Ir al contenido principal

El Teatro Anatómico de Ruysch

"La lección de anatomía del Dr. Frederick Ruysch (1683), de Jan van Neck. (Museo de Ámsterdam)

Podría decirse que fue un coleccionista de la muerte. Frederick Ruysch había nacido en La Haya en 1638, era profesor de Botánica en el Hortus Botanicus de Leiden y también jefe de la División de Anatomía de gremio de cirujanos de Amsterdam. Hasta aquí, sus orígenes. Con el tiempo, una técnica le permitió preservar órganos humanos y concibió un proyecto extravagante que lo haría famoso en toda Europa: el Theatrum Anatomicum donde él mismo practicaba, a la vista de un público extasiado, disecciones de cadáveres.
Ruysch concebía estas sesiones como lecciones de teología, estética y medicina, algo así como una visita guiada a un Museo Mortuorio para la edificación moral de estudiantes y vecinos en general. El espectáculo incluía, además, otras delicias. Para llegar al Theatrum los asistentes tenían que atravesar un ambulacrum o "sendero de placer", adornado por animales exóticos y también una sala, estrictamente diseñada por Ruysch, como un Vanitas tridimensional, lleno de esqueletos transformados en objetos de maravilla estética.

(María Negroni, Pequeño mundo ilustrado. Wunderkammer, 2019).

Comentarios

  1. Increible casualidad. Hoy mismo, a las 10:30, en la sala de espera de la consulta de la dentista a la que voy, hojeé un libro que se titulaba algo así como "los médicos en la pintura"; entre sus muchas imágenes estaba la ese cuadro, que me pareció pelín morboso al aparecer la disección del cadáver de un niño y el esqueleto de otro. Leí el texto que contaba, más o menos, de lo que tu nos informas. Realmente curioso.

    ResponderEliminar
  2. Casualidad o coincidencia. O como quiera que se llamen estas cosas que de vez en cuando extrañamente nos acontecen. En cualquier caso, curiosísima. ¡Y en la sala de un dentista!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Criterion

  Sin lugar a dudas, The Criterion , fundado y editado por T. S. Eliot en 1922, es una de las mejores revistas literarias británicas del siglo XX. La nómina de colaboradores que tuvo este magazine trimestral, hasta su último número publicado en 1939, conforma un catálogo bastante representativo de lo más granado de la intelectualidad, no solo británica, del período de entreguerras. En sus páginas escribieron luminarias como Pound, Yeats, Proust o Valéry, por citar solo cuatro.   El primer número de The Criterion , salido en octubre de aquel annus mirabilis , es realmente impactante y marca el sello característico de su editor, expresado a través de sus "Commentary"; a saber, la compatibilidad entre una ideología ideología católica y conservadora y una defensa a ultranza de la vanguardia modernista. En este ya mítico número 1, se incluye, por ejemplo, la primera aparición en letra impresa de The Waste Land de Eliot, y la crítica encomiástica de Valéry Larbaud del Ulises, de

Escritura y moral

  La primera obligación de un escritor es tratar todos los temas con la más elevada, la más digna y la más valiente de las disposiciones (...) El espíritu con el que se aborda un tema, un ingrediente relevante en cualquier tipo de literatura, es de absoluta importancia si hablamos de obras de ficción, reflexión o poesía, pues ahí no solo da color, sino que de por sí elige los hechos; no solo modifica, sino que conforma a la obra (...) No rechazamos una obra maestra aunque estemos preparados para detectar sus defectos; sobre todo, no nos preocupa encontrar sus defectos, sino sus méritos: Por supuesto no hay libro perfecto, ni siquiera en su concepción, pero no hay duda de que hay muchos que hacen disfrutar al lector, que le hacen mejorar en su vida o que le levantan el espíritu (...) En literatura, como en todo lo que hacemos, nunca podemos esperar la perfección. Lo único que cabe es hacer todo lo posible  porque así sea, y para ello solo hay una regla: lo que pueda hacerse despacio no

Johnson

Se cumplen 300 años del nacimiento de Samuel Johnson, un escritor tan enorme que por sí solo da nombre a toda una época de la literatura inglesa. Para festejar el aniversario nada mejor que leer alguna de sus obras, o adentrarse en la excepcional Vida de Samuel Johnson , doctor en Leyes , de James Boswell. Por mi parte aprovecho la ocasión para reproducir -ahora con ilustración incluida- la entrada que publiqué en este blog el 2 de marzo de 2007: "El otro vi, tuve en mis manos, una primera edición de Rasselas . Me incliné y la adoré." Así empieza Hilaire Belloc -este lado menos conocido del entrañable monstruo Chesterbelloc- una memorable reseña, recogida en Short Talks with the Dead (1928), de la novela de Samuel Johnson. Historia de Rasselas, príncipe de Abisinia se publicó en 1759 -el mismo año del Candide , de Voltaire, con el que a veces ha sido comparada- y es no sólo uno de los mejores libros del Doctor, sino uno de los más deliciosos productos literarios del siglo XV