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Heraldos de una nueva Humanidad

Alfred Henschke "Klabund" (1890-1928)

Poeta, tú eres el heraldo de una nueva Humanidad, eres el sacerdote de un Dios que te ha impuesto la obligación de crear e intuir, no la de juzgar y prejuzgar. Debes guiar al pueblo, y no al populacho; debes ofrecer la palabra, pero no el discurso. No mires ni a la derecha ni a la izquierda; camina por tu recto sendero en el Mundo. ¡Sé justo! ¡Desata de tus ojos la venda y mira a la tierra! ¿No ves a tus pies abrirse flores rojas, azules, doradas? La luz eterna, la luz del sol ¿no brilla sobre tu frente como un santo resplandor= ¿No cruzan tu camino mariposas y aves de espléndido plumaje en la noche que avanza? Por los caminos galopan corceles esbeltos. Los gatos salvajes se agazapan, amansados, junto a luminosos muros. Y próximo al puente florentino, baja la mirada de sus bellos ojos, Beatriz encuentra al poeta enamorado. Siente éste latir con fuerza su corazón. Él,.que tanto ha sufrido y soportado, adquiere ahora una convicción: la de que la felicidad es el fin del género humano. No hemos venido al mundo para ser desgraciados. Haced felices a los hombres, y haréis que sean mejores. Abridles los ojos haciendo que los vielvan al cielo, a los animales, sus hermanos, a la mujer, y mostradlos así, transformados y elevados, felices, regenerados por medio del Arte, por medio de la Literatura, de la Poesía.

(Final del "Epílogo" de la Historia de la Literatura, de Klabund. Editorial Labor, Barcelona, 1937. Traducción de Ernesto Martínez Ferrando, Juan Viñoly y José Mª Quiroga).  

Comentarios

  1. Solo se me ocurre decir que sí. Sí a prucurar el bien propio y ajeno de la mano de la literatura.

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  2. Desde luego Klabund tenía confianza ciega en que la Literatura tenía que mejorar la Humanidad.

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OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

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     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

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Don Murray: ¿Por qué?
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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

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un haz de quebradas luces,
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