Ir al contenido principal

Historias de terror


 

Algunos de los relatos más terroríficos que conozco no están recogidos en ninguna antología del género. La razón por la que no han sido tenidos en cuenta es, probablemente, porque a nadie se le ha ocurrido aún escarbar en ciertos textos incluidos en un devocionario católico dirigido a niños y jóvenes, muy popular en los años cincuenta del pasado siglo: el Misalito Regina

El ejemplar que conservo debió de ser el regalo de algún pariente por mi primera comunión. Se compró, según el sello estampado en la portada, en la desaparecida librería Rosés, de Castelló de la Plana. Lo publicaba la Editorial Regina, de Barcelona. Mi ejemplar es de 1954 (tercera edición). La primera, de 1952, tuvo una tirada de 40.000 ejemplares, que se repitió al año siguiente. Es un libro de pequeño formato, denso (798 páginas en papel biblia) y que se vendió muchísimo. Su autor fue el misionero claretiano P. Luis Ribera.

El Misalito Regina contiene oraciones, misal completo, santoral, consejos a los aspirantes a Acción Católica, etc. La sección donde se incluyen las historias a las que he hecho mención antes se titula "Piénsalo bien. Breves meditaciones". He aquí algunos extractos de estas "meditaciones":

 

PARA SIEMPRE

Supongamos que estás cómodamente en la cama, o sentado en un sillón. ¿Qué pensarías, si hubieses de estar así, sin mover mano ni pie, durante toda tu vida? ¿Qué será, pues, el infierno, donde los condenados padecerán siempre, siempre, siempre? Piensa en este siempre, y no pecarás.   

EL TREN DE LA VIDA

La vida es como un viaje, que empezamos al nacer y que acabamos al morir. Unos mueren en los primeros años; otros en la juventud; otros en la vejez. Pero al fin todos mueren. Y morirás también tú, aunque seas joven y tengas salud. Un día se acabará también para ti el tiempo de esta vida. Procura hacer buenas obras.

DIOS TE VE

En medio de una noche negra, Dios ve una hormiga negra sobre una montaña negra. ¿Sabes lo que significa esto? Que Dios lo ve, sabe y conoce todo, siempre y en todo lugar. Todo, los pensamientos, palabras, obras, sin que nada se le pueda esconder. Siempre, de día y de noche, en cada hora y momento, en la infancia, la juventud y la vejez. En todo lugar, en casa y fuera de ella; en el campo, en el bosque, en la calle; en todos los sitios por oscuros y escondidos que sean... 

¿CUÁNTOS DEDOS PERDERÍAS?

Si estuvieses cierto que por cada pecado mortal te han de cortar un dedo, ¿qué harías? Quizá dirías: Solo me amenazan; pero no harán tal cosa, por ser cosa tan terrible. Pero supongamos que, al primer pecado cometido, te cortan en realidad un dedo. ¿Cuántos dedos te dejarías cortar? Seguramente que uno sería bastante y... demasiado. Y a buen seguro te serviría de escarmiento para no dejarte cortar otro dedo. Bien tonto y rematadamente loco serías, si te dejases cortar más de un dedo. Piensa que Dios puede cortarte, no solo un dedo, sino toda la mano, y arrojarte en cuerpo y alma al infierno.

¿Mete miedo o no? 

 



Comentarios

  1. He leído estas admoniciones y sí, son palabras que dan miedo. Y mucho más efectivas debían ser en niños de unos 7 años en un ambiente donde se reconocía autoridad a maestros y sacerdotes.
    También yo tuve un misalito Regina, aunque bastante posterior (entre tanto se celebró el Concilio Vaticano II) y más pequeño. Si lo encuentro miraré si tiene algo parecido.

    ResponderEliminar
  2. Es muy posible que ya no estén incluidas estas "meditaciones". Los tiempos cambian y la Iglesia, aunque lenta, también. Pero ahí están.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola. ¡Lo he encontrado! Su título ya era Nuevo Misalito Regina. El depósito legal es de 1970 y el "nihil obstat" de enero de 1971. Como autor figura J. Planas Pahissa, con la colaboración de José Urdeix y un equipo de expertos en liturgia y catequesis cuyos nombres no se dicen.
      Me ha sorprendido que tiene 702 páginas pese a que además de pequeño tiene poco grosor.
      No he encontrado en él nada sobre el infierno. Al final incluye un pequeño vocabulario donde está "cielo" pero no "infierno". Sí está "Juicio final: Es el encuentro definitivo de todos los hombres con Cristo, al fin del mundo, para recibir de él el premio o el castigo merecidos".
      El cielo dice que es el gozo eterno de la presencia de Dios si le somos fieles. Y también está el demonio, ser espiritual alejado para siempre de Dios por el pecado y que puede influirnos mediante sus tentaciones.
      Así pues, se mantenía el fin del mundo, el juicio final y para cada humana criatura el premio o castigo merecidos, así como el demonio. Pero se omite el infierno (y con él también desaparece el purgatorio).
      Bueno: aquellas visiones antiguas del infierno no estaban en mi misalito, (lo que daba igual porque jamás lo leí ni nadie me explicó para qué servía) pero alguna vez escuché hablar de ellas, aunque sin demasiado énfasis porque no me dejó más que un recuerdo inocuo. Creo que no se perdió nada quitando esas majaderías, que ofenden al sentido común (y sospecho que también ofendían al sentido de las personas mínimanente sensatas de entonces), pero en mi opinión conviene no llegar al punto de omitir la cuestión del mal, omnipresente.

      Eliminar
    2. Buena pesquisa, Sal. Con lo de "Nuevo" queda claro. En medio hubo el Concilio y aquellos "ejemplos" se fueron... al infierno.

      Eliminar
  3. Reflexiones de Viernes Crusoe28/6/21, 19:19

    Lo verdaderamente horrendo de todo esto es cómo éste tipo de idearios retrógrados e involucionistas, que no son sino la hez del catolicismo, mutaron en el imaginario colectivo de nuestras sociedades actuales con el paso de los años en forma de culto a la religión del trabajo con la consiguiente censura de la ociosidad o el control pesadillesco del individuo en un grado tan enfermizo que haría palidecer a Orwell y removerse en su tumba a Michel Foucault. De aquellos barros, estos lodos.

    ResponderEliminar
  4. Lo realmente curioso es cómo la mayoría de los que recibimos aquella educación salimos relativamente "indemnes". Yo creo que de la misma manera que el cuerpo fabrica sus anticuerpos, el espíritu, digámoslo así, también.

    ResponderEliminar
  5. Estos textos me han turbado... definitivamente meten miedo...

    ResponderEliminar
  6. Tranquila, Airin... Ya pasó la pesadilla.

    ResponderEliminar
  7. El recordo perfectament, el van enviar de Castelló per la nostra comunió el any 55, es veritat encara estem prou sans mentalment, Petons

    ResponderEliminar
  8. Ja m'ho suposava. Quins records!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Criterion

  Sin lugar a dudas, The Criterion , fundado y editado por T. S. Eliot en 1922, es una de las mejores revistas literarias británicas del siglo XX. La nómina de colaboradores que tuvo este magazine trimestral, hasta su último número publicado en 1939, conforma un catálogo bastante representativo de lo más granado de la intelectualidad, no solo británica, del período de entreguerras. En sus páginas escribieron luminarias como Pound, Yeats, Proust o Valéry, por citar solo cuatro.   El primer número de The Criterion , salido en octubre de aquel annus mirabilis , es realmente impactante y marca el sello característico de su editor, expresado a través de sus "Commentary"; a saber, la compatibilidad entre una ideología ideología católica y conservadora y una defensa a ultranza de la vanguardia modernista. En este ya mítico número 1, se incluye, por ejemplo, la primera aparición en letra impresa de The Waste Land de Eliot, y la crítica encomiástica de Valéry Larbaud del Ulises, de

Escritura y moral

  La primera obligación de un escritor es tratar todos los temas con la más elevada, la más digna y la más valiente de las disposiciones (...) El espíritu con el que se aborda un tema, un ingrediente relevante en cualquier tipo de literatura, es de absoluta importancia si hablamos de obras de ficción, reflexión o poesía, pues ahí no solo da color, sino que de por sí elige los hechos; no solo modifica, sino que conforma a la obra (...) No rechazamos una obra maestra aunque estemos preparados para detectar sus defectos; sobre todo, no nos preocupa encontrar sus defectos, sino sus méritos: Por supuesto no hay libro perfecto, ni siquiera en su concepción, pero no hay duda de que hay muchos que hacen disfrutar al lector, que le hacen mejorar en su vida o que le levantan el espíritu (...) En literatura, como en todo lo que hacemos, nunca podemos esperar la perfección. Lo único que cabe es hacer todo lo posible  porque así sea, y para ello solo hay una regla: lo que pueda hacerse despacio no

Johnson

Se cumplen 300 años del nacimiento de Samuel Johnson, un escritor tan enorme que por sí solo da nombre a toda una época de la literatura inglesa. Para festejar el aniversario nada mejor que leer alguna de sus obras, o adentrarse en la excepcional Vida de Samuel Johnson , doctor en Leyes , de James Boswell. Por mi parte aprovecho la ocasión para reproducir -ahora con ilustración incluida- la entrada que publiqué en este blog el 2 de marzo de 2007: "El otro vi, tuve en mis manos, una primera edición de Rasselas . Me incliné y la adoré." Así empieza Hilaire Belloc -este lado menos conocido del entrañable monstruo Chesterbelloc- una memorable reseña, recogida en Short Talks with the Dead (1928), de la novela de Samuel Johnson. Historia de Rasselas, príncipe de Abisinia se publicó en 1759 -el mismo año del Candide , de Voltaire, con el que a veces ha sido comparada- y es no sólo uno de los mejores libros del Doctor, sino uno de los más deliciosos productos literarios del siglo XV