Ir al contenido principal

Silbando entre dientes


-Sí... -dijo Ray, y bebió de un solo trago el whisky de su copa-. Cuando le meta una bala en la cabeza, ¡cuando le aplaste con el pie su maldito corazón podrido! ¡Cuando jamás pueda volver a silbar entre dientes esa canción napolitana, precursora de su acción homicida! -se inclinó sobre los dos inspectores, saltones los ojos, rodeados de un cerco sanguinolento y dijo, muy bajo, roncamente-: Le oí silbar "Santa Lucía" entre dientes, mientras el muchacho sollozando de horror, aullando como un condenado a tortura, retrocedía ante él, derribando sillas, esquivándole... Silbaba entre dientes cuando disparó sobre Roy, y seguía silbando cuando el chico cayó al suelo. Seguía gimiendo y disparó de nuevo él, silbando bajito, recreándose en lo que estaba haciendo. Y nosotros, inmovilizados por el horror, escuchábamos, pegados a la pared del pasillo, temiendo que saliese, silbando entre dientes, y nos matase uno por uno, como pájaros cautivos de su mirada, de su silbido de serpiente.

(O. Tavin, Persecución. Colección F.B.I., Editorial Rollan, 1950)

Comentarios

  1. ¡uy uy uy! que he leído: dijo Rajoy...

    Pues resulta atractivo ese silbido de serpiente. ¿Cómo sería la canción napolitana?.

    Gracias

    ResponderEliminar
  2. Cantar y silbar mientras se mata... Como si nada. Esto es se malo malo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

De Anaïs Nin a Nicolás Guillén, con un interludio musical.

En los diarios tempranos de Anaïs Nin, escritos en los años veinte, el apellido Madriguera aparece en varias ocasiones. Paquita y Enric Madriguera eran dos hermanos catalanes, músicos precoces y amigos del compositor hispanocubano Joaquín Nin Castellanos, padre de Anaïs y de Joaquín Nin-Culmell, compositor como su padre. Ambos se alojaron en varias ocasiones en casa de Anaïs. Paquita fue una reconocida pianista, que más tarde se casaría con el guitarrista Andrés Segovia. Enric era violinista y tras empezar una prometedora carrera como intérprete clásico, al llegar Estados Unidos se pasó a la música moderna con gran éxito. Al frente de su banda se hizo famoso como compositor de canciones y bailables de ritmos latinoamericanos, compitiendo en este ámbito con su compatriota Xavier Cugat. El figuerense había empezado su carrera profesional en La Habana, donde se había criado y formado también como violinista.
Una de las canciones más recordadas de Enric Madriguera es "Adiós", co…

Un poema de Muntañola

La noche es un árbol turbio que se enrreda en el árbol, es antracita antigua quemando la luz, es la piel más arcana del aire. El árbol lo sabe. Él bebe la noche.

(Esther Muntañola, Árbol. Ediciones Tigre de Papel, 2018).