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Pestañas como espinazos de gatos furiosos


 

La señora Brown, esposa de un profesor, era una mujer espigada de poco más de treinta años que durante un tiempo confundí con la actriz Natalie Wood. Tenía el mismo aspecto saludable que la famosa estrella de cine, el mismo limpísimo, tenuemente exótico sex-appeal y el pelo beige suelto muy maleable; esto en un tiempo -mediados de los sesenta- en que los peinados de las mujeres, al menos en el Sur, parecían construcciones de merengue pesadamente lacadas. Pero eran sus ojos lo que me llamaba la atención desde lo alto de la escalera: intensos ojos castaños de tonos espléndidos como sorbos de bourbon o almíbar de maple enmarcados en pestañas afiladas, de arco exagerado como espinazos de gatos furiosos o aterrorizados.

(Ben Fountain, Encuentros fugaces con el Che Guevara, Editorial Sexto Piso, 2021. Traducción de Marcelo Cohen).

Comentarios

  1. Fortunate son5/1/23, 21:17

    Un símil sencillamente maravilloso. Ignoraba que por fin se había editado en castellano "Encuentros fugaces con el Che Guevara". Espero que sea tan recomendable como "El eterno intermedio de Billy Lynn"; un descarnado viaje, que pone los pelos de punta, al corazón de la bestia (América) visto a través de los ojos de un soldado raso condecorado en Irak donde, una vez quitado el velo, descubrimos que la bestia no tiene corazón. Aciertan pues quienes comparan la prosa de Ben Fountain con la del mejor Tom Wolfe y le señalan como su más firme heredero. Fugaz o eterno, me conformo con que tengamos Ben Fountain para rato.

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  2. Jorge Ordaz7/1/23, 0:57

    Ben Fountain ha sido todo un descubrimiento para mí. Quien me lo recomnedó me ha demostrado su buen gusto literario.

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