Ir al contenido principal

Brisas españolas


No hay constancia, creo, de que Herman Melville estuviera en las Filipinas. En Moby Dick, sin embargo, sí menciona a la entonces colonia española, aunque no por este nombre. Melville las llama "islas de Manila" ("Manilla isles"). La cita en cuestión pertenece al capítulo 116 ("La ballena agonizante") después de que el Pequod, navegando por el Pacífico, haya avistado ballenas y cazado cuatro. 

Entonces anota Melville (Moby Dick, Alianza Editorial, traducción de Maylee Yábar-Dávila) :

"La tarde estaba bien avanzada y ya habían terminado todos los disparos de lanza en la batalla carmesí cuando, flotando en el encantador atardecer de mar y cielo, el sol y la ballena murieron sosegadamente al mismo tiempo. Hubo entonces tal dulzura y tal quejumbre, y tales oraciones entrelazadas se elevaron en aquel aire sonrosado, que casi parecía que desde lejos, en el profundo verde del valle conventual de la isla de Manila, la brisa de tierra española hecha marinera licenciosamente se hubiera hecho a la mar cargada de esos himnos de la víspera."    

No es la única referencia española en la novela. El capítulo 40, que tiene una hechura teatral, comienza con una canción entonada por un coro de arponeros y marineros:

¡Adiós, adiós, damas españolas!

¡Adiós, adiós, damas de España!

Nuestro capitán ha dado la orden...   

El canto es interrumpido por un marinero de Nantucket: 

¡Eh, muchachos no seáis sentimentales; es malo para la digestión! Tomaos un tónico, ¡seguidme!   

"Spanish ladies" es una balada naval tradicional en la marina británica, que a buen seguro Melville debió de oir en alguna de sus largas travesías marítimas.


Comentarios

Entradas populares

Un poema de Raine

    DE MUJER A AMANTE Soy fuego encalmado en agua, una ola que se eleva del abismo. En mis venas la marea atraída por la luna se alza en un árbol de flores esparcidas en espuma de mar.  Soy aire atrapado en una red, el pájaro profético que canta en un cielo reflejado. Soy un sueño antes de la nada, soy una corona de estrellas, soy la forma de morir.   (Kathleen Raine,  Collected Poems 1935-1980 , Allen & Unwin, 1981. Traducción: J.O.)  (Nota: Este blog, como viene siendo habitual en verano, se toma un descanso de aproximadamente un mes. Que pasen un buen y saludable verano.)  

Como un río de corriente oscura y crecida

  Era un panorama extraño. En Barcelona, la habitual multitud nocturna paseaba Rambla abajo entre controles de policía regularmente repartidos, y la habitual bomba que explotaba en algún edificio inacabado (a causa de la huelga de los obreros de la construcción) parecía arrojar desde las calles laterales perqueñas riadas de gente nerviosa a la Rambla. Los carteristas, apaches, sospechosos vendedores ambulantes y relucientes mujeres que normalmente pueden verse en las callejuelas se infiltraban entre las buenas familias burguesas, las brigadas de obreros de rostro endurecido, las tropillas de estudiantes y jóvenes que deambulaban por la ciudad. La multitud se desparramaba lentamente por la Rambla, como un río de corriente oscura y crecida. Apareció un ejército de detectives, de bolsillos abultados, apostados en cada café, vagueando por la Rambla y enganchando, de un modo vengativamente suspicaz, a algunos transeúntes elegidos por alguna singular razón, hasta el punto de que incluso esta

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat