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El lugar de Joyce (según Dexter)


 

En la película El tercer hombre (Carol Reed, 1949), con guion de Graham Greene, Joseph Cotten interpreta a Holly Martins, un escritor de novelas baratas del oeste bajo el pseudónimo de Buck Dexter. Martins, en horas bajas, ha sido invitado a ir a Viena por Harry Lime, un amigo de la infancia. A la llegada a la capital austríaca Martins es confundido por un tal Crabbin, animador cultural, con el célebre escritor Benjamin Dexter, autor de renombrada novela La proa curvada. Para su sorpresa, Martins es invitado a dar una conferencia sobre la novela contemporánea. Durante la charla, Martins es asediado a preguntas por el público. En un momento determinado uno de los asistentes le pregunta: 

-Dentro del panorama literario actual, ¿en qué lugar situaría usted a James Joyce?

Martins palidece, no sabe qué contestar.

-Por favor, repita la pregunta -dice.

-Las novelas de James Joyce, ¿en qué lugar las situaría actualmente?

Por suerte para Martins antes de dar una respuesta es interrumpido abruptamente con otra pregunta. 

En la novela breve que publicó Greene al año siguiente en base a su guion de El tercer hombre, el escritor Benjamin Dexter es descrito por el narrador como un remedo de E. M. Forster: "Un estilista de la categoría de Henry James, pero tiene una veta femenina más marcada que su maestro, hasta el punto de que sus enemigos han comparado su estilo sutil, complejo y fluctuante con el de una vieja solterona".

En cuanto a la escena concreta de la conferencia, Greene escribe (traducción de Barbara McShane y Javier Alfaya en Alianza Editorial, 1986):

-¿Y James Joyce, dónde colocaría a James Joyce, señor Dexter?

-¿Qué quiere decir con eso?, no quiero colocar a nadie en ningún sitio -dijo Martins.

(...)

-Lo que quiero decir es, ¿le situaría usted entre los verdaderamente grandes?

-Si quiere que le diga la verdad en mi vida he oído hablar de él. ¿Qué ha escrito?

Así que Rollo Martins (así se llama en la novela), que escribe con el nombre de Buck Dexter, y cuyo principal referente literario es Zane Grey, no solo no sabe quién el autor de Ulises, sino que también desconoce al autor con el que le confunden. Sin embargo, esto no es óbice para que al final acabe firmando ejemplares de este último con un ambivalente "B. Dexter". 

Lo que no queda claro, sobre todo en la novela, es si Martins es sincero en sus respuestas. ¿De verdad no había oído hablar de James Joyce? ¿Era solo una boutade? ¿Una manera de esquivar el debate? ¿De huir de aquella charla-trampa? Es posible. Lo que sí parece claro es que el propio Greene, con no poca ironía, describe dos maneras de escribir, situándose más cerca del estilo sencillo y directo del autor de El jinete solitario de Santa Fe que del complejo y fluctuante de La proa curvada. O sea, "recto" frente a "curvado".

Comentarios

  1. Acaso ese estilo "recto" le parecía más adecuado para escribir sobre realidades con curvas.
    Por ejemplo: 'Milly era hermosa. Tenía el pelo del color de la miel pálida, cejas oscuras, y su colita de caballo estaba cortada por el mejor peluquero de la ciudad. No prestaba atención a los silbidos, lo único que conseguían era hacerla pisar más alto: al verla caminar se podía creer casi en la levitación. Ahora el silencio le hubiera parecido un insulto'.
    Graham Greene, Nuestro hombre en La Habana, Barcelona, Folio (ABC), 2004, 253 p.
    https://imagoestinaqua.blogspot.com/2022/04/graham-greene-nuestro-hombre-en-la.html

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