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Vinyoli



Este señor con cara de enfurruñado podría pasar por el poeta Philip Larkin. Pero no lo es. Se trata de Joan Vinyoli, también poeta, de quien se cumplen hoy los cien años de su nacimiento.
Joan Vinyoli i Pladevall es uno de los más importantes poetas catalanes de la segunda mitad del siglo XX. Nunca logró la nombradía y la populatridad de otros poetas coetáneos, como Foix, Espriu o Ferrater, pero su obra poética brilla con singular fuerza y esplendor.
De formación autodidacta (sus estudios se vieron truncados a causa de la guerra civil), sus inicios poéticos están marcados por el existencialismo y la influencia de la poesía alemana, en especial de Rilke y Hölderlin. Esta influencia se irá desvaneciendo a partir de los años cincuenta, de modo que en los libros El callat (1956) y Realitats (1963), muestra ya un mayor apego a la realidad y la presencia de la vida diaria. En estos años, sin embargo, la voz de Vinyoli no sobrepasa la de un círculo minoritario, y no es hasta 1970, con la publicación de Tot és ara i res (1970), cuando Vinyoli empieza a gozar de una mayor difusión y repercusión hasta alcanzar su consagración con la edición de su Poesía completa 1937-1975, con una reveladora introducción de Joan Teixidor. Posteriormente vendrían otras obras, como Vent d'aram (1976), que inaugura su última etapa, más centrada en el amor y la muerte, y empieza a recibir premios. Muere en 1984, año en que se publican sus Versions de Rilke. Principio y final. 

Comentarios

  1. Sabía que este año se celebraba su centenario pero no el día concreto. Un extraordinario poeta al que llegué gracias a Juan Luis Panero. Tengo varias traducciones de su obra: la de Lourdes Güell y F. Valls (Visor), y la de Marzal y Enric Soria (Pre-Textos). Y sí, tiene un aire a P. Larkin, aunque tengo la sospecha de que no era tan cascarrabias como el bibliotecario de Hull.

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  2. Buenas traducciones para buena poesía.
    Saludos.

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).