Ir al contenido principal

Oprobio


Leo las noticias relacionadas con el naufragio del crucero "Costa Concordia" y me acuerdo del "Patna".
Como recordarán, Joseph Conrad narra en su novela Lord Jim cómo el buque "Patna", lleno de musulmanes que preregrinan a La Meca, es abandonado por sus oficiales, entre ellos Jim, cuando en medio de una tormenta creen que el barco está a punto de hundirse. Pero el "Patna" no se hunde y al cabo del tiempo consigue atracar en un puerto. Lord Jim es juzgado y condenado, y a partir de entonces su sombra errante recorre los puertos del sudeste asiático perseguido por el oprobio. Al final, sin embargo, encontrará su redención.
Dicen las crónicas que el capitán del "Costa Concordia" fue de los primeros en abandonar el barco. Vergogna, que dicen los italianos. Dicen, también, que una vez en tierra fingía estar a bordo dirigiendo la evacuación. Más vergogna. Pero no, me parece que este personajillo no resiste la comparación con un personaje de verdad, aunque sea de ficción.

Comentarios

  1. Hola:
    Como muy bien apuntas, la realidad supera con creces a la ficción

    ResponderEliminar
  2. Y ahora dice que no huyó, que se cayó a un bote salvavidas... En fin. Qué tipo.

    ResponderEliminar
  3. Lupo Ayllán y Sus Chiflados Bogantes3/2/12 12:28

    Acabo de enterarme por el Cultura/s de la Vanguardia que en el Costa Concordia , J. Luc Godard , rodó parte de su film Fin Socialisme .
    Eso es una metáfora grande como un transatlántico .
    Los orates tenemos mala fama como tripulantes , la verdad , no veo la razón para tan pésima fama.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Escribir o no escribir

Por lo tanto, escribir que se querría escribir, ya es escribir. Escribir que no se puede escribir, también es escribir. Una manera como cualquier otra de llevar a cabo el vuelco que da pie a tantos propósitos audaces: hacer de lo periférico el centro, de lo accesorio lo esencial y de la arenilla la piedra angular. Sabía por lo tanto lo que tenía que hacer: dar una especie de golpe de mano mediante el cual había que conseguir otorgar una existencia ficticia a unos libros que no existen realmente y, gracias a ello, conferir una existencia real al libro que trata de esos libros ficticios. Un proceder en suma que se asemeja al que conduce al cogito cartesiano: en el momento preciso de dar fe de mi ineptitud para la escritura me descubría a mí mismo escritor, y de la ausencia de mis obras fallidas se nutriría éste. Hermoso ejemplo de esa estrategia del quien-pierde-gana, de esa proeza dialéctica que convierte una acumulación de fracasos en un camino hacia el éxito. ¡No será que no nos han…

Luciérnagas en la noche

Eric Chapman contempló la esfera de su reloj de pulsera.
Se incorporó paseando por el amplio despacho. Se aproximó al ventanal. Desde allí se apreciaba una panorámica de la ciudad de Los Ángeles. Era como un gigante devorado por luciérnagas. Los destelleantes luminosos de neón dominaban la oscuridad de la noche.

(Adam Surray, El caso del cadáver secuestrado. Editorial Bruguera, 1982).

Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…