Ir al contenido principal

El falso nuncio


Fue un hombre en estos reinos del Andalucía, natural de Huelva, de baja suerte, hijo de un cardador, que se llamaba Buitrago, a quien llamaron Elmicio, persona por este nombre conocido asaz, de fisonomía y figura rústica, de una caraza ancha y abobada (...) Dio en contrahacer y falsear bulas del Papa, y las firmas públicas y rúbricas de sus datarios; hácese Nuncio apostólico, y sabido que allá no lo había, entra a serlo en Portugal; despacha sus correos y aposentadores, y a fama del título busca dineros prestados...
Así quedó allí el invencionero donde estuvo dos años; puso en orden y concierto lo eclesiástico; reformó las religiones; hiço hacer al Rey monasterios y grandes y buenas obras pías; puso en aquel reino el Santo Oficio de la Inquisición; nadie administró como él su legacía; nadie la impetró tan mal (...) y pienso yo que muchos personajes andan entre nosotros falsos que por la autoridad de sus oficios nadie les examina los títulos.
Al cabo él fue preso, y sus Oficiales, que también vivían engañados, dados por libres y el descubridor solo muy mal açotado, que murió de los açotes, y el falso nuncio echado a galeras perpetuas, donde yo le vi en la galera capitana del príncipe.

(Luis Zapata de Chaves, Miscelánea (selección). Editorial Voluntad, Madrid, 1926) 

Comentarios

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Código de señales

Inmersos como estamos estos días en un clima espeso y desagrable de enfrentamientos, confrontaciones y choques de trenes, sería deseable que las partes en conficto aceptaran unas mínimas normas de conducta a fin de evitar daños innecesarios al resto de ciudadanos. Podrían atenerse, por ejemplo, al antiguo Reglamento de señales de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles, publicado en 1949 en 1948 y que constituye un modelo de claridad y precisión.  Según dicho reglamento, lo primero y principal (Capítulo Primero, "Generalidades") consiste en que: Todos los agentes, cualquiera que sea su categoría, deben obediencia absoluta e inmediata a las señales.    Lo segundo, también de obligado cumplimiento, es la "marcha a la vista": La "marcha a la vista" impone al Maquinista la obligación de ir observando la vía con la máxima atención y de regular la velocidad del manera que pueda detenerlo ante cualquier obstáculo o señal de alto . Entre las señales más imp

Casa de postas

  El día 1 de enero de 1868 los hermanos Goncourt escriben en su Diario :  ¡Vamos, un nuevo año... Todavía una casa de postas, según la expresión de Byron, donde los destinos cambian de caballos! Y a esta casa de postas hemos llegado físicamente agotados, anímicamente hartos, con las mascarillas puestas y el distanciamiento obligado. Sin podernos saludar o abrazar como es debido y con todas las dudas del mundo acerca de lo que nos deparará el futuro más inmediato. Por desgracia, no estamos todos. Faltan viajeros. Porque a lo largo del camino nos han dejado seres queridos, familiares, amigos, a los que siempre echaremos de menos. A ellos nuestro recuerdo emocionado.    Aún así, aquí estamos. A la espera de que lleguen los caballos de refresco. Dispuestos a emprender un nuevo trayecto e impacientes por abandonar este año infausto que ahora termina. Eso sí, aferrados con firmeza a una vaga esperanza y deseando, con más fuerza que nunca, que el nuevo año sea mucho mejor y más saludable.