Ir al contenido principal

La sotana



"La sotana" es uno de los capítulos de Moby Dick dedicados a describir con detalle la anatomía y despiece de la ballena. Es muy breve, apenas un par de páginas, y en él Ismael se detiene en una parte concreta del cuerpo del cetáceo, "aquel inexplicable cono, más largo que la altura de un hombre de Kentucky, de cerca de un pie de diámetro en la base y tan negro azabache como Yojo, el ídolo de ébano de Queequeg." Y sigue: "Mirad al marinero, llamado picador, que ahora viene ayudado por dos de sus compañeros, echándose pesadamente a la espalda el grandissumus como lo llaman los marineros..." Sí, realmente debía ser algo digno de ver aquel marinero trinchador acarreando el enorme pene de la ballena, encorvado y medio tambaleándose por cubierta. Pero aún falta lo mejor.
A continuación, se nos dice, el picador extiende el grandissimus sobre el castillo de proa y comienza a quitarle cilíndricamente la piel oscura, "como un cazador africano hace con la piel de una boa". Una vez hecho esto, "da vuelta del revés a la piel, como la pierna de un pantalón, y la estira muy bien, de modo que casi dobla su diámetro". Y finalmente se enfunda el prepucio a modo de impermeable en forma de tubo que habrá de protegerle de la específica tarea a su cargo, consistente en picar los trozos de grasa para echarlos a las marmitas.
Pero Melville, que al igual que un pacato puritano de Nueva Inglaterra solo ha venido utilizando eufemismos para referirse a los genitales de la ballena, nos sorprende en la frase final del capítulo con uno de los retruécanos (que algunas ediciones no aclaran) más osados, salaces e irreverentes no solo de toda su obra sino de la literatura inglesa en general. Viendo al marinero engalanado de aquella guisa, exclama el narrador: "¡What a candidate for an archbishoprick, what a lad for a Pope were this mincer!" (¡Qué candidato para un arzobispado, qué buen tipo para papa sería este picador!). En inglés archbishopric es arzobispado, pero Melville prefiere escribirlo con la terminación arcaica, con k final, es decir como prick (vulgarmente, verga). De modo que el vocablo también puede leerse como arzobispolla. Y desde luego este juego de palabras fálico-religioso no tiene nada de puritano. 

Comentarios

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Casa de postas

  El día 1 de enero de 1868 los hermanos Goncourt escriben en su Diario :  ¡Vamos, un nuevo año... Todavía una casa de postas, según la expresión de Byron, donde los destinos cambian de caballos! Y a esta casa de postas hemos llegado físicamente agotados, anímicamente hartos, con las mascarillas puestas y el distanciamiento obligado. Sin podernos saludar o abrazar como es debido y con todas las dudas del mundo acerca de lo que nos deparará el futuro más inmediato. Por desgracia, no estamos todos. Faltan viajeros. Porque a lo largo del camino nos han dejado seres queridos, familiares, amigos, a los que siempre echaremos de menos. A ellos nuestro recuerdo emocionado.    Aún así, aquí estamos. A la espera de que lleguen los caballos de refresco. Dispuestos a emprender un nuevo trayecto e impacientes por abandonar este año infausto que ahora termina. Eso sí, aferrados con firmeza a una vaga esperanza y deseando, con más fuerza que nunca, que el nuevo año sea mucho mejor y más saludable.  

Vocación reformista

  Coleen Gray: "Es una lástima que solo me gusten los hombres malos para procurar reformarlos." ( Tambores apaches , 1951, de Hugo Fregonese. Guion de David Chandler y Harry Brown).