Ir al contenido principal

Libros y flores




¿Recordáis la época romántica? En los últimos destellos, que alcanzan a los recuerdos ya lejanos de mi niñez, ocurría que apenas podíamos coger un libro sin que entre sus páginas no encontráramos aprisionada una flor disecada o los pétalos de una flor que se deshojó y allí estaban aislados, marchitos y amarillentos. La flor predilecta era el pensamiento, porque tiene un nombre con significación simbólica (...)
Y hoy cuando la vida se ha hecho más dura, más áspera, más rígida e ingrata, queremos las flores más cerca y sobre la mesa de trabajo hay un búcaro con flores frescas. Lo queremos así, porque cuando por el trabajo el entendimiento se nubla y se fatiga nuestra vista, levantamos la mirada y viendo la frescura de las flores y aspirando su perfume, recibimos como un sedante a nuestro espíritu, a nuestra mente inquieta y fatigada.

(P. Gual Villalbí, Meditaciones sobre el libro. Nuevo árbol del bien y del mal. Conferencia dada con motivo del la Fiesta del Libro en el Palacio de la Caja de Ahorros de Sabadell el día 4 de mayo de 1942, Sabadell, Imprenta de Juan Sallent, 1943).

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro, milagro. Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía. Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Catal…

Exigencias

"No exija nada si no está seguro de poder respaldarlo".

(Randolph Scott en Carson City, 1952, de André De Toth. Guion de Sloan Nibley y Winston Miller).

El Anacronópete

En el último episodio de la serie televisiva El ministerio del tiempo, titulado "Deshaciendo el tiempo", tiene un papel relevante un extraño aparato volador llamado "Anacronópete". No es una invención de los guionistas de la serie, sino más bien un homenaje a la figura del escritor madrileño Enrique Gaspar y Rimbau (1842-1902).
En su tiempo Enrique Gaspar fue celebrado sobre todo como dramaturgo, autor de varias comedias de costumbres de estilo realista. Por otro lado, su experiencia de diplomático (fue cónsul en varias ciudades de Europa y Asia) le suministró materia para sus libros de viaje. Pero hoy en día es especialmente recordado por El Anacronópete (Barcelona, 1887), novela de fantasía y aventuras en la línea de las producidas por Julio Verne, considerada una de las primeras aportaciones españolas a la ciencia ficción moderna y un claro precedente de La máquina del tiempo de H. G. Wells.
La novela de Gaspar -que en principio iba a ser un libreto de zarzuel…