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Updike

Lo primero que leí de John Updike fue Corre, Conejo cuando salió en 1965, en la editorial Seix Barral. Todavía conservo el ejemplar, con el dibujo de Francesc Todó en la cubierta y las sobrecubiertas de plástico transparentes. Lo hice motivado por la crítica laudatoria en Destino (¿de Rafael Vázquez Zamora? ¿de Antonio Vilanova?).
Al margen de que su escritura estilizada gustara más o menos, Updike ha sido uno de los escritores norteamericanos más relevantes de la segunda mitad del siglo XX; lo que, teniendo en cuenta que hubo de competir con colegas de la talla de Bellow, Roth, Cheever, Capote, Mailer y otros, no es ninguna tontería.
"Muere John Updike, azote de la clase media americana", dice el titular de El Comercio. No hay que exagerar; pero es cierto que su obra narrativa es una de las que mejor refleja los sueños y frustraciones del americano medio de los suburbios.

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Nuevo libro

"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.