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Antonio Losada

Antonio Losada en Cuba, en 1954
(Foto con dedicatoria a mis padres)

Para quienes crecimos con la radio antes que con la televisión, hay nombres difíciles de olvidar. Antonio Losada fue en los años cuarenta y cincuenta, junto con Armando Matías Guiu y Luis G. de Blain, el guionista más popular de Radio Barcelona. Sus programas captaban la máxima audiencia: concursos, informativos (Recortes de prensa) y adaptaciones de películas (Casablanca, Lo que el viento se llevó). También escribió novelas (Neblina entre dos almas, La felicidad dura seis horas), obras de teatro (El vals del adiós, La oración de Bernardette), guiones de cine (S.E. el Mayordomo), revistas musicales (Marque seis cifras) y reportajes sobre cine en revistas (Imágenes, Lecturas). Según Alberto Sanchís, autor de Recordando a Antonio Losada (1997), algunas de sus radionovelas (Una mujer sin pasado, La mentira, La renuncia, La historia de mis lágrimas...) llegaron a ser emitidas por varias emisoras al mismo tiempo, rivalizando con los lacrimógenos seriales de Guillermo Sautier Casaseca.
En 1954 se establece en Cuba, contratado por el empresario catalán Juan Ignacio Montaner, dueño de diario Información y de emisoras de radio y televisión. Allí, en el canal 4 de La Habana realizó programas teatrales y puso en pantalla El bastardo, compitiendo con los "culebrones" de Félix B. Caignet y Delia Fiallo. Tras el triunfo de la revolución cubana volvió a Barcelona, donde reemprendió con igual éxito su trabajo en la radio y debutó en TVE con Reina por un día, tal vez el primer reality show que hubo en España.
Antonio Losada era amigo de mis padres. Recuerdo haberle visto vagamente, en casa, cuando yo era un niño. Le gustaban los coches y la velocidad y se paseaba con un Florida rojo de dos plazas, descapotable; el único, se decía, que había entonces en Barcelona. En los últimos años se retiró a vivir a Miami, donde trabajó para la revista Vanidades. Murió en 1990.

Comentarios

  1. Maria y el inglés La costa brava. REcuerdos de Neblina entre dos almas.

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P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

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