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Libros y flores




¿Recordáis la época romántica? En los últimos destellos, que alcanzan a los recuerdos ya lejanos de mi niñez, ocurría que apenas podíamos coger un libro sin que entre sus páginas no encontráramos aprisionada una flor disecada o los pétalos de una flor que se deshojó y allí estaban aislados, marchitos y amarillentos. La flor predilecta era el pensamiento, porque tiene un nombre con significación simbólica (...)
Y hoy cuando la vida se ha hecho más dura, más áspera, más rígida e ingrata, queremos las flores más cerca y sobre la mesa de trabajo hay un búcaro con flores frescas. Lo queremos así, porque cuando por el trabajo el entendimiento se nubla y se fatiga nuestra vista, levantamos la mirada y viendo la frescura de las flores y aspirando su perfume, recibimos como un sedante a nuestro espíritu, a nuestra mente inquieta y fatigada.

(P. Gual Villalbí, Meditaciones sobre el libro. Nuevo árbol del bien y del mal. Conferencia dada con motivo del la Fiesta del Libro en el Palacio de la Caja de Ahorros de Sabadell el día 4 de mayo de 1942, Sabadell, Imprenta de Juan Sallent, 1943).

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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

El prisionero 6865

Este hombre con aspecto demacrado que ven aquí es Giovannino Guareschi (1908-1968). En nada se parece físicamente al sano y risueño Guareschi, autor de la famosa serie humorística de Don Camilo. La fotografía está tomada en 1944 en el Lager 333 de Sandbostel. Al día siguiente del armisticio entre Italia y el ejército aliado en septiembre de 1943, Guareschi, soldado del ejército italiano en Alejandría, no pudo impedir ser capturado por los alemanes y enviado a un campo de concentración en Polonia. Más tarde fue trasladado a Alemania, donde permanecería hasta el final de la guerra.
Guareschi narró sus padecimientos, sensaciones y penurias como el prisionero 6865 en Diario clandestino1943-1945 (1949), singular testimonio en el que la realidad más cruda, el humor, la tristeza y, pese a todo, el optimismo, se mezclan de forma conmovedora. Fue ideado y empezado a redactar durante el internamiento en Polonia. Muchos de sus reflexiones e historias fueron leídas por el propio Guareschi a sus …