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Joubert

Joseph Joubert (1754-1824) no publicó ningún libro en vida. A su muerte, su amigo Chateaubriand hizo una selección de sus aforismos y reflexiones y lo editó en 1838 con el título de Recueil des Pensées de M. Joubert. A propósito del libro y de su autor, el crítico Sainte-Beuve escribió entonces un artículo en el que decía: “Quienes tuvieron la dicha de conocerlo, dicen que bastaba con haber encontrado y escuchado una sola vez al señor Joubert para dejarlo grabado por siempre dentro de sí: ahora, para ello, basta con leerlo, abriendo su libro al azar.”
Es lo que he hecho.
He abierto Sobre arte y literatura (Editorial Periférica, 2007), en traducción y edición de Luis Eduardo Rivera, y he leído cosas como estas:

“Hay mil maneras de decir lo que se piensa, y una sola de decir lo que es.”

“Cuando se escribe con facilidad siempre se cree contar con más talento del que se tiene.”

“Tres condiciones son necesarias para hacer un buen libro: el talento, el arte y el oficio. Es decir: la naturaleza, la factura y la costumbre.”

“Para escribir bien se necesita una facilidad natural y una dificultad adquirida.”

Como dijo Pla, monsieur Joubert era un hombre muy enraonat.

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Entradas populares

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).