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Libro antiguo

Francisco Mendoza Díaz-Maroto acaba de publicar El mercado del libro antiguo en España visto por un bibliófilo (Arco/Libros, S.L, Madrid, 2009). Como nos advierte el autor en el "Prólogo galeato", el libro trata fundamentalmente del comercio del libro antiguo en nuestro país desde las perspectivas del librero, del bibliófilo y del bibliotecario-comprador, a finales del siglo XX y principio del XXI. En este sentido el libro constituye una guía imprescindible para todos los sectores implicados e interesados en el libro antiguo, raro y curioso.
Pero también es algo más. Como ya mostraba en su anterior La pasión por los libros. Acercamiento a la Bibliofilia (Espasa, 2002), la obra de Mendoza, además de su formidable erudición, transpira amor por los libros, no solo por lo que contienen sino por lo que son, objetos dignos de aprecio y coleccionismo. De esto, y de libreros, bibliómanos, catálogos, bibliotecas particulares, valoraciones, subastas y otras vías de adquisición, trata este documentado, ameno y útil libro. Y, además, sin perder nunca el sentido del humor, lo que es de agradecer.
Mi agradecimiento, también, por las citas a mi novela Las confesiones de un bibliófago.
El ultimo capítulo se titula "Desprenderse de libros desamados". No será el caso de este libro.

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Entradas populares

Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…