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Ciudadano Crane

En el ensayo "Historia natural del escritor americano", incluído en el libro The Literary Situation (1954), Malcolm Cowley expone los rasgos más comunes atribuídos a los escritores, entre los cuales estaría la incapacidad para llevar una vida satisfactoria. "El poeta arquetípico de la era moderna -dice Cowley- se supone que es un individuo falto de sentido práctico, de voluntad quebradiza, un tipo que despilfarra el dinero, vive en la pobreza y el desorden, se vuelve loco, muere en el arroyo o comete suicidio". A continuación cita unos cuantos ejemplos, entre ellos Hart Crane.
Crane publicó El Puente en 1930. Al año siguiente se fue a México, con una beca Guggenheim, a proseguir la elaboración del gran poema americano. Allí conocería a Peggy Cowley, esposa de Malcolm, con la que tuvo su único affair heterosexual. En abril de 1932 regresó a su país, en el vapor Orizaba. Una noche, discute con Peggy, se emborracha, juega una partida de cartas con unos marineros y se pelea con ellos. Poco después se tira por la borda y se ahoga. Contaba treinta y dos años.
El Puente es un poema que apabulla por su aliento épico y desusado lenguaje. Discurre como un largo río a ratos torrencial, a ratos remansado, pero siempre caudaloso. Un poema ambicioso, irregular, complejo, a menudo oscuro, pero que contiene alguna de la mejor poesía norteamericana que se haya escrito nunca.
Ahora, la editorial gijonesa Trea ha tenido el detalle de dispensarnos una versión completa y bilingüe de El Puente, magníficamente traducido por Jaime Priede, quien también firma el prólogo y las notas. Una edición recomendable en todos los sentidos.

Comentarios

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FINAL

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(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).