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Tifón


Filipinas ha vuelto a ser azotada por un  tifón. El paso del "Haiyan" ha dejado un rastro de caos y devastación. En Filipinas a los ciclones se les llana báguios y, por desgracia, hace siglos que saben de sus efectos devastadores.
En Las Islas Filipinas en 1882. Estudios históricos, geográficos, estadísticos y descriptivos (Madrid, 1883), de D. Francisco Javier de Moya y Jiménez, se destaca este tipo de calamidad que con frecuencia sufre el archipiélago (además de erupciones volcánicas, terremotos, tsunamis, inundaciones...):
"En este mes (noviembre) y en el de junio, con motivo del cambio del monzón, se suelen presentar los horrorosos huracanes llamados báguios, durante los cuales el viento, totalmente desencadenado, recorre con increíble velocidad todos los cuadrantes, formando esas terribles turbonadas que devastan los campos, cierran los caminos, arrrancan de raiz los árboles más corpulentos, derriban las casas y arrojan las embarcaciones sobre las playas entre el pánico de sus habitantes."
Y siguen su camino, dejando a su paso dolor y desolación.

Comentarios

  1. Nunca se pueden olvidar estas tragedias.
    Siempre que pasa algo así recuerdo a Omaira Sánchez,
    no puedo ver la imagen de la niña hablando y pidiendo ayuda, consolando a la vez.

    Siempre habrá dolor y desolación en el mundo y estaremos algunos para recordarlos y poder ayudar de alguna manera.

    Pero el recuerdo es muy triste.

    Saludos

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  2. Me acuerdo, claro de la pequeña Omaira. Escalofriante.
    Saludos.

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FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).