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Un poema de Suárez del Otero

"SIEMPRE, SIEMPRE..."

Siempre, siempre: ni yo ni nadie a ti,
ni tú ni nadie a mí...
Yo ya lo sabía.
Tú, no.

  Por eso de tu lucha, y de mi entrega convencida.
Yo contaba con mi voluntad,
con mi vuelo de ave hacia arriba.
Tú sólo con tu vacilante
y frágil carne escurridiza.
Siempre, siempre, no existe: lo sé.
Tú no lo sabías,
y es por eso que marchas a tumbos
tras el "siempre, siempre" de la dicha.
Yo lo sé. Lo sabía y lo sé.
Me duele su herida,
pero sigo derecha el sendero de la ruta erguida.
Frente al "siempre, siempre" del amor
pongo el "nunca, nunca" de mi mi vida limpia.

(Concha Suárez del Otero, Vida plena. Afrodisio Aguado, Madrid, 1949).
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Elefante muerto

"No puedes ni imaginarte la cantidad de problemas que da el hacerte cargo de un elefante muerto."

(Joan Crawford en Flamingo Road, 1949, de Michael Curtiz. Guion de Robert Wilder y Edmund North).

Anotaciones al margen

El ejemplar de Prometeo o la vida de Balzac (1965), de André Maurois, que compré no hace mucho, tiene el interés añadido de unas notas en los márgenes realizadas por un lector de los años setenta. Al parecer, el lector, no identificado, se vio en la necesidad de ir expresando su opinión a  medida que iba leyendo dicha biografía. Curiosamente estas anotaciones no empiezan hasta la página 382 (de las 655 que tiene el libro), por lo que uno se pregunta si antes no le interesó lo que había leído o que a partir de este momento es cuando empezó a formarse una opinión. Sea como fuere, he podido contar nada menos que 78 comentarios de su puño y letra, a bolígrafo, a cual más curioso y chocante. Veamos unos ejemplos:

"qué desagradable es eso"
"me está agobiando con tanto trabajo"
"¿para eso trabajaba tantísimo?"
"qué bien se lo pasaba"
"qué horror, vivir siempre así"
"me parece un pobre hombre y no me gusta nada su manera de ser y de pensar&…

El unicornio y el rey

Es a Fruela II, rey de Asturias, a quien un ángel loco le hace esta revelación: "Beber la sangre del Unicornio fortalece el espíritu". Principio éste de una terrible matanza de mitos en los montes de Oviedo. Sin embargo, el crimen no ha de quedar impune, y quienes participan en esta comunión sacrílega mueren de lepra, como el Rey.

(Rafael Pérez Estrada, Jardín del Unicornio. Calambur, 2011).

Quien busca encuentra

Se sentía orgulloso de haber alcanzado el dominio de la técnica necesaria para perfeccionar, a su juicio, las historias de otros, como si éstas le pertenecieran por entero, o como si, a través del hurto, se apropiara sin más de ellas (...).
Continuó confesando que algunas lecturas impulsivas e imprevisibles le brindaron pequeños estímulos literarios a salto de mata, animándolo, perentoriamente, a escribir, y no tanto, por el simple efecto emulador, como cabría pensar, sino por una inexorable alucinación transitoria. Ahí le lanzó a Ella esta pregunta esquiva:
-¿A ti nunca te ha sucedido algo similar?...
Ella le respondió con una sonrisa pragmática, característica de sus tranquilos gestos habituales, envolviendo esta sentencia:
-Quien busca encuentra.

(Fernando Fonseca, Pequeño laberinto armónico. Eolas Ediciones, 2018).

Un poema de Simpson

EN LOS SUBURBIOS

No hay salida.
Naciste para malgastar tu vida.
Naciste en esta vida de clase media

Como otros antes que tú
nacieron para ir en procesion
al templo, cantando.

("In the suburbs",At the End of the Open Road, 1960. Trad.: J.O.).

Demasiada tierra

"¿Sabes cuál es el problema de esta tierra? Hay demasiada. Si alguien intenta encontrar a alguien, podría tardar toda la vida".

(Michael Emmet en Matar a un hombre, 1956, de Andrew McLaglen. Guion de Burt Kennedy).