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El Pozo de los Deseos

Ford Madox Ford (1873-1939)

Winchelsea se ubica sobre un largo acantilado, parecido en aspecto al de Gibraltar. Dos millas de marismas lo separan de Rye. Alguna vez hubo mar en donde ahora está la marisma; algún día volverá a haberlo. Cuando hubo mar, todas las naves de Inglaterra recalaban en aquel desembarcadero. Y los Cinco Puertos y los dos Pueblos Antiguos proveían a todas las naves del Rey de Inglaterra, a cambio de ciertos privilegios. Un barón de los Cinque Ports todavía puede pasar a través de las puertas de peaje sin pagar y vender en todos los mercados sin impuestos.
En la cara del acantilado en que Winchelsea vira hacia Rye hay un arroyo que forma una hondura: el pozo de San Leonardo o el Pozo de los Deseos. El dicho es que una vez has bebido de esas aguas oscuras no descansarás hasta beber de nuevo. He visto -de hecho, los incentivé a ello- a tres americanos, Henry James, Stephen Crane y W. H. Hudson, beber de allí con las manos ahuecadas. Lo mismo hizo Conrad. Todos están ahora muertos.

(Ford Madox Ford, Amistades literarias, Ediciones Universdidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2010).      

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