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Anotaciones al margen

El ejemplar de Prometeo o la vida de Balzac (1965), de André Maurois, que compré no hace mucho, tiene el interés añadido de unas notas en los márgenes realizadas por un lector de los años setenta. Al parecer, el lector, no identificado, se vio en la necesidad de ir expresando su opinión a  medida que iba leyendo dicha biografía. Curiosamente estas anotaciones no empiezan hasta la página 382 (de las 655 que tiene el libro), por lo que uno se pregunta si antes no le interesó lo que había leído o que a partir de este momento es cuando empezó a formarse una opinión. Sea como fuere, he podido contar nada menos que 78 comentarios de su puño y letra, a bolígrafo, a cual más curioso y chocante. Veamos unos ejemplos:

"qué desagradable es eso"
"me está agobiando con tanto trabajo"
"¿para eso trabajaba tantísimo?"
"qué bien se lo pasaba"
"qué horror, vivir siempre así"
"me parece un pobre hombre y no me gusta nada su manera de ser y de pensar&…
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El unicornio y el rey

Es a Fruela II, rey de Asturias, a quien un ángel loco le hace esta revelación: "Beber la sangre del Unicornio fortalece el espíritu". Principio éste de una terrible matanza de mitos en los montes de Oviedo. Sin embargo, el crimen no ha de quedar impune, y quienes participan en esta comunión sacrílega mueren de lepra, como el Rey.

(Rafael Pérez Estrada, Jardín del Unicornio. Calambur, 2011).

Quien busca encuentra

Se sentía orgulloso de haber alcanzado el dominio de la técnica necesaria para perfeccionar, a su juicio, las historias de otros, como si éstas le pertenecieran por entero, o como si, a través del hurto, se apropiara sin más de ellas (...).
Continuó confesando que algunas lecturas impulsivas e imprevisibles le brindaron pequeños estímulos literarios a salto de mata, animándolo, perentoriamente, a escribir, y no tanto, por el simple efecto emulador, como cabría pensar, sino por una inexorable alucinación transitoria. Ahí le lanzó a Ella esta pregunta esquiva:
-¿A ti nunca te ha sucedido algo similar?...
Ella le respondió con una sonrisa pragmática, característica de sus tranquilos gestos habituales, envolviendo esta sentencia:
-Quien busca encuentra.

(Fernando Fonseca, Pequeño laberinto armónico. Eolas Ediciones, 2018).

Un poema de Simpson

EN LOS SUBURBIOS

No hay salida.
Naciste para malgastar tu vida.
Naciste en esta vida de clase media

Como otros antes que tú
nacieron para ir en procesion
al templo, cantando.

("In the suburbs",At the End of the Open Road, 1960. Trad.: J.O.).

Demasiada tierra

"¿Sabes cuál es el problema de esta tierra? Hay demasiada. Si alguien intenta encontrar a alguien, podría tardar toda la vida".

(Michael Emmet en Matar a un hombre, 1956, de Andrew McLaglen. Guion de Burt Kennedy).

Perlas de selectividad

Mi amigo y excompañero del Departamento de Petrología y Geoquímica de la Universidad de Oviedo Lope Calleja se ha decidido a dar a la imprenta, en una autoedición de 50 ejemplares numerados,  Perlas de selectividad. Ocurrencias halladas en exámenes de acceso de la Universidad de Oviedo. Se trata, pues, de una compilación sin desperdicio de frases, conceptos y explicaciones cuando menos chocantes, recogidas desde 2002 a 2015 en las respuestas a los exámenes de Geología y Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente de los que fue corrector.
Algunas de estas "perlas" las incluí en su día en este blog; y ahora, al verlas reunidas sobre el papel, no he podido evitar volver a sorprenderme (y, por qué no, carcajearme) de la enorme capacidad de imaginación, ignorancia y atrevimiento de nuestros chicas y chicos preuniversitarios.
Solo un ejemplo, sacado del examen de CTMA de junio de 2005. A una pregunta sobre el ciclo hidrológico, un examinando contesta: "...de modo que el agua …

El cortaplumas

El caso de Coleridge es mi favorito: mientras recitaba un largo poema a Charles Lamb, agarró a su amigo por un botón de la chaqueta para que no pudiera escabullirse. Lamb sacó entonces un cortaplumas, desprendió el botón y salió a todo correr por la portezuela del jardín en el que se había quedado atrapado. Lamb escribiría: "Cinco horas más tarde, cuando pasé por el jardín camino de mi casa, oí la voz de Coleridge, me asomé y allí seguía él: con los ojos cerrados, el botón sujeto en los dedos y agitando con donaire la mano derecha, tal y como lo había dejado". Vale la pena recordar que todo lector lleva consigo un cortaplumas metafórico.

(Richard Cohen, Cómo piensan los escritores. Blackie Books, 2018. Traducción de Laura Ibáñez).