Ir al contenido principal

Como agua cristalina

José Martínez Ruiz, Azorín (1873-1967)

En Historia de la Literatura por Edelvives (1958) se define el estilo de Azorín como "sobrio, escueto y preciso" y se citan unas palabras suyas: "El estilo no es nada. El estilo es escribir de tal modo que quien lea piense: Esto no es nada. Que piense: Esto lo hago yo. Y que, sin embargo, no pueda hacer eso tan sencillo -quien así lo crea-; y que eso que no es nada, sea lo más difícil, lo más trabajoso, lo más complicado".
En sus Memorias inmemoriales (1946), que como es sabido no son ni unas memorias ni menos inmemoriales, habla Azorín por boca de un tal X, trasunto del autor:

"El estilo es una entelequia; se habla de estilo cuando no se tiene estilo y entre quienes no saben escribir. Si quieres que te dé una definición del estilo, te diré lo siguiente: Tener estilo es no tener estilo. Cuando se lee a alguien que de veras tiene  estilo y se cierra el libro, no se sabe cómo ha escrito el autor de la prosa que acabamos de leer. No sabemos tampoco del color y del sabor del agua cristalina que hemos bebido en una fontana. Si lo supiéramos, ya esa agua no sería límpida. Algo habría de ella ajeno a su transparencia y a su insipidez. Fíjate en que todos los reputados por estilistas no tienen ideas. Ni tienen ideas ni hay sensaciones en su prosa. La prosa de los estilistas es cosa muerta, sin vitalidad. He usado yo de un vocablo expresivo para designar a esas prosas; este: charro. O sea, artificioso,, artificioso el estilo, por recargado o por alambicado. Cervantes no es, por fortuna, estilista; lo es, por ejemplo, Cristóbal Suárez de Figueroa, enemigo, por cierto, de Cervantes..."

Y más adelante añade:

"El estilo es un enigma. No se sabe en qué consiste. No se sabe si consiste en la supresión intrépida de las transiciones. Esta supresión, tan difícil, estriba en pasar de un salto de una especie esencial a otra especie esencial. ¿Y cómo se hace el milagro? ¿Cómo suprimimos lo embarazoso y accesorio? No te lo podría decir. El caso es que los que quieren hacer estilo recargan adjetivos y nos dan una prosa que a los que entendemos algo de técnica nos hace sonreir. Advertimos al punto que esta prosa es, como quien dice, de cartón pintado. Y no nos arredramos ante la admiración que tales estilistas suscitan entre los lectores, delicados algunos. ¿Será acaso el estilo la eliminación de lo superfluo? En realidad tal fórmula viene a ser la misma que la anterior..." 

El estilo: un enigma, una entelequia... Asunto peliagudo, sin duda, y debatible.

Comentarios

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro, milagro. Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía. Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Catal…

Kerouac

Ayer se cumplieron cincuenta años de la muerte del escritor norteamericano Jack Kerouac, la gran estrella del firmamento beat. De hecho, el comienzo de la llamada "generación beat" puede datarse en 1957, al amparo de la publicación de su novela En la carretera y el lanzamiento del Sputnik por la Unión Soviética (de aquí la palabra beatnik que a partir de entonces definiría a los jóvenes rebeldes y disidentes culturales).
Se diría que el éxito mató a la generación beat prácticamente desde su inicio. De la noche a la mañana aspirantes a escritores considerados impublicables ocuparon las páginas de las revistas, fueron entrevistados en la radio e incluso salieron en televisión. El fenómeno fue fulgurante, pero duró poco. La cosecha fue escasa, pero auténtica. Sobre todo hubo poetas, muchos poetas. Narradores pocos, y que hayan quedado todavía menos: solo Kerouac y su mentor William S. Burroughs, aunque en rigor el autor de El almuerzo desnudo no pertenece a la misma "gene…

Portentosas lluvias

Según reza el subtítulo de Mil y una curiosidades (Barcelona, c. 1930) se trata de un "Archivo de cosas raras muy convenientes. Algo de todo. Noticias que no contiene ningún diccionario. Libro de utilidad y recreo. Agradable lectura para hombres y niños. Asuntos tratados sencillamente, sin alardes científicos ni pedantescos". Su autor, aunque no conste en la portada, fue el periodista y humorista aragonés Julio Víctor Tomey, autor, entre otras obras, de dos libritos cómicos: Cuadernicos baturros y Prosica baturra.
El volumen II de Mil y una curiosidades -que me facilitó mi amigo Josep Mª Sans- contiene un batiburrillo de noticias curiosas sobre diversos temas, desde el velocípedo al paragranizo pasando por el modo de ordeñar las vacas por medio de la electricidad. Incluye también referencias a algunos libros antiguos y raros, como Prodigiorum ac ostentorum chronicon, infolio publicado en Basilea en 1557, por "el sabio profesor de Heidelberg Teobaldo Wolffhar, que escri…