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Un latido en la mirada



La infancia no es la patria sin bandera de la que muchos artistas se sienten ciudadanos. Más bien, cada infancia es un constructo, un lugar en el que naufragamos por instinto y aprendemos que el camino solo importa si logra generar un sentido. Un latido en la mirada, así podríamos definir esos años. Aquel tiempo en el que cada gesto nos hacía descubrir cómo era en realidad el mundo. De hecho, aún podemos sentir, si nos paramos, cerramos los ojos y nos dejamos llevar por la marea de lo interno, cómo eran aquellas concepciones, aquellas ideas descabelladas que regían un universo inconexo y maravilloso, donde la razón se veía sustituída por el color. Lo siento desde aquí, desde esta atalaya. Noto el latido inconsciente, la caricia de las visiones sin fundamento y, por supuesto, aún percibo la calidez del descubrir. A veces, era sanadora, como un abrigo a tiempo en una noche destemplada o el olor de la mano materna tras una pesadilla, pero otras era algo semejante a un ácido en la conciencia, casi abrasivo. Descubrir es arder en lo nuevo, lo que nuestra mente aún no puede procesar, hasta que de un salto la realidad se nos viene encima y somos, en ese breve instante, dioses.

(Juan Laborda Barceló, Y entonces volaron. Ediciones Huso, 2020).

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Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Un poema de Raine

    DE MUJER A AMANTE Soy fuego encalmado en agua, una ola que se eleva del abismo. En mis venas la marea atraída por la luna se alza en un árbol de flores esparcidas en espuma de mar.  Soy aire atrapado en una red, el pájaro profético que canta en un cielo reflejado. Soy un sueño antes de la nada, soy una corona de estrellas, soy la forma de morir.   (Kathleen Raine,  Collected Poems 1935-1980 , Allen & Unwin, 1981. Traducción: J.O.)  (Nota: Este blog, como viene siendo habitual en verano, se toma un descanso de aproximadamente un mes. Que pasen un buen y saludable verano.)  

Álvarez Flórez

Hace unos días me enteré, por el artículo publicado en El Periódico ("Muerte de un traductor", de Silvia Cruz Lapeña) de la muerte, a finales del pasado mes de abril, de José Manuel Álvarez Flórez. Había nacido en Cangas del Narcea (Asturias) en 1939, aunque pronto se trasladó a Barcelona donde desarrolló durante décadas una ingente labor como traductor del inglés. A mediados de los años setenta se dio a conocer como narrador con Autoejecución y suelta de animales internos (Júcar, 1975) y  Girar de anarcos (Muchnik, 1981), dos novelas en la línea experimental en boga en aquela época. Más tarde publicaría El delirio de Conan y otros relatos (Muchnik, 1990).    Como traductor trabajó para varias editoriales, entre las que se cuentan, a parte de Muchnik, Acantilado y Anagrama. Tradujo a un gran número de autores: Faulkner, Scott Fitzgerald, Steinbeck, Capote, Doris Lessing, E. M. Foster, Vonnegut, Bukowsky, John Kennedy Toole, Le Carré, Oliver Sacks, Tom Wolfe, etc. La Bibli