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Mostrando entradas de octubre, 2009

E. F. Benson y su extraña familia

Los hermanos Benson
De izquierda a derecha:
Arthur Christopher, Robert Hugh y Edward Frederic.

Edward Frederic Benson (1867-1940) perteneció a una familia de rasgos singulares. Su padre, un hombre de carácter despótico e inflexible, fue arzobispo de Canterbury. Su mujer, Mary Minnie Sidgwick, a pesar de su indudable encanto -"la mujer más avispada de Europa", como la describió Gladstone- era emocionalmente volátil e inestable. El matrimonio tuvo seis hijos; dos de ellos murieron a temprana edad, pero los otros cuatro alcanzaron niveles de distinción. Todos ellos fueron escritores, murieron solteros, tuvieron tendencias depresivas y desarrollaron una homosexualidad activa o latente.
Arthur Christopher, el mayor, fue rector del Magdalen College de Cambridge, se erigió en propagandista de la paz y harmonía universales y escribió obras eruditas de las que han sobrevivido pocas. Maggie, la hermana, fue una egiptóloga de cierto renombre. Enloqueció e intentó matar a su madre, al p…

La garra del conspirador

El conspirador (1948), novela del británico Humphrey Slater, recientemente publicada por Galaxia Gutenberg, lleva en la portada un fotograma de la película basada en dicha novela, protagonizada por Elizabeth Taylor y Robert Taylor.
He leído algunas reseñas de esta curiosa novela de espionaje. La mayoría hacen mención a la adaptación cinematográfica de la obra de Slater filmada en 1949, pero sin mencionar el título con el que fue conocida en España. En alguna información se decía que era El traidor.
No me sonaba.
Así que recurrí a mi colección de viejos programas de cine y, en fecto, allí estaba. El título de la película es Traición.
Al dorso del programa que poseo, se anuncia el estreno de este filme el lunes 17, en los cines Capitol y Metropol, con encendidas palabras, acordes con el habitual "sensacional acontecimiento cionematográfico".
Se empieza con:

¡UNA NACIÓN SE DERRUMBA MINADA POR EL ESPIONAJE MOSCOVITA!

Y se concluye con esta perla de la propaganda de la época:

NO DEJE DE …

De Selby

¿Retrato de De Selby?

De Selby, científico y filósofo irlandés de saberes enciclopédicos, sostuvo una teoría muy curiosa acerca de la noche. Según él, la oscuridad de la noche, lejos de quedar explicada por la teoría comúnmente aceptada de los movimientos planetarios, se debe a la acumulación de aire negro, producido por ciertas manifestaciones de los volcanes demasiado sutiles para ser detectadas a simple vista. A este aire negro de origen volcánico se añadirían ciertas "lamentables" actividades industriales en las que intervienen tintes vegetales y productos derivados de la manufactura del alquitrán. De Selby argumentaba, además, que el sueño no es sino una sucesión de ataques y pérdidas de conocimiento causadas por una semi-asfixia debida al mencionado aire negro.
Desgraciadamente el sabio irlandés no llegó a desarrollar estas heterodoxas teorías en profundidad. Tampoco Hatchjaw ni Basset, biógrafos del polígrafo, aportan más datos, al igual que el escritor Flann O'Brie…

Peter Ibbetson: bucles.

La ópera Peter Inbbetson, del músico norteamericano Deems Taylor fue estrenada en el Metropolitan Opera House de Nueva York en 1929. El libreto era de la actriz Constance Collier y del propio compositor, y estaba basado en la novela homónima del escritor victoriano George du Maurier.

George du Maurier es el abuelo de la escritora Daphne du Maurier. Daphne du Maurier escribió la novela Rebeca, que fue llevada al cine por Alfred Hitchcock. Hitchcock también dirigió la película La soga, en la que salía Constance Collier.

En su vejez Constance Collier dio clases de interpretación a Marilyn Monroe. Monroe fue la protagonista de Niágara, película que dirigió Henry Hathaway. Hathaway filmó una versión de Peter Ibbetson, basada en la novela de George du Maurier.

Deems Taylor fue miembro de la Tabla Redonda del Hotel Algonquin de Nueva York, a la que pertenecía el actor Robert Benchley. Benchley intervino en la película Bodas Blancas, al lado de Fred MacMurray. Hacia el final de su carrera MacMur…

Unamuno y Rizal: silencios

En El País de ayer domingo venía un artículo de Lola Galán, "Unamuno, sin leyenda", a propósito de la publicación de la biografía del escritor vasco escrita por Jean-Claude Rabaté. Al hablar del famoso discurso de Unamuno en Salamanca, ante Millán Astray, el 12 de octubre de 1936, dice Rabaté que nunca se sabrá lo que realmente dijo el escritor. Los historiadores han tratado de reproducir sus palabras de su improvisada intervención, "pero, inexplicablemente ha quedado olvidada durante cuatro décadas la mención a José Rizal, dice Rabaté."
Rizal, silenciado. Cuando preparaba la edición de la novela Noli me tangere del escritor y patriota filipino leí Vida y escritos del Dr. José Rizal (1907), de W. E. Retana, que lleva un epílogo laudatorio de Miguel de Unamuno. Conocía por tanto el interés de Unamuno por Rizal, lo que no sabía era que había tenido el "atrevimiento" de mencionar su nombre aquel Día de la Raza en plena guerra civil.
Pobre Rizal, tan silenciad…

Alun Lewis

Retrato de AlunLewis por JohnPetts,
incluido en el libro InTheGreenTree
(GeorgeAllen & UnwinLtd, 1948)

De los poetas británicos que produjo la II Guerra Mundial, el galés AlunLewis (1815-1944) es sin duda uno de los mejores, si no el mejor. Sin embargo, su fama ha quedado oscurecida por otros poetas contemporáneos, no digamos por la enorme sombra de su paisano DylanThomas.
Lewis se dio a conocer con un libro de relatos a principios de los años cuarenta del pasado siglo, pero su nombre comenzó a ser tenido en cuenta a partir de su primer libro de poemas, Raiders's Dawn(1942), publicado cuando su autor estaba ya alistado en el Ejército y destinado en la India. Póstumamente se publicaría otro poemario, Ha¡ Ha¡ AmongtheTrumpets (1945), con una introducción de Robert Graves, que acabó de consagrarle como una de las mejores voces de su generación.
Posteriormente saldría el libro InTheGreenTree (1948), que contiene media docena de relatos, así como una selección de cartas enviadas a su …

Arte y don

Josep de Togores, "Desnudos", litografía, 1928

"En el fondo, en arte, lo esencial, la única verdad para un artista, es el don. Las cualidades innatas irresistibles que crean a los grandes pintores sin que ellos mismos sepan muy bien por qué. Lo mejor de la pintura es lo que el artista pone de más inconsciente, lo imponderable, lo inefable. Un pintor dotado, haga lo que haga, siempre lo hará bien, porque siempre pondrá, a pesar de él, este don incontrolable, que es el único don que cuenta. Los dones aprendidos (que también los hay) pueden conducir a un arte discreto, bien hecho y suave; y, en arte, las medianías no cuentan, solo cuentan los grandes maestros; los discípulos no son nadie. Así un gran artista puede ser lo que quiera: puede ser confuso, impreciso y romántico, o constructivo, ordenado y equilibrado, que su don prosperará sobre todas las convenciones de escuela o de moda. La teoría es buena para el crítico, detestable para el creador. El hecho de la creación ar…

Palau

Melchor de Palau y Catalá (Mataró, 1842-Madrid, 1910) fue catedrático de Geología y Paleontología en la Escuela de Caminos, Canales y Puertos de Madrid. Como poeta Palau se hizo popular con sus libros de coplas de estilo tradicional como Poesías y cantares(1878) y Nuevos cantares (1890). Tal vez el mejor elogio de su quehacer poético sean estras palabras de Clarín: "Ha escrito preciosos cantares que se han confundido con los del pueblo, cantares que yo de niño aprendí de memoria."
Sus poemas de mayor aliento, en los que ensalza con vibrante fervor los progresos de la ciencia y de la técnica, se hallan incluídos en su colección Verdades poéticas (1879). El 16 de octubre de este mismo año, el Ateneo Barcelonés dedicó una velada literaria a don Antonio Cánovas del Castillo, en la que el señor Palau leyó su oda A la Geología ("Geología esplendente,/peana de la historia/que en ti fija la planta prepotente...Tuyo es el sacro fuego/que mantienen incógnitas Vestales/de la tier…

Premios de la Crítica de Asturias

Anteayer se fallaron los X Premios de la Crítica de Asturias y el IV Premio de las Letras. La lista de premiados, en las diferentes modalidades, puede verse en la página web de la AEA (enlace ahí al lado.)
Mis felicitaciones a todos los galardonados, especialmente a mis amigos José Luis Espina, Miguel Rojo y Ricardo Menéndez Salmón.
Mi enhorabuena más cordial, también, al maestro y amigo Prof. José María Martínez Cachero, a quien le ha sido concedido este año el Premio de las Letras.

Premio Nobel (impromptu)

Le han dado el Premio Nobel de Literatura a la escritora rumano-alemana Herta Müller.
Tengo que decir que no la he leído. (Bueno -lo confieso- no sabía ni quién era.)
Leo en la prensa que la galardonada, al enterarse de la noticia, ha dicho: "Me he quedado muda".
Yo también.
Supongo que es una gran escritora, de eso no me cabe duda; pero cada vez los señores de Estocolmo nos lo ponen más difícil.
Estoy convencido de que lo hacen a posta, para fastidiarnos y hacernos sentir unos iletrados.
A ver si el año que viene hay más suerte y premian a alguien conocido, como Vargas Llosa. (A lo mejor no lo premian por eso mismo.)
En fin, otra vez será.

Aforismos médico-políticos

En una adquisición de libros viejos, el insigne librero anticuario Antonio Palau y Dulcet dio con un manuscrito de la primera mitad del siglo XIX que contenía la traducción castellana de los Aforismi medico politici del médico Alejandro Knips Macoppe (1662-1744), profesor de la universidad de Padua.
El cuaderno solo contenía 59 del centenar de aforismos originales. Fueron estos los que publicó Palau en una edición limitada de 300 ejemplares numerados y rubricados por el editor. El librito, de 43 páginas, se imprimió en Barcelona en 1928, en la imprenta del maestro Ràfols.
Este es uno de los aforismos:

"Si los amigos imparciales te juzgan apto para publicar libros, no seas temeroso; sigue solo a su justa voluntad, porque los tímidos no han cantado jamás triunfo alguno. Se pierde en el olvido lo que no se conoce y de lo desconocido no se tiene el menor deseo."

Alectoria

Vulgarmente nombrada "piedra del gallo", porque de su interior se extrae. Es de color blanquecino y del tamaño de un arvejo. Las mejores se encuentran en el buche de los pollastres viejos, y también en los jóvenes, pero capones. El Vulturis o Quadratus es una suerte de alectoria que se saca de la cabeza de los buitres o abantos. Puesta debajo de la lengua, la alectoria mitiga la sed y aviva el apetito carnal y la gana de cópula. Según Serapio da la oratoria y el don de gentes*.

(De "El Lapidario de Renduelecio", en Gabinete de Ciencias Asturales, de Juan Luis Martínez y Jorge Ordaz, Oviedo, 1981)

* Dícese que el clérigo y poeta peruano Juan de Espinosa Medrano, alias "El Lunarejo", poseía una de estas piedras y que le estaba muy agradecido a sus poderes

Objeto de deseo

"Estaba tendida boca arriba, sin pizca de pudor en su desnudez, sus ojos negros fijos en mí en silencio. Rara vez teníamos mucho que decirnos. Sus ojos se cerraron y a los pocos instantes ella se quedó dormida (...) Miraba yo su desnudez casi con indiferencia y con el leve desagrado que uno experimenta a veces ante el objeto de su pasión una vez que la pasión ha quedado satisfecha. Tal vez era más que eso. En realidad, no la quería. Ella me excitaba, pero yo no la quería."

(Puñal de sangre, de Richard S. Prather, 1954)