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Entradas

La duquesa, el francés y el orangután

En 1798 el rey Carlos IV decide nombrar a Pedro Alcántara Téllez-Girón, IX duque de Osuna,  embajador de España en Austria. Tras meses de preparativos, el duque parte de Madrid el 26 de enero de 1799 con su esposa, María Josefa Alonso Pimentel, XII condesa-duquesa de Benavente, y su numeroso séquito. El paso por Francia resulta azaroso, cuando no arriesgado, debido a la situación anárquica que vive el país vecino en aquellos días. En París se hospedan en el palacio de los duques del Infantado, en la calle de Florentin. Allí residirán casi un año, a la espera de poder proseguir el viaje hasta Viena. Pero ante las complicaciones de su misión y la cada vez más escasas posibilidades de llegar a su destino, el duque pide regresar a España. Tras recorrer los mismos malos caminos y malas posadas que en la ida, llegan a Madrid el 7 de enero de 1800.




Entre las numerosas personas que los duques de Osuna tuvieron la oportunidad de tratar en aquel París bullicioso y abigarrado del Directorio, des…
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Camarero, ¿el ticket verde, por favor?

Sortear cosas es una de las formas de publicidad más antiguas. Pasan los años, cambia la sociedad, pero siguen las rifas. A mediados de los años cincuenta la Casa Caballero, dedicada a la fabricación de bebidas alcohólicas, entre ellas el popular DECANO ("Caballero... ¡qué coñac!"), ofreció siete grandes sorteos trimestrales en los que se se premiaron a los ganadores con 21 coches Renault, 21 Vespas y 105 carteras con dinero. Para dar publicidad a los sorteos se pusieron anuncios en periódicos y revistas y se enviaron tarjetas postales a domicilio.



Y este era el reverso de una de estas postales en la que se indicaban las condiciones para participar en el sorteo.



Nada de particular, solo que... ¿Qué clase de brebaje sería el "Licor ÑAÑAMBRUK" ¿Alguien lo recuerda? Más aún, ¿alguien lo llegó a probar?

El fin del mundo del ayer

Franz Werfel dijo acertadamente que Zweig estaba equipado para vivir en los países del exilio antes de que fuera un exiliado. Era multilingüe, famoso en todo el mundo, sus modales eran perfectos y no había ningún lugar al que no llegara el flujo de sus derechos de autor. Pero su éxito personal significaba poco para él fuera de su entorno original. Su derrumbamiento definitivo puede entenderse mejor a través del Tagebücher que llevó hasta el inicio de la II Guerra Mundial. En la página 410 vemos que él ya acarreaba un vial con veneno cuando sucedió lo de Dunquerque. Y en la página 464:"der Epoch der Sicherheit vorbei ist" (la época de la seguridad ha terminado)... Se acabó. Europa finiquitada, nuestro mundo destruído. Ahora estamos realmente sin hogar."

(Clive James, Cultural Amnesia. Notes in the Margin of My Time. Picador, 2007).

Como agua cristalina

En Historia de la Literatura por Edelvives (1958) se define el estilo de Azorín como "sobrio, escueto y preciso" y se citan unas palabras suyas: "El estilo no es nada. El estilo es escribir de tal modo que quien lea piense: Esto no es nada. Que piense: Esto lo hago yo. Y que, sin embargo, no pueda hacer eso tan sencillo -quien así lo crea-; y que eso que no es nada, sea lo más difícil, lo más trabajoso, lo más complicado".
En sus Memorias inmemoriales (1946), que como es sabido no son ni unas memorias ni menos inmemoriales, habla Azorín por boca de un tal X, trasunto del autor:

"El estilo es una entelequia; se habla de estilo cuando no se tiene estilo y entre quienes no saben escribir. Si quieres que te dé una definición del estilo, te diré lo siguiente: Tener estilo es no tener estilo. Cuando se lee a alguien que de veras tiene  estilo y se cierra el libro, no se sabe cómo ha escrito el autor de la prosa que acabamos de leer. No sabemos tampoco del color y de…

Una historia de la literatura (y VI)

Extractos (comentados) de Historia de la Literatura por Edelvives (1958):

Al llegar al capítulo XLII (Literatura novecentista), el primer escritor en ser abordado es Juan Ramón Jiménez.
De su vida, que apenas ocupa tres líneas, dice: "Nació en Moguer (Huelva) en 1881. Estudió con los Jesuitas en Puerto de Santa María y cursó leyes en la Universidad de Sevilla. Ha vivido muchos años en Madrid. Murió en Puerto Rico, en 1958".
Nótese la fenomenal elipsis: vivió en Madrid... murió en Puerto Rico ¿Y en medio qué le pasó a JRJ? 
El manual fue impreso unos cuatro meses después de la muerte de Juan Ramón Jiménez. Hacía un par de años que la Academia Sueca le había otorgado el Premio Nobel de Literatura. A diferencia de Echegaray y Benavente -los otros dos escritores españoles que también fueron agraciados con el citado premio- el concedido a Juan Ramón no se menciona. ¿Por qué razón? Lo ignoro. 
Pero lo más interesante y curioso acerca del autor de Platero y yo no se halla en el …

Un latido en la mirada

La infancia no es la patria sin bandera de la que muchos artistas se sienten ciudadanos. Más bien, cada infancia es un constructo, un lugar en el que naufragamos por instinto y aprendemos que el camino solo importa si logra generar un sentido. Un latido en la mirada, así podríamos definir esos años. Aquel tiempo en el que cada gesto nos hacía descubrir cómo era en realidad el mundo. De hecho, aún podemos sentir, si nos paramos, cerramos los ojos y nos dejamos llevar por la marea de lo interno, cómo eran aquellas concepciones, aquellas ideas descabelladas que regían un universo inconexo y maravilloso, donde la razón se veía sustituída por el color. Lo siento desde aquí, desde esta atalaya. Noto el latido inconsciente, la caricia de las visiones sin fundamento y, por supuesto, aún percibo la calidez del descubrir. A veces, era sanadora, como un abrigo a tiempo en una noche destemplada o el olor de la mano materna tras una pesadilla, pero otras era algo semejante a un ácido en la concie…

Herido por Cupido don Armado presiente poemas

Trabajos de amor perdidos es una comedia temprana de William Shakespeare, sin duda la más refinadamente formalista, llena de alambicados juegos de palabras, dobles sentidos, ingeniosos dichos, poemas abstrusos y referencias clásicas. Si ya en su día se consideró un entretenimiento destinado a un público cortesano, minoritario y cultivado, en la actualidad su sentido tiende a escapársenos a no ser que la edición vaya acompañada de copiosas anotaciones a pie de página.
La obra contiene un personaje memorable: Don Adriano de Armado, un caballero español, fantasioso y enamoradizo, que viene a ser una especie de etnotipo del español para el público inglés que todavía tenía presente la derrota infligida a la Armanda Invencible (el apellido Armado es una clara alusión a la misma). Al final del acto I, escena II, Adriano de Armado da rienda suelta a su enamoramiento de la aldeana Jaqueneta a través de un parlamento trufado de expresivas y vehementes palabras (la traducción es de José María Va…