Dedos como mariposas

 


Una vez más, me llamaron la atención sus manos, ahora en movimiento, la grácil elegancia de aquellos dedos que se agitaban como mariposas inquietas, cruzándose en el aire, de aquí para allá, antes de caer sobre las teclas con un golpe exacto tras el que remontaban su vuelo. Eran, en efecto, unas manos bellísimas , canónicas,. Yo recordaba muchos estudios de manos realizados por grandes artistas -Leonardo, Durero, Andrea del Sarto- , y puedo asegurar que ninguno se acercaba a la rotunda hermosura de las de Cindy, de piel tersa, sedosa, y de dedos largos, diríase que contorneados por el cincel de un arcángel. Sus movimientos, livianos, sutiles, de prestidigitador, las llenaban tanto de dulzura como de fragilidad.

(Manuel García Rubio, Mariposas sobre el piano. Ediciones de la Torre, 2026).  

Comentarios

(2)
  1. Este párrafo también tiene la 'grácil elegancia"' y sugiere 'movimientos, livianos, sutiles, de prestidigitador'. Es la magia de la palabra.

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