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Zoffany

Autorretrato con hábito de fraile, 1779

Hay estos días en Londres una exposición que vale la pena ver. No, no me refiero a la muy mediática del artista multimillonario Damien Hirst en la Tate Modern, sino a la menos publicitada de Zoffany en la Royal Academy.
Johann Zoffany (1733-1810) fue un pintor de origen alemán, que trabajó en Italia y, sobre todo, en Londres, donde destacó como retratista y se erigió en un gran observador de la sociedad inglesa de la época georgiana. La antológica de la RA nos presenta una visión global de su pintura, con cuadros que muestran escenas teatrales (con Garrick de protagonista) y de género, fancy pictures y, especialmente, sus célebres conversation pieces.
Llama la atención en la muestra uno de sus autorretratos, el que lleva por título Autorretrato con hábito de fraile. En él vemos a Zoffany, que tenía fama de libertino, en disposición de ponerse un hábito franciscano. El decorado es muy particular. Entre otros objetos podemos ver en la repisa una botella y una calavera humana; en la pared una reproducción de la "Venus de Urbino" de Tiziano, un rosario y, colgando de un gancho... ¡un par de condones! Mejor síntesis de muerte, religión y sexo (seguro), imposible.

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).