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De Anaïs Nin a Nicolás Guillén, con un interludio musical.

En los diarios tempranos de Anaïs Nin, escritos en los años veinte, el apellido Madriguera aparece en varias ocasiones. Paquita y Enric Madriguera eran dos hermanos catalanes, músicos precoces y amigos del compositor hispanocubano Joaquín Nin Castellanos, padre de Anaïs y de Joaquín Nin-Culmell, compositor como su padre. Ambos se alojaron en varias ocasiones en casa de Anaïs. Paquita fue una reconocida pianista, que más tarde se casaría con el guitarrista Andrés Segovia. Enric era violinista y tras empezar una prometedora carrera como intérprete clásico, al llegar Estados Unidos se pasó a la música moderna con gran éxito. Al frente de su banda se hizo famoso como compositor de canciones y bailables de ritmos latinoamericanos, compitiendo en este ámbito con su compatriota Xavier Cugat. El figuerense había empezado su carrera profesional en La Habana, donde se había criado y formado también como violinista.
Una de las canciones más recordadas de Enric Madriguera es "Adiós", con letra de Eddie Woods, que se convirtió en un hit internacional cuando salió en 1931. Más tarde la banda de Glenn Miller la incluiría en su repertorio. La versión castellana fue popularizada por el cantante mexicano Guty Cárdenas. Cárdenas, llamado "el trovador yucateco", tuvo una vida intensa pero corta. Vivió veintiséis años y tuvo un final trágico. En 1932, en una cantina de Ciudad de México Cárdenas tuvo un violento altercado con dos españoles, asturianos de Llanes. En el transcurso de la discusión uno de los hermanos sacó un revólver, disparó y lo mató. Al parecer eran fervientes monárquicos y le habían echado en cara que hubiese grabado una corrido en el que se ensalzaba la II República Española.
Cárdenas era muy popular en el continente americano y en concreto en Cuba. Cuando estaba en La Habana Guty Cárdenas solía ir al Floridita, donde Constantino Ribalaigua, el gran "Constante", paisano de Madriguera preparaba unos exquisitos daiquirís con un toque de marrasquino. Durante una de estas estancias en Cuba Cárdenas trabó amistad con Nicolás Guillén, del cual musicalizó en estilo ñáñigo su "Canto negro", incluido en el poemario Sóngoro cosongo. A la muerte del cantante mexicano el poeta cubano redactó un artículo en su memoria: "La última noche de Guty en La Habana", que fue publicado en el semanario Orbe y más tarde recogido en el libro recopilatorio Prosa de prisa (1929-1972).  

P.S. Como de costumbre, este blog se permite un descanso en esta época del año. A todos los lectores les agradezco su fidelidad y les deseo un buen verano. "Obiter dicta" volverá en la segunda quincena de agosto.   

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