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Mostrando entradas de marzo, 2007

Ciudadano Crane

En el ensayo "Historia natural del escritor americano", incluído en el libro The Literary Situation (1954), Malcolm Cowley expone los rasgos más comunes atribuídos a los escritores, entre los cuales estaría la incapacidad para llevar una vida satisfactoria. "El poeta arquetípico de la era moderna -dice Cowley- se supone que es un individuo falto de sentido práctico, de voluntad quebradiza, un tipo que despilfarra el dinero, vive en la pobreza y el desorden, se vuelve loco, muere en el arroyo o comete suicidio". A continuación cita unos cuantos ejemplos, entre ellos Hart Crane.
Crane publicó El Puente en 1930. Al año siguiente se fue a México, con una beca Guggenheim, a proseguir la elaboración del gran poema americano. Allí conocería a Peggy Cowley, esposa de Malcolm, con la que tuvo su único affair heterosexual. En abril de 1932 regresó a su país, en el vapor Orizaba. Una noche, discute con Peggy, se emborracha, juega una partida de cartas con unos marineros y se p…

Auden y la caliza

Si forma ese paisaje único que nosotros, los inconstantes,
añoramos constantemente, es sobre todo
porque se disuelve en agua...

Así empieza In praise of limestone, uno de los mejores poemas de Auden y también uno de mis preferidos. En mi caso, sin duda, influye en la elección el carácter geológico de la metáfora.
Es sabido que antes de escribir poesía Auden se interesó por la geología. De niño se sintió profundamente atraído por el paisaje calcáreo del distrito minero de Alston Moor, en Cumberland. A partir de entonces se dedicó a estudiar las características geológico-mineras de la región. Sabedores de esta afición sus padres y familiares le regalaban mapas y libros sobre el tema, entre ellos A treatise on isometrical drawing, as applicable to geological and mining plans, picturesque delineations of ornamental grounds, perspective views and working plans of buildings and machinery (1838), de Thomas Sopwith, que le serviría al pequeño Auden para para imaginar intrincados trazados de…

Vida, literatura y poesía

Entre la literatura y la vida hay una diferencia clara: la literatura se puede interrumpir en cualquier momento; la vida sólo se interrumpe en la muerte. Y entre la vida y la poesía la diferencia es más extrema: en poesía todo estriba en las palabras que se dicen; en la vida todo estriba en las que se callan. Y el que lo entienda de otra manera, que mire de expresar con claridad su pensamiento. No es tan fácil.

(Noel Clarasó, Tres poetas junto al mar. Novela de la vida triste y negra, 1954)

El perro de Rollinat

Maurice Rollinat es uno de estos poetas menores, criados a los pechos de Baudelaire, que proliferaron en el ambiente cutre-bohemio parisiense de finales del siglo XIX. Rollinat alcanzó cierta notoriedad con la publicación en 1883 de un libro de poemas titulado Les névroses. El título ya nos da pistas.
Solía frecuentar el cabaret literario Le Chat Noir, donde recitaba sus poesías acompañándose al piano y haciendo muecas espantosas y horribles visajes. Soltaba versos como estos:

Acósame con tu malicia,
¡enlódame con tu traición!, ¡insultame!...

Mi cráneo es un calabozo lleno de un tufo horrible...

El asesinato, la violación, el robo, el parricidio,
atraviesan mi espíritu como un rayo feroz...

¡Ven! ¡Mi cuerpo callado, muriendo te codicia!...

Mario Praz, en La carne, la muerte y el diablo en la literatura romántica, rescata una descripción de la casa de Rollinat hecha por el novelista Paul Bourget:

"Una mansión extraña, una mansión que daba la impresión de ser un lugar elegido por Poe para u…

Conradiana (I): Tifón

La mejor manera de empezar el sesquicentenario del nacimiento de Joseph Conrad es releyendo alguno de sus libros. Yo he elegido Tifón. Fue el primer libro que leí de él, a principios de los años sesenta. Desde entonces lo habré leído unas tres o cuatro veces, y me sigue gustando como el primer día. Todavía conservo el ejemplar. Se titula Un tifón, y lo publicó en 1958 Ediciones G.P., de Barcelona, dentro de la colección "Alcotán". Precio: 12 pesetas.
Durante bastante tiempo la primera frase del libro se me quedó grabada y me venía a la mente de vez en cuando como una suerte de ritornello: "Tenía MacWhirr, capitán del vapor "Nan-Shan", un semblante que, en la esfera de las apariencias materiales, era el fiel traslado de su espíritu: no presentaba marcadas y características señales de firmeza o de estupidez; no ofrecía caracteres distintivos de ninguna clase; era sencillamente vulgar, inexpresivo e imperturbable". Este modo de empezar una obra, describiendo…

Contribución gastronómica

"Nuestra mayor aportación a la cocina ha consistido en engañar el hambre llenándose de orgullo."

(Melquiades Brañuela, cocinero de la Compañía Trasatlántica de Barcelona, autor de Menudeosfilipinos (1899) y partidario del término consomé frente a la versión castiza de consumado. Para mayor información véase el artículo "Pan de ángeles", de Pablo Andrés Escapa, en Avisos.Noticias de la Real Biblioteca, Año XI, nº 47, octubre-diciembre, 2006).

Un poema de Randall Jarrell

LA CARA

Ya no sirve, no es hermosa;
Ni siquiera joven.
No es mía.
¿Dónde está la de antes, las de antes?
Aquellas eran mías.

Así es: Tengo fotos.
No tan antiguas; la gente entonces se comportaba
De manera diferente... Cuando me encuentran dicen:
No has cambiado.
Me dan ganas de decir: no habéis mirado.

Esto le sucede a todos.
Al principio uno se hace más grande, sabe más,
Después algo empieza a ir mal.
Uno es, y dice: Yo soy;
Y uno fue... Yo he sido demasiado tiempo.

Lo sé, no se puede negar.
Pero igualmente lo dices. No.
Me señalaré a mí mismo y diré: No soy así.
Por dentro siempre soy el mismo.
Y tampoco es así.

(Traducción: J.O.)

Pure noir (II)

Pauline era alta, rubia como un témpano y espléndida. El ojo no veía más que inocencia, el instinto sexo insoluble, mientras que el cerebro decía que allí había un completo infierno.

(Kenneth Fearing, El gran reloj, 1946)

De acuerdo, señora Piozzi

"El otro vi, tuve en mis manos, una primera edición de Rasselas. Me incliné y la adoré."
Así empieza Hilaire Belloc -este lado menos conocido del entrañable monstruo Chesterbelloc- una memorable reseña, recogida en Short Talks with the Dead (1928), de la novela de Samuel Johnson. Historia de Rasselas, príncipe de Abisinia se publicó en 1759 -el mismo año del Candide, de Voltaire, con el que a veces ha sido comparada- y es no sólo uno de los mejores libros del Doctor, sino uno de los más deliciosos productos literarios del siglo XVIII, que es como decir de todos los tiempos.
Quiere la tradición que Samuel Johnson compusiera Rasselas porque necesitaba dinero para pagar el entierro de su madre. Johnson fue muy bien pagado por el encargo: 100 libras esterlinas, una suma considerable para la época. Le prometió al editor terminarla en cinco días; tardó siete, dedicándole únicamente las últimas horas del día.
Afirma Belloc en su artículo que, gracias a la generosidad de un amigo, tuvo…