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Mostrando entradas de enero, 2014

Amaya Amador

Ramón Amaya Amador (1916-1966)
El azar ha hecho que cayera en mis manos un libro de un autor del cual no sabía nada. Ramón Amaya Amador es uno de los escritores más importantes que ha dado Honduras; sin embargo, pocos, a este lado del charco, conocen su existencia. Nacido en Olanchito, en su juventud trabajó en los campos bananeros de la Standard Fruit Company. Se dedicó más tarde al periodismo, siendo redactor y colaborador de varios diarios y revistas. Por sus ideas socialistas fue perseguido en su país y tuvo que exiliarse varias veces, muriendo en Bratislava, actual Eslovaquia, en 1966. Sus novelas -entre ellas Prisión verde (1945), Constructores (1958) o Biografía de un machete (1959)-, son de un profundo contenido humano y social, y muchas de ellas fueron prohibidas y quemadas por parte de las autoridades de turno.
Cipotes (ojo: en Honduras significa "chiquillos") fue escrita a principios de los años sesenta del pasado siglo, y publicada póstumamente eh 1983. Al igual q…

Toda una vida

-¿Qué quieres? ¿Una vida entera en una sola noche?

(Dorothy Malone en El hombre de las pistolas de oro, 1959, de Edward Dmytryk. Guion de Robert Alan Arthur, basado en la novela Warlock de Oakley Hall)

Cuthbert y las nutrias

San Cuthbert (634-687)
En el libro de Philip Hoare El mar interior (El Ático de los Libros, 2013. Trad. de Joan Eloi Roca) se habla en un pasaje de san Cuthbert de Lindisfarne:

Este hombre, rubio y altlético, "un zurdo incorregible", se convirtió en un amante fervoroso de los  pájaros y los animales y en un un no menos fervoroso misionero del norte de Inglaterra y Escocia. Su figura alimentó notables historias de milagros, relatados por su hagiógrafo, el Venerable Beda. En una ocasión, cuando una tormenta lo varó en una playa picta durante tres días, Cuthbert y sus hambrientos hermanos encontraron tres trozos de carne de delfín recién cortados y listos para cocinar (...) En otra ocasión, mientras se alojaba en la abadía de Coldingham, en la costa de Escocia, Cuthbert salió por la noche a rezar y se metió desnudo en el agua. Los monjes del norte eran dados a esas gélidas inmersiones nocturnas para evitar no dormirse en sus largas vigilias...
Después de pasar las horas de oscuri…

Otro poema de Harry Brown

Harry Brown (1017-1986)

TOURNEUR

Un diablo se casa con la oscuridad en el escenario,
El novio lleva en alto un corazón humano,
Un pájaro enjaulado y loco grazna en la noche.
Entra una calavera, cuyas mandíbulas agrietadas bate con furia:
Salen las Virtudes, a un lugar aparte.
Ahora el mismo Cielo está silencioso y sin luz,
La cama matrimonial es mármol y la novia
Una novia de mármol, la fiesta ha decaído,
Los coristas están fríos en sus graves vestimentas,
Los invitados a la boda se han derrumbado en su orgullo,
Y ahora viene uno que farfulla en una habitación
Las palabras de una que murió hace tiempo, a la que amaba mucho:
Sus traiciones han sido todas traicionadas, pobre fantasma,
sus placeres queman, su burdel es la tumba.

(Harry Brown, The Beast in His Hunger, 1949)

Una chica de saloon

Sin detenerse a pensar en nada, Forrest se puso en pie tomando a la chica por un brazo, al tiempo que le decía al repugnante rijoso:
   -La señorita no está a gusto en compañía de un degenerado como tú.
   El fulano, que no acababa de creerse lo que estaba oyendo, parpadeó atónito.
   -¡Pe-pero...! ¡Si serás hijo de la grandísima zorra! ¿Es que quieres que te mate, cabrón de mierda?
   Sean comprendió que nunca se podría poner de acuerdo con un tarado mental incapaz de dialogar, razón por la cual, sin pensárselo dos veces, le clavó, violenta, duramente, la rodilla derecha en mitad de los genitales.
   -¡Aaaaaaaag! -rugió, encogiéndose al punto con infinita expresión de dolor.
   -Así se calmarán tus ansias lúbricas, marrano -le explicó con burlona sonrisa. Y dirigiéndose a la mujer que también le miraba asombrada, dijo-: Ven, princesa... El destino acaba de ser terriblemente generoso contigo presentándote al hombre de tu vida.

(Frank Caudett, "El Gutiérrez" City, Editori…

Presentación de "Diabolicón"

Javier García, a la izquierda, y Jorge Ordaz, a la derecha,  durante la presentación de "Diabolicón" en Foro Abierto. (Foto: Mario Rojas, en "El Comercio")
Anteayer en Oviedo, en Foro Abierto, tuvo lugar la presentación de mi libro "Diabolicón", publicado por Trea. Desde aquí quiero dar las gracias al editor, Álvaro Díaz Huici; a la Librería Cervantes; al presentador, profesor Javier García Rodríguez; y al público que llenó la sala. Estos son algunos enlaces a reseñas y entrevistas aparecidas:
http://www.lne.es/cultura/2013/12/23/temporada-infierno/1518673.html  http://www.escritoresdeasturias.es/literarias/novedades-de-socios/diabolicon-de-jorge-ordaz-20112013.html 
http://www.asturias24.es/secciones/cultura/noticias/un-libro-de-todos-los-demonios/1389598740
http://www.asturias24.es/secciones/cultura/noticias/como-satanas-perdio-su-trabajo/1389718411
http://www.asturiasdiario.es/web/?p=14428

Miller

Henry Miller (1891-1980)
En su libro de viajes por Estados Unidos Una pesadilla con aire acondicionado (1945) (hay reciente edición en Navona, con traducción de José Luis Piquero), Henry Miller dedica unas emocionadas palabras a glosar la emoción que le produjo la visión de esta maravilla geológica que es el Gran Cañón:

"Cuando llegas al Gran Cañón es como si la Naturaleza se deshiciera en súplicas. De media, el cañón solo tiene de diez a dieciocho millas de cresta a cresta, pero lleva dos días atravesarlo a pie o a caballo. Al correo le lleva cuatro días cruzarlo de un extremo al otro, un viaje fantástico en el que tus cartas atraviesan cuatro estados. Animales y pájaros raramente cruzan el abismo. Los pájaros y la vegetación difieren de una meseta a otra. Al pasar de la cima al fondo, recorre uno prácticamente todos los cambios climáticos conocidos en el globo, salvo los extremos ártico y antártico. Entre dos formaciones de roca hay, según los científicos, un intervalo de 500.0…

Benson

Edward Frederick Benson (1867-1949)
Desde hace algún tiempo vuelven a editarse obras de E. F. Benson, y además con cierto éxito. Me alegro. Cuando hace veinte años escribí en el suplemento Cultura de La Nueva España, dentro de la sección "Olvidos y desidias", sobre este escritor inglés y sus hermanos, también escritores, era un gran desconocido para muchos lectores.
Transcribo ahora la entrada que escribí en este blog, en 2009, a propósito de "E. F. Benson y su extraña familia".

Tocando el xilofón

La pelirroja Marjorie Georgia Ann estaba en el suelo, sobre una piel de leopardo. Se cubría con un pantalón negro muy ceñido y una blusa verde. Sus pies estaban desnudos. Había puesto seis copas delante de ella. Cada una de las copas contenía un licor. Manejaba con la diestra una cucharilla con la que golpeaba las copas arrancándoles un tañido. De esta forma había logrado un instrumento musical que quería remedar un xilofón.
(...)
    Cliff cerró la puerta y miró a la pelirroja.
    La joven apoyó las palmas de las manos en el suelo, a su espalda, y sus senos se irguieron.
    -Acércate, Cliff.
    -¿Y si él viene?
    -A quién tienes miedo, a él o a mí?
    -A ninguno de los dos.
    -Pruébalo, valiente.
    Cliff echó a andar hacia la joven.
    Entonces ella se levantó y puso los brazos en jarras.
    -¿Desde cuándo me quieres, Cliff?
    La nuez de Everly bailó en la garganta. Miraba a la joven sin decir nada.

(Keith Luger, Masacre en Florida, Bruguera, Colección Servicio Sec…

Aspiración de la escritura

Joseph Conrad al timón  del "Ready" (En: J.G. Sutherland, At Sea with Joseph Conrad, 1922)
La ficción, cuando aspira a ser arte, apela al temperamento. Y en verdad, como la pintura, la música o cualquiera de las artes, debe ser el llamamiento de un temperamento individual a ese sinfín de temperamentos individuales, cuya fuerza sutil e irresistible dota al devenir de los acontecimientos de su sentido verdadero a la vez que configura la moral y el clima emocional de un lugar y de un tiempo. Para que este llamamiento surta efecto, la impresión debe llegarnos a través de los sentidos; de hecho, no puede hacerse de otro modo, porque el temperamento, ya sea individual o colectivo, no se aviene a razones. El arte, así, apela principalmente a los sentidos, y el objetivo artístico, cuando se expresa a través del lenguaje escrito, debe apelar igualmente a los sentidos si su anhelo más elevado es alcanzar el resorte secreto de la respuesta emocional. Debe aspirar tenazmente a la plasti…