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Parto portentoso

En Villarrubia de los ojos del Guadiana, año de 1670. Gabriela Josefa de Salcedo, muger de Gerónimo de Alises, estuvo tres días de parto, no siendo posible parir, padeciendo terribles dolores de muerte, y hallándose a todo esto presente su esposo, que era muy devoto de N. P. S. Antonio, y siempre celebraba sus fiestas con particular afecto y regocijo; por cuya causa su esposa, en diferentes ocasiones, se disgustaba con él, y aun le reprehendía, para que dexase tanta devoción, juzgando, que como era pobre, y hacía en esto algunos gastillos, que le faltaría para su alimento; y viendo el dicho Gerónimo de Alises a su esposa en tan evidente peligro, y que aunque invocaba a diferentes Santos, que la favoreciesen, no se acordó, por falta de devoción o por olvido, valerse del patrocinio de S. Antón, la aconsejó, que le llamase en su amparo, y vería como Dios la socorría; y así que se valió de su intercesión, la que no podía parir, parió una niña buena y sana, metida dentro de un zurrón, impreso en él la santa Efigie de San Antonio Abad, como comúnmente la pintan, con un báculo en la mano, una encomienda en el pecho, y un ceboncillo a sus pies, para que sin dudar se conociese, que por patrocinio del Santo recibía tan gran beneficio, el qual es público y notorio; y está con más de quarenta testigos verificado.

(Flores del yermo, pasmo de Egypto, asombro del mundo, sol del occidente, portento de la gracia. Vida y milagros de San Antonio Abad, escrita por el Maestro Blas Antonio de Ceballos, Madrid, imprenta de D. Plácido Barco López, 1796)

Comentarios

  1. La devoción a san Antonio Abad era una de las más populares en la España del Barroco. Es muy expresivo lo de "pasmo de Egypto".

    Saludos.

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  2. Y la prosa de Ceballos es también muy barroca.
    Saludos.

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OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

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     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

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Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
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(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

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FINAL

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un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

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