Conradiana (y X): Estelrich y Pla

Hace hoy exactamente 150 años, el 3 de diciembre de 1857, nacía en Berdyczów, Ucrania, en una parte de Polonia anexionada por Rusia, Jósef Teodor Konrad Nalecz Korzeniowski. Otro día 3, pero de agosto de 1924, moría Joseph Conrad en Bishopsbourne, cerca de Canterbury, Kent, a las ocho y media de la mañana, de un ataque al corazón. En París, aquel caluroso domingo, los diarios de la tarde dieron la noticia. Al atardecer, entre las Tullerías y el Pont Royal trepidante de autobuses, dos periodistas destinados en la capital francesa, Josep Pla y Joan Estelrich, iniciaban una amigable conversación sobre el escritor que acababa de fallecer y por el que ambos sentían admiración. Poco después, Estelrich escribiría una serie de artículos sobre la vida y obra del autor de Nostromo en La Revista de Catalunya, que posteriormente recogería en Entre la vida i els llibres (1926). Que yo sepa es uno de los primeros ensayos publicados en España, si no el primero, sobre Joseph Conrad, y merece, cuando menos ser destacado.
En dicho ensayo, de unas cuarenta páginas, el escritor mallorquín aborda, entre otros temas, la personalidad “moral”de Conrad y diversos aspectos vitales y literarios de sus obras y personajes. En un momento determinado razona Estelrich: “El sentido superior de la obra de Conrad hay que buscarlo en la confrontación del esfuerzo personal con las fuerzas inhumanas del universo. Le han interesado profundamente los aspectos intensos de la naturaleza y de la vida, la lucha por la existencia contra los elementos poderosos. Indicio de grandeza, eliminada toda pose literaria. El mar y la aventura, la furia de los ciclones y la vida en peligro, la soledad maravillosa y la melancolía al acecho, la vehemencia seguida de la calma y, en el fondo, siempre la tragedia: la grandeza del hombre encarado con el universo”. Son unas bellas y acertadas palabras.
Por su parte, Josep Pla, el interlocutor de Estelrich aquella tarde parisiense, siempre tuvo en gran estima a Conrad y así lo manifestó en diferentes oportunidades a lo largo de su abultada producción. Incluso se advierte una clara influencia conradiana en algunas de sus narraciones marítimas contenidas en el volumen Agua de mar, como la sensacional “Contrabando”. Para Pla, como para Estelrich, la clave de la obra de Conrad radica en la lucha de los hombres contra la desaforada dureza del mar. “El mar –dice Pla- no se puede amar. Se teme, simplemente”. Un pasaje de la obra de Conrad gustaba de destacar Pla por su calidad “inmortal”. En el volumen titulado El passat imperfecte (33 de su Obra Completa) dice: “Los que recuerden aquella narración que hace Conrad, de la arribada en aguas de Marsella de un gran brick con todo la vela al viento, al amanecer, en medio de la niebla matinal y del tenue parpadeo de las estrellas, navegando de bolina con el viento de tierra, con el viejo capitán abrigado hasta las orejas, fumando una pequeña pipa blanca, de barro, comprenderán que una página así solo se puede escribir cuando el choque con la realidad ha sido profundo hasta el punto de poder llegar a contemplarla a través de una transfiguración cristalina”.

Bon voyage!


Comentarios

(3)
  1. Enésimas gracias por acercarnos a Conrad de este modo. ¿Para cuándo la serie completa "conradiana" publicada como obra exenta y completa en sí?
    Saludos muy cordiales.

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  2. Yo también me hacía esa pregunta que formula FPC. De momento, y con tu permiso, he conseguido aislar la serie dándole al motor de búsqueda la palabra "conradiana":
    http://jorgeordaz.blogspot.com/search?q=conradiana. El resultado de esa improvisada etiqueta la he enviado a algunos amigos. Y bien que me la han agradecido.
    Un abrazo.

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  3. Gracias a vosotros por vuestra fidelidad a estas "conradianas". Respecto a reunirlas en una publicación, es una idea que me seduce. Se trataría en todo caso de una edición privada y de corto número de ejemplares. Para amigos lectores como vosotros. Tal vez patra dentro de unos meses. Cuando llegue el momento ya os avisaré.
    Un abrazo.

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