Ir al contenido principal

Villarta

Ángeles Villarta Tuñón (1913-2018)


Hace un par de días me enteré, por el diario La Nueva España, de la muerte en Madrid, a los 105 años de edad, de Ángeles Villarta, periodista y escritora asturiana. En 2015 le dediqué en este blog una entrada en la que destacaba su trayectoria como novelista y poeta. En la posguerra sus novelas de corte feminista (Muchachas que trabajan, Con derecho a cocina, Una mujer fea...) gozaron de bastante popularidad. En una encuesta realizada a diversas librerías, publicada en "La Estafeta Literaria" en 1944, en torno a los libros más vendidos, Muchachas que trabajan (Espasa Calpe) figuraba en los primeros lugares, en abierta competencia con Los que vivimos, de Ayn Rand.
A fin de documentarse para su "reportaje novelesco" Mi vida en el manicomio (1953) Villarta pasó varios días encerrada en el hospital psiquiátrico de La Cadellada de Oviedo. Federico Carlos Sainz de Robles, que escribió una reseña del libro (incluida en Panorama literario, 1954) dice: "Ángeles Villarta resulta tan magnífica periodista como novelista excelente. En su personalidad inconfundible de escritora y en toda su producción, ya vasta y muy varia, constantemente quedan en el fiel, a este lado, la agilidad expresiva y la curiosidad inagotable que ha llevado y lleva a los diarios y revistas, y a este otro lado, su cultura sólida y su fuerza creadora, bien patentes en todos sus libros." Destaca Sainz de Robles que, ya antes, para contar el submundo del estraperlo había convivido con estraperlistas, y tampoco dudó en unirse a los basureros y a los traperos de Madrid, "para contarnos al detalle y con impresionante realismo la existencia de esos seres grises -hurones o topos urbanos- que juegan su envite diario de fortuna y de infortunio a los estrambotes, que son los residuos y los  desechos de las grandes ciudades."

Comentarios

  1. Una mujer con mucho mérito. Descanse en paz.

    ResponderEliminar
  2. Se había retirado de la escritura hacía muchos años, tal vez demasiados para que se la recordase.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Código de señales

Inmersos como estamos estos días en un clima espeso y desagrable de enfrentamientos, confrontaciones y choques de trenes, sería deseable que las partes en conficto aceptaran unas mínimas normas de conducta a fin de evitar daños innecesarios al resto de ciudadanos. Podrían atenerse, por ejemplo, al antiguo Reglamento de señales de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles, publicado en 1949 en 1948 y que constituye un modelo de claridad y precisión.  Según dicho reglamento, lo primero y principal (Capítulo Primero, "Generalidades") consiste en que: Todos los agentes, cualquiera que sea su categoría, deben obediencia absoluta e inmediata a las señales.    Lo segundo, también de obligado cumplimiento, es la "marcha a la vista": La "marcha a la vista" impone al Maquinista la obligación de ir observando la vía con la máxima atención y de regular la velocidad del manera que pueda detenerlo ante cualquier obstáculo o señal de alto . Entre las señales más imp

Casa de postas

  El día 1 de enero de 1868 los hermanos Goncourt escriben en su Diario :  ¡Vamos, un nuevo año... Todavía una casa de postas, según la expresión de Byron, donde los destinos cambian de caballos! Y a esta casa de postas hemos llegado físicamente agotados, anímicamente hartos, con las mascarillas puestas y el distanciamiento obligado. Sin podernos saludar o abrazar como es debido y con todas las dudas del mundo acerca de lo que nos deparará el futuro más inmediato. Por desgracia, no estamos todos. Faltan viajeros. Porque a lo largo del camino nos han dejado seres queridos, familiares, amigos, a los que siempre echaremos de menos. A ellos nuestro recuerdo emocionado.    Aún así, aquí estamos. A la espera de que lleguen los caballos de refresco. Dispuestos a emprender un nuevo trayecto e impacientes por abandonar este año infausto que ahora termina. Eso sí, aferrados con firmeza a una vaga esperanza y deseando, con más fuerza que nunca, que el nuevo año sea mucho mejor y más saludable.