Ir al contenido principal

Anna Karenina da su opinión a Jane Eyre sobre Emma Bovary

  


        Querida Jane:

        (...) el libro de ese escritor francés, Flaubert, me ha provocado una congestión nerviosa. Desde que leí la primera página, no pude dejarlo hasta el final. Aquella noche, cuando terminé la lectura, los malos pensamientos me impidieron conciliar el sueño. Creo que el escritor conoce muy a fondo el corazón de las mujeres, en este caso, de una mujer que busca saciar su sed de amor. ¡Qué final más horrible! Me veía reflejada en Emma Bovary. La estrechez de su vida doméstica la ahogaba, el amor era la única medicina que podía calmar su asfixia. Sin embargo, el escritor ha sido muy severo y egoísta, ha escrito la novela con el ánimo de acallar a mujeres como yo. Di mil vueltas en la cama, me veía a mí misma con un frasco de veneno en las manos, a punto de perpetrar mi muerte. ¿Es posible que una mujer, despreciada por su amante, elija el suicidio antes que regresar al hogar familiar e implorar el perdón del marido? La respuesta es sí, por desgracia. Creo que, si llegara el caso de tener un amante al que entregarme sin medir las consecuencias, jamás perdería la cabeza hasta este extremo. Confío demasiado en mi belleza, en la fascinación que provoco en los hombres, para imaginar, aunque sea por un instante, que me dejaran por otra mujer. Si quieres conocer mi opinión, la novela de monsieur Flaubert no me ha gustado nada, creo que es como un sermón dirigido a rebeldes e insatisfechas de la vida matrimonial.

Anna K.

(E.Tusquets/M. Iriarte, Cartas olvidadas de Jane Eyre y Anna Karenina, Editorial Funambulista, 2021).    

Comentarios

  1. Bien elegido el fragmento de la carta de Anna.

    Gracias y abrazos

    ResponderEliminar
  2. Gracias a vosotras, por escribirlo.

    ResponderEliminar
  3. No imaginas cómo me alegro de que te haya gustado nuestra novela.

    ResponderEliminar
  4. Es mérito vuestro. Y nada fácil.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Antillón

  Con el placer de costumbre leo en Lecturas y pasiones (Xordica, 2021), la más reciente recopilación de artículos de José Luis Melero, una referencia al geógrafo e historiador Isidoro de Antillón y Marzo, nacido y muerto en la localidad turolense de Santa Eulalia del Campo (1778-1814). Antillón fue un ilustrado en toda regla, liberal en lo político, que difundió sus ideas, entre ellas el antiesclavismo, a través de diversas publicaciones. Sus obras más relevantes son las de carácter geográfico, entre las que destaca Elementos de la geografía astronómica, natural y política de España y Portugal (1808). En esta obra se muestra crítico con otros geógrafos españoles (caso de Tomás López) y con los extranjeros que escribían sobre España (a excepción del naturalista Guillermo Bowles). Gracias a Jovellanos Antillón llegó a ser elegido diputado por Aragón en las Cortes de Cádiz. A su amigo y protector le dedicó Noticias históricas de D. Gaspar Melchor de Jovellanos , impreso en Palma de Mall

Como un río de corriente oscura y crecida

  Era un panorama extraño. En Barcelona, la habitual multitud nocturna paseaba Rambla abajo entre controles de policía regularmente repartidos, y la habitual bomba que explotaba en algún edificio inacabado (a causa de la huelga de los obreros de la construcción) parecía arrojar desde las calles laterales perqueñas riadas de gente nerviosa a la Rambla. Los carteristas, apaches, sospechosos vendedores ambulantes y relucientes mujeres que normalmente pueden verse en las callejuelas se infiltraban entre las buenas familias burguesas, las brigadas de obreros de rostro endurecido, las tropillas de estudiantes y jóvenes que deambulaban por la ciudad. La multitud se desparramaba lentamente por la Rambla, como un río de corriente oscura y crecida. Apareció un ejército de detectives, de bolsillos abultados, apostados en cada café, vagueando por la Rambla y enganchando, de un modo vengativamente suspicaz, a algunos transeúntes elegidos por alguna singular razón, hasta el punto de que incluso esta

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat