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Mostrando entradas de mayo, 2014

Presentación de "Las confesiones de un bibliófago"

De izquierda a derecha: Jaime Herrero, Jorge Ordaz y Francisco García Pérez (Foto: N. Orejas, LNE)
Ayer tuvo lugar en Oviedo la presentación de mi novela Las confesiones de un bibliófago, en la nueva edición de Pez de Plata.
Desde aquí quiero dar las gracias al editor Jorge Salvador, al prologuista del libro José Luis Melero,  a los amigos que me acompañaron en la mesa, Jaime Herrero y Paco García, al Club Prensa Asturiana de La Nueva España y al numeroso público que asistió al acto. Fue una estupenda velada literaria.

Hace 25 años...
A título de curiosidad. He aquí una foto de la presentación de la primera edición de dicho libro, en la librería Cervantes de Oviedo, el 30 de junio de 1989.

De izquierda a derecha: Jorge Ordaz, Felicidad Orquín  y Francisco García Pérez. (Foto: J. Vallina, La Voz de Asturias)

Presentación

Para el próximo viernes, 30 de mayo, está prevista la presentación de la reedición, en la editorial Pez de Plata, de Las confesiones de un bibliófago. El acto tendrá lugar a las 19 horas en el Club Prensa Asturiana, de "La Nueva España", en Oviedo. Estaré acompañado en la mesa por Francisco García Pérez y Jaime Herrero.
Están todos invitados.

Entre hombres

Catalina II, por Fedor Rokotov
A Catalina II hay que mirarla desde muy alto y de lejos, como a todas las grandes reputaciones, como a todos los edificios monumentales. No convienen a la Historia los personajes en mangas de camisa, ni la verdad desnuda. Por esta causa, probablemente, llamaba Byron a Clío "la mentirosa desvergonzada".
   "En la corte de un rey -dice Horacio Walpole-, gobiernan las mujeres, y los hombres en la de una reina." Horacio Walpole no supo adivinar a Catalina, que no dejó de mantenerse siempre emperatriz, aun sucumbiendo a sus pasiones en el torrente de los favoritos investidos con el cargo mudable de "ayudante general". Detrás y dentro de la mujer había en ella un hombre, que era el que en conversación familiar con su filósofo predilecto, Diderot, allá al amor del fuego en el pequeño palacio de la Ermita, solía decirle, si vacilaba el enciclopedista en dar rienda suelta a su francesa y no muy púdica facundia:
   -¡Adelante, Diderot…

Un poema de Dylan Thomas

Dylan Thomas (1914-1953)

EN MI OFICIO O ABURRIDO ARTE

En mi oficio o aburrido arte
ejercitado en la noche en calma
cuando solamente la luna se enfurece
y los amantes yacen juntos
con todas las penas entre sus brazos,
yo trabajo cantando despreocupadamente
no por ambición o por pan
o por lisonja o vanidad de elogios
sobre los escenarios de marfil,
sino por el salario prosaico
de mi más secreto corazón.

No escribo desde la rugiente luna
sobre estas páginas de espuma
para el hombre orgulloso y solitario
ni para los inalcanzables muertos
con sus ruiseñores y sus salmos
sino para los amantes, sus brazos
rodeando las penas de los siglos,
quienes no otorgan alabanza ni premio
ni se preocupan de mi oficio o arte.

(Dylan Thomas, Poemas escogidos. Traducción de Jorge Ferrer-Vidal. Ágora, Madrid, 1958)

Swansea y Thomas

Llegué a Swansea con el fervor del devoto, a rendir homenaje a Dylan Thomas en el año de su centenario. Lo cierto es que Swansea -la "ugly and lovely Swansea"- no es una ciudad de grandes atractivos; su mayor gancho es precisamente el hecho de ser la ciudad en la que nació el gran poeta galés.
En el Dylan Thomas Centre vi la exposición conmemorativa "El hombre y el mito". Recibe al visitante un gran mural, con imágenes de Dylan, su esposa Caitlin y sus amigos. Frente al mural, en una peana, el último busto moldeado a partir de su mascarilla mortuoria por el artista americano David Slivka. Hay también un "videowall" con imágenes de la vida del poeta y lecturas de sus poemas; cartas, manuscritos y primeras ediciones de sus libros; las puertas originales de la cabaña del escritor en Laugharne, donde Thomas trabajó en Bajo el bosque lácteo; y objetos personales, como su máquina de escribir y el traje que llevaba puesto en Nueva York, cuando tuvo el colapso y…

Grupo exterminador

Como si de una operación de guerra se tratara, el grupo capitaneado por Patrick entró a la carga sobre la vivienda principal dispuesto a incendiarla.
    A una indicación de Sam, convenida con anterioridad, los rifles entonaron su mortífero "mensaje".
    En la primera descarga rodaron once de los atacantes sin vida por el suelo.
    Patrick, al intentar frenar su caballo, lo hizo con tanta brusquedad que salió lanzado por las orejas del animal.
    Su cuerpo acabó cosido por los disparos.
    De los veintidós que formaban el grupo exterminador, no escapó ninguno con vida.

(Marcial Lafuente Estefanía, Mensaje de plomo. Colección Río Pecos, Ediciones Cíes, 2007)




Salisachs

Esta elegante joven de la alta sociedad barcelonesa es la "senyoreta Mercè Salisachs", tal como aparece en la fotografía de Ramon Batlles, para la sección "Pàgines d'album" de la revista D'Ací i D'Allà, (número de verano de 1934). Entonces tenía 17 años, y ya escribía. Hace unos días falleció con 97. Era la decana de las escritoras en activo de España.
Mercedes Salisachs escribió unas cuarenta obras, la mayoría novelas. Ganó premios, tuvo muchos lectores, pero la crítica, sobre todo la más académica, fue renuente con su obra. No he leído muchas de sus novelas, pero recuerdo especialmente Una mujer llega al pueblo, que ganó el premio de Ciudad de Barcelona de 1956. Era un novela con un buen pulso narrativo y el tema -una mujer soltera llega a su pueblo para dar a luz- valiente para la época. Y luego está Más allá de los raíles (1957), extraña y desasosegante novela cuyo argumento es el siguiente:
Un hombre celebra una despedida de soltero, su boda está …

Faja disuasoria

Tenía pensado comprarme Regreso a la Isla del Tesoro, de Andrew Motion. De modo que fui a una librería y cogí un ejemplar de uno de los expositores para darle una ojeada. Lo primero que vi fue la faja roja que envolvía el libro con un blurb anónimo, al parecer sacado de The Times. Decía: "Supera al original de La isla del tesoro...",
No seguí leyendo.
Dejé el libro donde estaba y me marché.

Ambición

"La ambición es una montaña difícil de escalar y sin posibilidad alguna de descender."

(Zachary Scott en Ruthless, 1948, de Edgar G. Ulmer. Guion de S. K. Lauren, Gordon Kahn y Alvah Bessie)

Muerte azul

Arriba, el helicóptero azul derramó la muerte sobre el East River y el edificio rectangular de la ONU.
    Una extraña y fría muerte azul, que nadie hasta entonces había conocido...
    El chorro de luz azul, como helada, como el centelleo de un sol de invierno sobre un bloque de hielo polar, partió del helicóptero y se derramó sobre la explanada, entre las incontables banderas multicolores (...)
    Esa misma luz azul alcanzó a algunos soldados, policías, agentes, curiosos e incluso miembros del personal de las Naciones Unidas.
    Ocurrió algo extraño, increíble: ellos no fueron desintegrados, diluidos... Ellos, por el contrario, parecieron de repente transformarse en maniquíes, en formas rígidas, en seres humanos de madera o de piedra. Y, como estatuas auténticas, rodaron por el suelo, envaradas e incapaces de soportar el equilibrio.
    Su piel se tornó gris azulada, como una enfermedad o un eczema asombroso. se quedaron quietas, igual que los restos humanos de Pompeya, tras …