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Hambruna en París



La segunda entrega del Diario. Memorias de la vida literaria (Renacimiento, 2020) de los hermanos Goncourt, ya solo con la autoría de Edmond (pues su hermano Jules había muerto en 1870), lleva el subtítulo de El sitio y la Comuna de París (1870-1871). José Havel se ha encargado de su edición y traducción, con la pericia y elegancia que ya había mostrado en el primer volumen.
Lo que testimonia Edmond de Goncourt en su diario coincide con un período convulso de Francia, y particularmente de su capital. El Año Terrible, como lo denominó Victor Hugo, en el que, entre otros acontecimientos, acaecieron: la guerra franco-prusiana, la caída del Segundo Imperio, la derrota frente a la alianza germana, el sitio de París, la Comuna y la guerra civil. El libro está lleno de cuadros realistas y crudas descripciones de aquellos meses de guerra, caos, muerte, hambre, desolación y ruina.
He aquí un breve, pero significativo, apunte correspondiente al sábado, 31 de diciembre de 1870:
"La carne de caballo, una carne de malos sueños y de pesadillas. Desde que la como llevo comiendo varias noches seguidas sin dormir (...) Siento la curiosidad de entrar donde Roos, el carnicero inglés del boulevard Haussmann. Veo toda clase de despojos extraños. En la pared, colgada en un lugar de honor, está la trompa desollada del joven Pólux, el elefante del Jardin d'Acclimatation; y, entre carnes anónimas y cuernos excéntricos, un muchacho ofrece riñones de camello". 
En nota a pie de página, José Havel nos aclara: "El 30 de diciembre, por la hambruna derivada del cerco, tuvieron que ser sacrificados Cástor y Pólux, los dos elefantes asiáticos del zoo del Jardin des Plantes. Seis soldados se encargaron de tan inusual como triste caza. El carnicero británico Roos, cuyo establecimiento -muy conocido durante el Segundo Imperio- fue uno de los mejor abastecidos bajo aquel espantoso invierno de 1870, logró comprar ambos paquidermos por la suma récord de 27.000 francos. Tratando de cubrir gastos, vendió la mercancía a precios asombrosos. El elegante y caro nº 173 del boulevard Haussmann también despachó cebú, búfalo, yak, canguro, oso, cebra, camello...".  

Comentarios

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R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

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