Disparos


Oyó el disparo, vio el fogonazo, sintió la asfixia, oyó el disparo, no vio nada, sintió la asfixia. Y otro disparo. Y otro. Y las manos de Charley soltaron el cuello. Vio el rostro de Charley y a Gladden, de pie, con la pistola humeante.

(David Goodis, Rateros, 1953. Traducción de Jorge Luis Mustieles)

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