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Lectores imprescindibles

Todo escritor debería de vez en cuando someterse al juicio del público lector, en vivo y en directo. De esta manera el autor puede conocer de primera mano, sin intermediarios, lo que los lectores opinan sobre su libro y qué conclusiones o consecuencias han sacado del mismo.
Ayer estuve en el club de lectura de la Biblioteca Ciudad Naranco que, con perseverancia, diligencia y buen hacer, lleva su bibliotecaria Sofía. Se habló de mi novela Perdido edén y de la Filipinas colonial. Fue gratificante y muy ilustrativo. Uno se da cuenta que la obra que ha escrito puede gustar o no, en mayor o menor medida, a gente muy diversa, y que de ella se pueden hacer muy variadas "lecturas", todas pertinentes. Esta es la la magia de la literatura. Este es el poder del lector. Para bien y para mal. Y eso es bueno.

Comentarios

  1. Buenas, don Jorge, hace poco que descubrí su blog, que leo con gusto, y me gustaría hacerle una pregunta sobre los lectores. ¿Tiene usted los lectores que imaginaba o imagina cuando escribe? ¿Le sorprende la gente que le lee?

    No conteste si no quiere. Es una curiosidad antigua que me asaltó al leer este post.

    Un saludo.

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  2. Permíteme que diga que a mí también me parece pertinente la pregunta y tengo curiosidad por la respuesta, aunque más bien en el sentido siguiente: incluso si no imaginas a nadie leyéndote mientras escribes ¿qué tipo de sorpresa o confirmación te producen los lectores cuando los encuentras?
    Saludos cordiales.

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  3. Queridos amigos Mabalot y fpc,ante todo gracias por vuestro interés (mejor nos tuteamos), y ahora trataré de contestar brevemente a vuestras preguntas.
    Cuando escribo no pienso en ningún lector en concreto, ni me imagino un lector ideal; de hecho, si en alguien pienso es en mí como primer lector. Si me convence lo que escribo, vale; si no me gusta, fuera.
    Luego, una vez publicado el libro, el que uno tenga lectores ya es un triunfo; si además, y con todos los matices y salvedades,les gusta lo que has escrito, fantástico. Por ejemplo, "Perdido edén" es una novela concebida para un público juvenil, según requerimiento de la editorial; pero cuando la escribí no pensé exclusivamente en este sector de lectores. Lo cierto es que el otro día todos los participantes del club de lectura rebasaban con creces la edad juvenil, y sin embargo supieron entender y apreciar la obra perfectamente, lo que como autor es muy de agradecer. Los lectores siempre acaban sorprendiéndote.

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