una vela barata colocada entre dos espejos".

Un poema de Kenneth Rexroth

EL AMOR ES UNA SERIE INCLUSIVA DIJO McTAGGART

En solo un minuto nos diremos adiós
Me iré conduciendo y te veré
Cruzar el bulevar en el espejo retrovisor
Tal vez distingas la parte porterior de mi cabeza
Perdiéndose en el tráfico
Y luego nunca más nos volveremos a ver
Esto ocurrirá en tan solo otro minuto.

(Leído en el Bar Casa El Finito, de Pravia, el 4 de octubre de 2006, con motivo de las VI Jornadas Literarias de la Asociación de Escritores de Asturias)

En torno a la membrana de Copperfield (una divagación dickensiana)

Entre las muchas cualidades narrativas de Dickens destaca su destreza para describir tanto los grandes escenarios históricos como los pormenores cotidianos. De lo primero hay numerosas muestras en sus novelas, baste citar como epítome el célebre inicio de Historia de dos ciudades. En cuanto a lo segundo los ejemplos son incontables, pues en la inserción de inesperados detalles, aparentemente superfluos, radica sin duda uno de los grandes aciertos –y encantos- del autor inglés. Que David Copperfield es una de sus novelas más redondas y representativas parece bastante claro; que sea la mejor, es materia opinable. En cualquier caso la habilidad descriptiva para las pequeñas cosas adquiere en esta novela uno de sus mejores logros. Ya en el capítulo primero, cuando se narra el nacimiento del héroe, nos sorprende con un detalle singular. Como recordarán los lectores, se nos dice que el protagonista nace envuelto en una “membrana” (caul, en el original inglés); algo que, sin más explicacione…

La hermana del poeta

Fanny Keats, la hermana pequeña de John Keats, se casó en 1826 con un español, Valentín de Llanos y Gutiérrez. Ella tenía veintitrés años, él treinta. Se habían conocido cuatro años antes, en la casa donde ella vivía, en Hamsptead, y desde el principio se sintieron atraídos. Según un testigo de la época, Valentín era un hombre apuesto, de principios liberales y dotado de grandes cualidades. Entre estas cualidades estaba la de escribir. Llanos era autor dos novelas histórico-costumbristas, escritas en inglés: Don Esteban, or Memoirs of a Spaniard, written by himself, y Sandoval, or the Freemason.
En agosto de 1833, la pareja, con sus dos hijos, se traslada a España. Atraviesan Francia y en la frontera española, los aduaneros -entonces una forma institucionalizada de bandolerismo- se "incautan" de su equipaje. Sabemos, por una carta que Fanny escribió a su amiga Fanny Brawne, que entre las pertenencias que le fueron sustraídas estaban la Biblia de la familia y primeras edicione…

A cada cual lo suyo

En la entrevista de El País Semanal a Manuel Rivas se le pregunta por la mezcla de ficción y realidad en su última novela, Los libros arden mal. En su respuesta Rivas dice, entre otras cosas: "Podría haber elegido el camino de la ficción total y sería lo mismo. Pero si he hecho esta opción es porque me identifico con una literatura piel roja, siguiendo la división que hizo Emerson en el siglo XIX, cuando se plantean dos formas de afriontar la pugna entre ficción y realidad: la del escritor piel roja y la del rostro pálido".
Precisemos. Para empezar, Emerson no estableció esta dicotomía. Los calificativos de "piel roja" y "rostro pálido" se deben al crítico Philip Rahv, quien lo dio a conocer en un artículo titulado precisamente "Paleface and Redskin", incluido en su libro Image and Idea (1949). El artículo empieza diciendo "Viewed historically, American writers appear to group themselves around two polar types. Paleface and redskin I should …