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Aforismos literarios


Un escritor, como un arqueólogo, es un ser fascinado por las prodigiosas construcciones  de la imaginación, y siempre está excavando las selladas tumbas de sus recuerdos.

-¿Qué merece la pena de un escritor?
-Sus libros
-¿Qué queda de un escritor?
-Sus libros, si merecen la pena.

Entre literatos está muy extendida la siguiente consideración, en literatura lo único inmoral es escribir mal. Pero escribir bien no exime a un escritor, como a cualquier otra persona, de sus inmoralidades.

Algunos escritores persisten en su oficio por falta de talento, y otros abandonan su arte por exceso de talento.

Una definición de la literatura: pasión inteligente.

El éxito literario, la cara amable del olvido.

(Ricardo Labra, El poeta calvo, Ediciones Trea, 2016)

   


Comentarios

  1. Muy cierto. A veces caemos en el error de confundir vida y obra, y claro, si la primera nos desagrada lastramos con nuestros prejuicios la segunda.
    Saludos

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  2. No sé, pero se me ocurre que El poeta calvo a El poeta desnudo no hay diferencia, al final solo cabe ponerse el sombrero y marcharse.
    Ricardo Labra parece muy audaz.

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  3. El mismo Labra es poeta y sabe de lo que habla.
    Saludos, Amaltea y L.N.J.

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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).