Ir al contenido principal

Geología moral

 

Joaquim Maria Machado de Assis (1839-1908)

 

Memorias póstumas de Bráz (o Blas) Cubas (1880), del escritor brasileño Joaquim Maria Machado de Assis, es una de lás más singulares novelas del siglo XIX. Son memorias tragicómicas contadas por Blas Cubas, una vez muerto, desde ultratumba. Es una novela de gran originalidad estilística, mezcla de costumbrismo, ideas, humor, ironía y sátira. 

En el capítulo LXXI ("El pero del libro") se dice: "... y el libro se va haciendo, a ti te gusta la narración directa y nutrida, el estilo regular y fluido, y este libro y mi estilo son como los borrachos, que se balancean a diestro y siniestro, caminan y se detienen , gruñen, gritan, ríen a carcajadas, amenazan al cielo, tropiezan y caen...". Memorias póstumas de Blas Cubas pertenece a la extravagante estirpe de Tristam Shandy. El propio narrador de la obra así lo confiesa en el Prólogo, "se trata de una obra difusa, en la cual si bien yo, Blas Cubas, adopté la forma libre de un Sterne o de un Xavier de Maistre, no sé si le añadí algunas impertinencias y pesimismo."      

 El capítulo LXXXVII, titulado "Geología", hace una alusión al carácter y temperamento de uno de los personajes, el político Lobo Neves, casado con Virgilia, mujer de la que está enamorado el protagonista del libro. Lo hace apelando irónicamente al lector, como si se tratase de la objetiva descripción de una secuencia estratigráfica: 

"Lo que es nuevo en este libro es la geología moral de Lobo Neves, y probablemente la del caballero que me está leyendo. Sí, esas capas de carácter, alteradas, conservadas o disueltas por la vida, según su resistencia, esas capas merecerían un capítulo que no escribo por no alargar la narración." (Machado de Assis, Memorias póstumas de Blas Cubas. Montesinos, 2007. Traducción de José Ángel Cilleruelo).

Por cierto, la primera mujer que introduce a Cubas en los misterios del amor, es una prostituta,  "la linda Marcela", hija de un labriego de Asturias. ¿Referencia cervantina a la Maritornes asturiana?

Comentarios

Entradas populares

Antillón

  Con el placer de costumbre leo en Lecturas y pasiones (Xordica, 2021), la más reciente recopilación de artículos de José Luis Melero, una referencia al geógrafo e historiador Isidoro de Antillón y Marzo, nacido y muerto en la localidad turolense de Santa Eulalia del Campo (1778-1814). Antillón fue un ilustrado en toda regla, liberal en lo político, que difundió sus ideas, entre ellas el antiesclavismo, a través de diversas publicaciones. Sus obras más relevantes son las de carácter geográfico, entre las que destaca Elementos de la geografía astronómica, natural y política de España y Portugal (1808). En esta obra se muestra crítico con otros geógrafos españoles (caso de Tomás López) y con los extranjeros que escribían sobre España (a excepción del naturalista Guillermo Bowles). Gracias a Jovellanos Antillón llegó a ser elegido diputado por Aragón en las Cortes de Cádiz. A su amigo y protector le dedicó Noticias históricas de D. Gaspar Melchor de Jovellanos , impreso en Palma de Mall

Como un río de corriente oscura y crecida

  Era un panorama extraño. En Barcelona, la habitual multitud nocturna paseaba Rambla abajo entre controles de policía regularmente repartidos, y la habitual bomba que explotaba en algún edificio inacabado (a causa de la huelga de los obreros de la construcción) parecía arrojar desde las calles laterales perqueñas riadas de gente nerviosa a la Rambla. Los carteristas, apaches, sospechosos vendedores ambulantes y relucientes mujeres que normalmente pueden verse en las callejuelas se infiltraban entre las buenas familias burguesas, las brigadas de obreros de rostro endurecido, las tropillas de estudiantes y jóvenes que deambulaban por la ciudad. La multitud se desparramaba lentamente por la Rambla, como un río de corriente oscura y crecida. Apareció un ejército de detectives, de bolsillos abultados, apostados en cada café, vagueando por la Rambla y enganchando, de un modo vengativamente suspicaz, a algunos transeúntes elegidos por alguna singular razón, hasta el punto de que incluso esta

Premio Nadal 1944

El jurado del primer Premio "Eugenio Nadal" (Café Suizo, Barcelona, 6 de enero de 1945). De izquierda a derecha: Juan Ramón Masoliver, Josep Vergés, Rafael Vázquez Zamora, Joan Teixidor e Ignacio Agustí.  En un artículo titulado "Premios literarios, cartas marcadas", publicado recientemente en un diario digital su autor Daniel Rosell analiza el trasfondo de premios tan prestigiosos como el Nadal y el Planeta a lo largo de su ya larga historia. Refiriéndose al primero de ellos, Rosell escribe: "Siempre hay alguien que recuerda que el el primer premio Nadal lo ganó una desconocida Carmen Laforet, que se impuso a González Ruano, a quien se le había garantizado el premio." Y añade: "Es emotivo, incluso tiene elementos épicos la historia de una joven desconocida que se alza con un galardón literario al que aspiraban los nombres -todos masculinos- consagrados de las letras de entonces, pero ¿por qué no poner el acento en González Ruano? (...) En otra